El peeling de fenol es perfecto para realizar en esta época del año. Sus resultados son extraordinarios en cualquier tipo de piel, transformando en pocos días la textura, luminosidad, visibilidad de las arrugas finas, poros abiertos e hiperpigmentaciones.

La diferencia con otros peelings más superficiales es que actúa a niveles más profundos, provocando una mayor exfoliación y, consecuentemente, una mayor renovación celular.

Está indicado para pieles jóvenes y maduras, ya que sus efectos son beneficiosos a la hora de tratar varios problemas de la piel tales como: fotoenvejecimiento, falta de luminosidad, poros abiertos, manchas, cicatrices de acné, arrugas finas… Lo ideal es realizar unos 2-3 peelings al año y noviembre es un mes perfecto para realizar el primero.

El tratamiento se realiza en consulta, dura unos 30 minutos y puedes incorporate a tu rutina diaria de inmediato. El peeling de fenol produce un efecto de pelado mayor que otros peelings. Será a partir de el tercer día cuando el pelado sea más visible y al quinto día la piel ya se mostrará más firme, luminosa, con el poro mucho más cerrado y las arrugas y manchas difuminadas.

Precauciones
Debemos evitar la exposición al sol y utilizar un fotoprotector de amplio espectro durante los 15 días consecutivos a la realización del tratamiento.

Los tres primeros días evitar sudar en exceso durante la práctica de ejercicio, evitar saunas y baños de vapor. En los hombres, evitar el afeitado mientras dure el proceso de descamación. Durante el proceso de pelado podemos utilizar una loción reparadora, las veces que sean necesarias, para evitar la tirantez de la piel.