PORTADA EME 11El cirujano plástico Moisés Martín Anaya recomienda las mejores técnicas y tratamientos para las mujeres de esta edad.

Sí en lo que se refiere a la actitud ( a ese estado mental que engloba un amplio abanico de aspectos, desde la forma de comportarse hasta la manera de adoptar las tendencias juveniles ) , sí hablamos del estado físico de muchas mujeres que están al día con el peso y el deporte y, sí, por supuesto, si nos fijamos en la apariencia de muchas de ellas.

Es cierto que, con los avances médicos y estéticos, los 40 pueden ser los nuevos 30, pero existen dos “enemigos acérrimos” de la mujer que trabajan para que esta expresión quede sólo en eso, en una frase de moda. Son el envejecimiento y la menopausia.

En el primero de los casos, los actores de la investigación científica no terminan de ponerse de cuerdo sobre a qué edad comenzamos a envejecer. Para algunos este proceso se inicia con el nacimiento. Si lo simplificamos a la época en la que no sólo comienzan a aparecer esas arrugas, sino a cobrar una dimensión en la que preocupa a la mujer , nos referimos sin duda a los 40.

Es la opinión de Moisés Martín Anaya, aunque el cirujano plástico remite a cada caso particular, no sólo en la diagnosis de la piel sino en los tratamientos a aplicar. Según el doctor, esta edad es la óptima para realizar una buena política de prevención y de tratamientos a nivel superficial, en clínica, siempre que no estemos hablando de retocar o corregir algún elemento del rostro.

Más allá de la cirugía, Martín Anaya recomienda tratamientos reparadores de las funciones naturales de la piel, que se van mermando con el paso de los años. Una de ellas es la elaboración del colágeno, una molécula proteica que otorga volumen, brillo, elasticidad y suavidad a la dermis. Cuando disminuye su producción es cuando comienza el envejecimiento y con él, añade el especialista, las arrugas, las manchas y la sequedad.

Por otro lado, la menopausia, que puede aparecer a mediados o finales de esta década de vida influye en muchos procesos orgánicos y por lo que al “anti-age” respecta supone menores niveles de estrógenos y colágeno. Una de las consecuencias más notables es la falta de hidratación.

A una dieta propicia para estos problemas, a la que unamos el abandono del tabaco y alcohol, podemos sumar, según Martín Anaya los siguiente remedios y tratamientos estéticos

  1. La toma de suplementos minerales apropiados (siempre tras consultar al especialista). Es la llamada nutricosmética, que parece estar poniéndose de moda en nuestro país en los últimos meses. Silicio, colágeno, magnesio y otras sustancias en pastillas y según las necesidades de cada paciente.
  1. Las soluciones tópicas, hidratantes para rostro y cuerpo reforzadas con estos alimentos antiedad arriba señalados. A mayor sequedad de la piel, más graso debe ser el producto.
  1. Inyecciones de plasma rico en plaquetas. Según Martín Anaya, el resultado es óptimo. Se trata de un viable que por sus buenos resultados podría calificarse como “elixir de juventud”. Se extrae sangre del paciente, se centrifuga y se utiliza la parte del plasma que contiene las plaquetas para inyectarlo en la zona deseada.
  1. Ácido hialurónico. Todo un clásico que sobrevive a modas y tendencias y que ha ampliado sus usos más allá del rostro para eliminar esas “arrugas delatoras” del escote.
  1. Lifting autobiológico inducido. Se trata de hilos que regeneran desde el interior puesto que inducen a la propia producción de colágeno y estiran evitando el descolgamiento y la flacidez que aparecen ya cerca de los 50.

Y, por último, por supuesto, la cirugía, que ofrece unos resultados más duraderos. El lipolifting facial estira, pero también rejuvenece a la vez . Resulta más natural y apenas presenta problemas postoperatorios.