La mascarilla llegó para quedarse y desde entonces, un curioso efecto compensatorio se ha apoderado de los ojos, más solicitados que nunca a la hora de comunicar emociones como gratitud, empatía, alegría, etc. Esta gesticulación exagerada no solo contribuye a poblarla de arrugas, sino que abunda en estigmas comunes como las bolsas o las ojeras, cuya visión enturbia la mirada más limpia.

LA REGIÓN PERIOCULAR

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