image001• Con motivo del Día Mundial del Agua, queremos informar sobre la importancia de este elemento imprescindible para la tez, ya que se trata del “componente mayoritario (30%) de nuestra piel”, informa la Dra. Baselga.

Hoy, 22 de marzo, se celebra el Día Mundial del Agua y por ello, la Academia Española de Dermatología y Venereología quiere ofrecer consejos para tener una piel saludable y cuidada gracias a esta sustancia esencial e imprescindible para la supervivencia. A veces no se valora lo suficiente aquello que se tiene a mano dado que: “el agua es hidratante por excelencia”, asegura la Dra. Eulalia Baselga.

 

Además, matiza que “la aplicación externa de agua contribuye a favorecer la penetración de sustancias hidrosolubles, calma el picor en caso de agua fría, aumenta la elasticidad, evita el aumento de temperatura de la piel y mejora el aspecto de la piel”. Un lujo a nuestro alcance.

En cuanto a su ingestión, incide en que mayormente es mejor beber el agua de botella: “el alto contenido en cal del agua de grifo puede irritar la piel, por lo que es más recomendable el agua de baja mineralización”, señala la experta.

¿Por qué es importante el agua?

1)    El agua es el componente mayoritario (30%) de nuestra piel, por lo que su aporte es esencial para mantener la turgencia y elasticidad de la misma. Una piel deshidratada es menos elástica, es decir, tarda más tiempo en volver a su sitio al estirarla.

2)    El aporte de agua adecuado evita la deshidratación de la piel. Una piel deshidratada no puede cumplir la función de barrera natural que tiene la piel, pierde tersura y favorece la aparición de eccemas.

3)    La aplicación externa de agua fría o compresas húmedas produce un efecto calmante inmediato del picor y disminuye la inflamación de la piel. Puede ser muy útil en caso de quemaduras, urticarias, picaduras de insecto u eccemas. El agua fría reduce la rojez.

4)  Una ducha de agua no tan caliente o fría es estimulante para la piel y el espíritu. El efecto inmediato es una vasodilatación superficial para mantener la temperatura y posteriormente una vasoconstricción. Por otro lado ayuda a despertarnos.

5)   El agua arrastra partículas depositadas sobre la piel y elimina suciedad de la piel.

6)    Los baños con agua termales aportan, dependiendo de la composición de las aguas, diferentes minerales a la piel y sustancias de acción antiinflamatoria probada y de utilidad en enfermedades de la piel como el eccema o la psoriasis.

7)    En climas muy calurosos la aplicación externa de agua sobre la piel evita que se produzca un golpe de calor.

Por su parte, la Dra. Elia Roó también incide en que algunos de estos relevantes beneficios del agua son: limpiar, calmar, refrescar cuando uno está sometido a mucho calor, hidratar, proteger, incluso fijar el maquillaje en la piel. Una de las novedades estrella que se suelen utilizar en tratamientos de belleza en la actualidad y concretamente en aguas termales es poner este tipo de agua para un buen maquillaje: “las aguas termales se suelen poner encima del cosmético para fijarlo”, especifica la doctora, “así como después del peeling para calmar la piel”. Incluso tienen nuevos empleos: “lo que está en auge actualmente son las aguas hidratadas que incorporan filtros solares”, explica esta experta.

De este modo, podemos ver que además de la ingesta, el agua tiene muchas propiedades y es fundamental para tener un aspecto sano tanto por dentro como por fuera.