La presidenta del Consejo de Estado español, María Teresa Fernández de la Vega, comparece con nueva imagen en Letonia donde está de visita oficial, aunque ella aún no se ha pronunciado sobre ninguna intervención.

A finales de 2011 cuando decidió retirarse de la vida política ya sorprendió con un cambio de imagen espectacular en su rostro así como un su look realmente rejuvenecido. Ella misma explicó que al abandonar gobierno había engordado y de ahí su aspecto jovial.

Su imagen en aquella época fresca, radiante y muy natural, seguramente se debiera al paso por quirófano para realizar un lífting de cara y cuello, posiblemente de frente, así como tratamientos despigmentantes para eliminar las manchas de la piel.

Ahora a los 69 años sorprende con un aspecto no tan natural, con la expresión cambiada y los pómulos más marcados. El doctor Junco, como experto en cirugía y medicina estética, apunta tras revisar las últimas fotos que se aprecia un labio superior sin rastro de arrugas, posiblemente debido al tratamiento Láser CO2 combinado con relleno de ácido hialurónico. Por otro lado, su mirada parece menos fresca posiblemente por exceso de bótox en el tercio superior facial y un exceso de ácido hialurónico en los pómulos. Además, no descarta un posible retoque del lífting realizado hace siete años.

Actualmente, la cirugía estética está en boca de muchos cuando vemos cambios radicales de famosos. Y es cierto que en ocasiones puede ocasionar estragos, pero es necesario incidir en el hecho de que bien indicada y bien realizada puede ser el mejor aliado para prevenir y envejecer con mucha mejor cara.

Infinidad de personas recurren a la medicina estética siendo bien orientadas y tratadas. Son personas que presentan buen aspecto sin dejar entrever el rastro de los tratamientos a los que se han sometido por un médico estético o cirujano, ahí es donde radica la excelencia de la cirugía y medicina estética.

Podemos combatir los signos del envejecimiento progresivamente y de forma natural recurriendo a la medicina estética mediante infiltraciones de ácido hialurónico (reponer grasa y asentar la piel que va descolgándose) y bótox (relajar la musculatura de la expresión).

Sin embargo, cuando se produce un abuso de una o ambas sustancias es cuando observamos caras artificiales y sin expresión.