PORTADA EME 10Casi la totalidad de las mujeres tienen asimetría mamaria, que quiere decir que un pecho es diferente al otro, no sólo por presentar diferentes tamaños sino también por la forma de la mama o del pezón, o por estar situados a diferente altura.

Estas variaciones entre un seno y otro no requieren habitualmente de una intervención quirúrgica, puesto que resultan llamativas apenas en el 15% de las mujeres. Sin embargo, y según asegura el cirujano plástico Moisés Martín Anaya, son el verdadero motivo de muchísimas consultas relativas al aumento de pecho.

Según el especialista, tras el deseo de aumentar el volumen mediante prótesis mamarias lo que se esconde, en una importante mayoría de casos, es el deseo de poner fin a un “defecto” que merma la autoestima femenina desde la pubertad.
Es esta época, añade Anaya, cuando la mujer se encuentra en pleno desarrollo físico y personal y a punto de entrar en la adolescencia, la fase más crítica para la formación de la seguridad personal y la autoestima. Cuando la asimetría mamaria es muy evidente desemboca en un complejo difícil de superar sin ayuda profesional. Por este motivo, nada más cumplir la mayoría de edad, las jóvenes acuden a las consultas acompañadas de sus madres con el deseo de poner fin al problema.

La solución “siempre es quirúrgica”. Lo afirma rotundamente el cirujano, quien advierte que nos encontramos ante un problema que precisa de una reparación permanente y de una zona de nuestra anatomía no infiltración de productos empleados en medicina estética.

El empleo del ácido hialurónico, que comenzó a inyectarse en el pecho en procedimientos de aumento mamario ha sido suspendido por la Agencia del Medicamento, por considerarse que su infiltración en la glándula mamaria impedía los estudios de detección del cáncer de mama. Por otro lado, su reabsorción al año y medio de ser inyectado lo convertía en una solución provisional.

En cuanto a los injertos de grasa autóloga de la paciente, está técnica está sometida a cambios de peso y absorción de la grasa por el propio organismo. Además de no existir un consenso generalizado, debido a su poco recorrido práctico, sobre si es perjudicial o no el cáncer de mama, no es óptima para intervenciones donde el pecho requiera de grandes cambios morfológicos.

Existe, por otro lado, la errónea creencia de que el plasma rico en plaquetas, la solución sanguínea propia enriquecida para su regeneración celular, puede emplearse en este sentido. No es cierto, aclara, éste se emplea sólo para rellenar las arrugas del escote.

En cuanto a la asimetría mamaria y el bisturí, Martín Anaya, explica que lo habitual es aumentar de volumen ambas mamas mediante el empleo de distintas prótesis. El objetivo es conseguir una simetría lo más natural posible, es decir, aparente, puesto que en realidad la simetría perfecta no existe en las proporciones humanas.

Moisés Martín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.