Solo el 50% de las mujeres refieren síntomas de una involución genital en la menopausia, que es una realidad común con pocas alternativas terapéuticas, hasta la aparición de equipos como el CO2RE de CANDELA, el primero y el único con tres aplicadores desechables para el tratamiento funcional y estético del bienestar íntimo.

EL SÍNDROME GENITOURINARIO

Es el nombre reciente e internacionalmente consensuado para la atrofia vaginal de la menopausia.

Una alteración que se caracteriza por síntomas como sequedad, prurito, ardor, disuria (dolor al orinar) y dispaurenia (dolor durante el coito), entre otras afecciones como el estrechamiento o la holgura del canal.

A diferencia de síntomas vasomotores como los sofocos, que mejoran o desparecen con el paso del tiempo, los del SÍNDROME GENITOURINARIO van a más desde su aparición y se asocian a problemas cutáneos de los genitales externos como el liquen escleroso y a otros de mayor trascendencia como las infecciones vaginales de repetición, las infecciones de orina o la incontinencia urinaria de urgencia.

CAMBIOS ANATÓMICOS

Tienen lugar en la menopausia y modifican tanto la mucosa como la superficie vaginal debido a la edad y a la pérdida de estrógenos. El adelgazamiento epitelial, el estrechamiento del canal vaginal, la pérdida de sus pliegues característicos y su secreción disminuida, así como la atrofia del clítoris y de los labios, se deben a cambios en:

El epitelio: está formado por 17-20 capas de células no queratinizadas, que se van renovando mientras generan glucógeno, fundamental en el equilibrio la microbiota vaginal. Cuando la producción de este polisacárido (cadena de glucosa) se ralentiza debido al […]