Imagen 2Como afirma la OMS, el siglo XX ha supuesto la revolución de la longevidad. Tanto los avances médicos como la mejora en la alimentación han permitido aumentar la esperanza de vida de forma espectacular. Nuestra preocupación por retardar los efectos que la edad produce en nuestro cuerpo también va en aumento. Y por ello, muchas personas acuden a la cirugía. Sin embargo, cada vez son más los que optan por la medicina natural para retardar al máximo estas secuelas que produce la edad a partir de los 40. No sólo nuestra piel, nuestros órganos, exigen más dedicación, sino que la mente e incluso nuestra parte espiritual sufre un giro que nos lleva a replantearnos nuestra vida, valores, etc. Para ayudarnos en esta etapa existe el ANTIAGING NATURAL, del que es referente en España VICTORIA BARAS, autora de un libro con el mismo nombre. Victoria lleva muchos años trabajando en su consulta y aplicando esta técnica a hombres y mujeres que buscan dar más vida a sus años. De hecho, acaba de lanzar también al mercado una línea de complementos alimentarios naturales especialmente destinados a paliar los efectos de la edad.

La vieja búsqueda del elixir de la juventud

 

La lucha contra el envejecimiento, atrapar con avidez la juventud y la belleza, la búsqueda de la inmortalidad… han sido una constante en el ser humano desde tiempos inmemoriales. La literatura, el arte, la mitología o el folklore, han dejado muestras de ello.

 

Ya en el Antiguo Testamento encontramos a Matusalén, de quien se afirma que alcanzó los 969 años de edad y parece que no fue su provecta edad lo que le llevó a la tumba, sino el diluvio universal.

 

La fuente de la eterna juventud es uno de los mitos más conocidos. Según la leyenda, aquel que bebe de sus aguas o se baña en ellas, no envejecerá nunca. No hay una única fuente, y la más famosa es la que supuestamente encontró Ponce de León en Florida, convertida en un museo. Esta fuente también aparece en El Jardín de las Delicias de El Bosco.

 

Los alquimistas (ya desde la Antigua China, pero especialmente en la Europa medieval) persiguieron con ahínco la fórmula del llamado elixir de la juventud, una poción que debía curar todas las enfermedades (panacea) y garantizar la vida eterna. Para ello utilizaban sus conocimientos en componentes naturales y químicos sin olvidar el toque de religión y magia. Roger Bacon, un monje inglés, creía que el oro disuelto en agua regia era la clave del elixir.

 

La belleza, una cuestión cultural

 

Todas las culturas, de todos los tiempos, han buscado en la naturaleza los elementos necesarios para preservar la belleza. Más que renombrados son los baños de Cleopatra en leche de burra, pero no es el único ejemplo.

 

En Egipto, tanto hombres como mujeres cuidaban mucho su aspecto. También vigilaban su dieta para que fuera equilibrada (tomaban más verdura y fruta que carne) y para mantener una figura esbelta. Esta preocupación por el aspecto sobrepasaba las fronteras de la muerte y en muchas tumbas se han encontrado productos cosméticos entre el ajuar funerario, así como instrucciones en cuanto a vestimenta y maquillaje. Así, seguían un protocolo para “que la muerte” se presentara debidamente ante los dioses.

 

A veces utilizaban peculiares preparados para reafirmar la piel como excrementos de cocodrilo en baños de barro y otros más convencionales como la leche y la miel para mantener el cutis hidratado. Para protegerse del sol se untaban la piel con aceites hidratantes y masticaban raíces de la planta llamada amni majus. Una mezcla de aceite de oliva, sésamo y almendras, era su antiarrugas al igual que la que menciona el papiro Ebers, compuesta por incienso, cera, ciprés y aceite de moringa. Éste último también era utilizado por las embarazadas evitar la aparición de estrías.

 

Los rituales de belleza de Nefertiti incluían la hoy tan de moda manteca de Karité (tan usada en África para proteger a mayores y niños de un sol abrasador) y desde hace miles de años se han venido utilizando diversos aceites esenciales para múltiples dolencias o para mejorar el aspecto y la salud.

 

Egipcios, griegos y romanos supieron extraer la esencia de las flores y las plantas para elaborar perfumes. El sabio Hipócrates, padre de la Medicina, se valía de estas esencias en sus remedios.

 

En la India y muchos países árabes, las rutinas de embellecimiento de las mujeres incluyen desde hace siglos aceite de coco, almendras, miel… Sin olvidar la henna, ese pigmento natural con el que, además de teñir el cabello, decoran su piel. Las mujeres de Oriente Medio toman más alimentos frescos que las occidentales, algo que contribuye a una mejor salud y aspecto.

 

Ahora que los científicos alertan continuamente de la posible extinción de las abejas, no debemos olvidar los beneficios de la miel, que ya fueron descubiertos por nuestros ancestros. En todos los libros sagrados se habla de sus propiedades benéficas y numerosos relatos de las civilizaciones china, griega y romana resumen sus virtudes. En la Biblia se nombra en diferentes ocasiones (desde el Libro de los Proverbios de Salomón al Éxodo o el Eclesiastés). Los egipcios la utilizaban en los embalsamamientos y los hindúes consideraban  que tomarla ayudaba a mantener una buena salud: de hecho, Krishna era representada como una abeja. También en el folklore celta y galés encontramos referencias.

 

Antiaging y envejecimiento

 

El antiaging, también conocido como life extensión sciencie (ciencia para alargar la vida), es un conjunto de técnicas enfocadas a ralentizar, o incluso revertir, el envejecimiento humano con el objetivo de aumentar la esperanza de vida y la calidad de la misma.

 

La alimentación, los avances médicos, el desarrollo socioeconómico, las políticas de salud pública o las condiciones ambientales son algunos de los principales factores que influyen en el aumento de la esperanza de vida. En ese sentido, el siglo XX ha sido el de la revolución de la longevidad. Tal como destacan los estudios de la OMS (Organización Mundial de la Salud), desde 1950, la esperanza media de vida ha aumentado en 20 años y se ha situado en la actual edad de jubilación en Europa. Se calcula que, para 2050, la media se sitúe en los 75 años y que el número de personas mayores de 60 alcance los 2.000 millones.

 

Este aumento de la población madura, mucho más acusado en los países más desarrollados, implica también una mayor incidencia de problemas asociados a la edad y, por tanto, una mayor preocupación por combatirlos.

 

Las señales de la edad

 

El envejecimiento se caracteriza por una serie de rasgos comunes a todos los seres humanos, aunque también hay algunos específicos que diferencian a hombres y mujeres.

 

–       Pérdida de la capacidad auditiva y visual

–       Descenso del tono muscular, la fuerza, la agilidad y las reacciones reflejas

–       Alteraciones en el sueño

–       Aparición de enfermedades relacionadas con los huesos: osteoporosis (más acusada en el caso de las mujeres), artritis reumatoides…

–       Pérdida de agilidad mental, memoria… Su manifestación más extrema es la demencia o el Alzheimer.

–       Aumento de la presión arterial

–       Depresión inmunitaria

–       Disminución del colágeno en los tejidos y aparición de arrugas

–       Pérdida de la libido y disfunciones eréctiles en el hombre

–       Menopausia en la mujer

 

¿Por qué envejecemos?

 

Existen múltiples teorías que tratan de explicar el envejecimiento desde una perspectiva genética, endocrina, metabólica… pero la tendencia actual aborda este hecho de un modo más global. Nuestro organismo está en constante proceso de cambio y existe un equilibrio entre los daños que se producen por el paso del tiempo y la regeneración. Cuando este equilibro se rompe y la regeneración no logra suplir los daños, se produce un deterioro: el envejecimiento.

 

El equilibro, o falta del mismo, está condicionado por diversos factores que van de la predisposición genética, a los hábitos de vida, pasando por elementos ambientales.

 

Entender el funcionamiento de este equilibrio y en qué medida inciden los diferentes agentes internos y externos en el mismo es el reto del antiaging.

 

 

Las curiosidades de una vida longeva

 

  • En las últimas cuatro generaciones, la esperanza de vida ha aumentado más que en 6,6 millones de años de evolución.
  • Okinawa, Nueva Escocia (Canadá) y Cerdeña son los lugares del mundo con mayor esperanza de vida.
  • Las personas delgadas y aquellas que ingieren menos calorías tienden a ser más longevas.
  • Una dieta equilibrada, maridada con ejercicio y descanso adecuado, son factores determinantes para llegar a centenarios con una buena calidad de vida.
  • Un vaso de vino tinto, una siesta breve, una vida tranquila y sin estrés, y rodearse de gente querida, alarga la vida. Las emociones son vitales.
  • Las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres.
  • Las mujeres que son madres a partir de los 40 años tienen cuatro veces más posibilidades de superar los 100 años.
  • Un curioso estudio determinó que los hijos de padres divorciados viven una media de 5 años menos.
  • Desde 2003, existe un premio llamado Ratón Matusalem (Methuselah Mouse Prize o M Prize http://www.mprize.org/) destinado a promover investigaciones antiaging.

 

Antiaging natural y medicina antienvejecimiento

 

El antiaging natural se fundamenta en utilizar nutrientes y sustancias naturales, incorporados tanto en la dieta como en forma de complementos de alta penetración celular, capaces de nutrir, revitalizar y regenerar células, tejidos y sistemas. Al mismo tiempo, es necesario introducir hábitos y estilos de vida que han demostrado ser fuentes de bienestar y longevidad: una dieta adecuada, una mejor gestión del estrés, organización de las prioridades vitales y el tiempo libre… Se trata de un enfoque holístico en el que se tienen en cuenta factores físicos, emocionales y espirituales.

 

La también llamada medicina natural antienvejecimiento se basa en la prevención y va más allá de los fármacos y la cirugía estética. Lo que pretende es detectar los factores que inciden negativamente en el envejecimiento y proponer alternativas saludables que logren reducir los efectos del paso del tiempo en nuestro organismo. Asimismo, al mejorar la calidad de vida, se reduce el riesgo de padecer alteraciones y enfermedades asociadas a la edad: problemas cardiovasculares, oncológicos…

 

El cuidado de la edad parte de un individuo sano al que se le realizan una serie de análisis que permiten determinar su estado de salud general y cómo su organismo se ha visto afectado por el paso de los años. Así, se tienen en cuenta una serie de marcadores biológicos o biomarcadores relacionados con el envejecimiento, como los siguientes:

 

  • Pérdida de energía
  • Disminución de la memoria y la concentración
  • Pérdida de masa y fuerza muscular
  • Aumento de la grasa corporal
  • Pérdida de flexibilidad cutánea y aparición de arrugas
  • Fragilidad en uñas, capilar o pérdida de cabello
  • Merma del rendimiento físico
  • Pérdida de la densidad ósea
  • Inestabilidad emocional
  • Pérdida de la calidad del sueño
  • Desequilibrio hormonal
  • Pérdida de la potencia sexual y del interés sexual
  • Alteraciones de glucemia, colesterol…
  • Estrés emocional, depresión
  • Mayor vulnerabilidad a las infecciones

 

Una vez analizados los resultados del test de marcadores, se puede establecer la edad biológica y plantear la estrategia adecuada y, en el mejor de los casos personalizada, para combatir el envejecimiento.

 

Antiaging natural y energía

 

Los avances de la investigación y la ciencia han puesto a nuestro alcance multitud de nutrientes naturales, suplementos basados en vitaminas, oligoementos, antioxidantes, ácidos grasos Omega 3, 6 y 9, flora bacteriana… que se suman a todo el conocimiento fitoterapéutico legado por nuestros antepasados. Se trata de un valioso arsenal que, bien utilizado, complementa una alimentación equilibrada, rica en nutrientes llenos de vida, de poderosas enzimas necesarias para sostener la vida y todos los procesos biológicos que tienen lugar en nuestro interior.

 

Pero los suplementos antiaging no son suficientes para asegurarnos una vida longeva y feliz. No existe la píldora de la felicidad ni el elixir de la eterna juventud. Se trata más bien de un conjunto de hábitos saludables, que contribuirán a nuestra calidad de vida.

 

Uno de los pilares del antiaging natural es la energía, básica para vivir bien. Existen diversos tipos de energía y fuentes en las que encontrarla, pero la primera es la confianza en uno mismo y la plenitud de saberse conectado a la vida. Energía, vitalidad y sexo (una de las fuentes de energía principales) van estrechamente unidos. También se obtiene energía a través de la meditación, la naturaleza, las actividades lúdicas (el cine, el teatro…), el deporte, o por el hecho de compartir ratos con la pareja, la familia, los amigos, con las personas que queremos y nos quieren, incluso con nuestros animales de compañía… Todo ello nutre nuestro espíritu, nuestro cerebro emocional y fomenta la autoestima, algo que nos conecta con la alegría de vivir y nos ayuda a afrontar el paso del tiempo. No debemos olvidar nunca que nuestras emociones afectan a nuestro organismo y viceversa. El estrés, por ejemplo, puede llegar a bajarnos las defensas de tal modo que lleguemos a enfermar por bacterias o virus que, si estuviéramos fuertes, ni notaríamos.

 

El antiaging natural es una filosofía de vida, unas pautas que todo el mundo puede seguir para llegar en óptimas condiciones al final de nuestra existencia, unas claves para dar más vida a tus años y más años a tu vida.

 

Datos estadísticos

 

  • En Europa, la esperanza de vida media de las mujeres es de 82,6 años, y para los hombres de 76,7.
  • Según el informe de 2012 «Años de vida sana»[1] –coordinados por la Oficina Estadística de la Unión Europea, Eurostat– la expectativa de vivir en plena salud, a lo largo de toda la vida, para las mujeres es de 62 años y de 61,3 para los hombres.
  • Sin embargo, también según este estudio, los hombres están mejorando su expectativa de vida gracias a que cada vez se cuidan más, dejan malos hábitos como el tabaco y hacen más deporte.
  • En España, los hombres superan a las mujeres en años de vida con plena salud y alcanzan los 64,3 años.
  • Claudio Franceschi, profesor en la Universidad de Bolonia especializado en el estudio de la longevidad, señala que “los hombres, por término medio, tienen una salud mejor que las mujeres, sufren menos enfermedades, recurren menos al médico y a las medicinas. Es la paradoja de la longevidad humana.”
  • Las clínicas de estética alcanzaron su mayor volumen de negocio en el año 2007 y, a partir de esta fecha, éste ha ido en claro retroceso. Según in informe de DBK de diciembre de 2012[2] su facturación ha disminuido en un 45%.
  • Argentina es el país del mundo en el que más operaciones estéticas se realizan, seguido por México, Estados Unidos.
  • España se encuentra a la cabeza de los países europeos donde más intervenciones de cirugía estética se realizan, muy por delante de nuestros vecinos, Francia y Alemania.
  • En todo el mundo, por cada 10 mujeres que se someten a este tipo de operaciones, lo hace un hombre.
  • En 2012 se han realizado cerca de 400.000 operaciones de cirugía estética en España, con un gasto medio de 2.000 euros.
  • Según la Sociedad Catalana de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SCCPRE) el 30% de las operaciones de estética que se hacen en España son por motivos laborales[3].
  • Fuentes de este organismo señalan que el 80% de los pacientes son mujeres, aunque el número de hombres va en claro aumento.
  • En áreas urbanas como Madrid o Barcelona, el porcentaje de hombres supera el 25% según datos de la Clínica Ruber.