Manchitas y arrugas son, junto con deshidratación y marchitamiento, los signos que delatan el prematuro deterioro del canalillo, cuya piel excesivamente fina, está poco asistida para soportar las exposiciones al sol y el peso de sus copas.

Una piel diferente

El escote posee una piel muy fina, tan pobre en glándulas sebáceas, que su manto hidrolipídico resulta insuficiente para protegerlo de factores ambientales como el sol. Con una epidermis (superficial) que se deshidrata de forma temprana y una dermis (profunda) de escaso colágeno, revela un deterioro anticipado tendente a las estrías, que sufre mucho con los cambios de peso. Su pobre carga de melanocitos, mucho menor que en otras áreas corporales, explica su fotoenvejecimiento característico, paulatino pero imparable a partir de los 30 años, si lo descuidamos.

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