La contaminación ambiental, la edad y las tensiones psicológicas envejecen la piel. IML presenta un conjunto de tratamientos para aumentar la capacidad de la piel de sobreponerse a los contratiempos.

La capacidad de la piel para adaptarse positivamente a las agresiones adversas define su resiliencia, término que se corresponde con la facultad de sobreponerse a los contratiempos e incluso, salir fortalecido de ellos.

Resistencia aumentada precisamente, es lo que consiguen los tratamientos de IML, diseñados para incrementar la resiliencia cutánea frente a los factores ambientales, la edad o las tensiones psicológicas que la envejecen.

La piel posee una capacidad innata para reaccionar y repararse de las agresiones ambientales. Determinada genéticamente, viene definida por el umbral reactivo de cada individuo, pero también por la aparición de arrugas, flaccidez o manchas, que marcan el agotamiento de su resiliencia frente a los factores ambientales.

Contaminación ambiental: Formada por micropartículas en suspensión que se depositan en el manto protector de la piel (capa hidrolipídica), acelera la oxidación y la deshidratación cutánea.

Para luchar contra ella es importante la administración de antioxidantes ricos en vitaminas E, C y B.

Cambio climático: El aumento de la temperatura induce la aparición de capilares dilatados (telangiectasias), mientas que la desecación ambiental influye negativamente sobre la enzima responsable del factor natural de hidratación. En estas condiciones, el efecto barrera de la capa córnea se ve comprometido frente a agresiones de tipo físico, químico o mecánico.

Agresión solar: Consecuencia del cambio climático y la reducción de la capa […]

Por |Viernes, 15 diciembre 2017|Expertos, Portada|0 Comentarios