No se conoce el número de varones operados de aumento de mama con prótesis en España y tampoco es común encontrar publicaciones científicas al respecto. Son palabras de Jesús Benito Ruiz, presidente la Asociación Española de Cirugía Plástica y Estética y  pionero en introducir la técnica en nuestro país, hace ya quince años.

Desde entonces los ha continuado colocando a dos tipos de pacientes con distintos perfiles. De un lado, los varones que lo solicitan por un deseo de mejora estética, del otro quienes lo precisan por un motivo plástico y reconstructivo.

En el primero de los casos, se trata de hombres que desean lucir pectorales y que, o bien están relacionados con el culturismo y las artes escénicas, por ejemplo bailarines, o que quieren simplemente aproximarse a ese canon de belleza. Estaríamos hablando entonces de quienes no consiguen un aspecto musculado en la zona tras entrenar durante mucho tiempo en el gimnasio.

Para estos pacientes, explica Jesús Benito Ruiz, existen unos implantes de gel de silicona cohesiva con una forma rectangular para aumentar la proyección del músculo

En casos reconstructivos el implante se hace a medida con elastómero de silicona,  una silicona sólida blanda. Además, en palabras del presidente de AECEP, gracias a la tecnología de manufactura de implantes basados en TAC, se consiguen “simetrizaciones casi exactas en casos de deformidades torácicas o atrofias parciales musculares”. Esta tecnología permite también la reconstrucción en ausencia del músculo pectoral en el caso del llamado Síndrome de Poland. El implante simula aquí en forma y volumen el músculo sano contralateral.

La cirugía de aumento mamario en varones exige al cirujano dominio de la técnica axilar y de la anatomía masculina y del pectoral. El objetivo es no feminizar el torax, con la máxima precaución para no lesionar nunca el músculo pectoral. Las reparaciones del músculo por implantes mal puestos , advierte el experto, son muy difíciles de solucionar.

Otra advertencia del presidente de los cirujanos, en este caso para el paciente, tiene que ver con el postoperatorio, ya que si no se guarda el tiempo suficiente de reposo tras la intervención puede producirse desplazamiento de la prótesis y/o seroma ( acumulación de líquido).

En el postoperatorio se exige no hacer musculación durante al menos ocho semanas. Se recomienda el control periódico de los implantes mediante ecografía o resonancia magnética y acudir a las revisiones pautadas por el médico.

Mucho más común y demandada, la ginecomastia es la cirugía de reducción de la mama masculina, que, según explican desde AECEP, tiene su principal causa en la obesidad, que causa, empeora o mantiene la glándula mamaria porque la grasa produce estrógenos. La ginecomastia puede ser puberal , en adolescentes, pero también aparece en la vejez, por el descenso relativo de testosterona.

En el primero de los casos, y como suele suceder en temas relativos a la cirugía estética, la pregunta surge en torno a la edad  ideal para intervenir. Jesús Benito Ruiz remite a  estudios que indican que es mejor operar a un adolescente con ginecomastia que esperar a que se resuelva. El impacto psicológico y la merma de autoestima en el adolescente pueden ser mucho peor que el riesgo de la cirugía.

Suele ser éste el caso de ginecomastias severas. En otros más leves se espera un par de años desde que aparecen ya que suelen resolverse espontáneamente.

El doctor Benito Ruiz recuerda finalmente que algunos medicamentos y la toma recurrente de anabolizantes en la práctica culturista pueden ser el origen de la ginecomastia.