La superespecialización de la Medicina Estética del siglo XXI ha hecho que un gran porcentaje de centros y doctores se dediquen casi en exclusiva a inyectables faciales. Sin embargo, la creciente demanda de opciones para la mejora del contorno corporal por parte de actores y actrices, cantantes e influencers, muy condicionada por los medios y en una sociedad de la imagen en la que vuelve a estar de moda la curva y el gusto por los perfiles oversized, traen de vuelta algunos “viejos conocidos” de nuestro arsenal terapéutico, como el ácido hialurónico para uso corporal.

Por el Dr. Daniel del Río Escola

La primera formulación específica para relleno corporal, Macrolane® (Macrolane® VRF; Q-MED Galderma), lanzada para uso en rellenos y contornos corporales, se remonta a 2007, siendo un boom comercial de la compañía el uso para relleno de mama no quirúrgico, que durante dos años copó telediarios con noticias que lo publicitaban como “aumento de pecho sin cirugía en 45 minutos”, con miles de casos exitosos en Europa y EE.UU. También se lanzó para el aumento de glúteos, con volúmenes masivos y en quirófano/sala blanca desde un solo punto de acceso para-sacro. La indicación glútea era costosa por cantidad y requería de un espacio específico para realizarse. Al no existir, hasta la fecha, protocolos clínicos consensuados de uso de este material en otras indicaciones, y dada la poca literatura científica que había al respecto, el uso fuera de las dos indicaciones mencionadas era residual. Todo esto, unido a la retirada de indicación en mama (la técnica fue suspendida por parte de Q-Med Galderma, […]