A día de hoy, “numerosos estudios científicos acreditan la eficacia y seguridad de la toxina botulínica en el tratamiento de las arrugas de expresión”, afirma el Dr. J. Víctor García, Presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC).

Eficacia sustentada en la experiencia clínica adquirida por los centenares de médicos que la utilizan todos los días, y consolidada por los resultados obtenidos reiteradamente en miles de pacientes, en los que las expectativas han sido plenamente satisfechas.

 

Seguridad sustentada en el hecho de tratarse de un medicamento fabricado por laboratorios farmacéuticos de máximo prestigio y de someterse, por ello, a los estrictos controles de la normativa vigente.

 

Ilegalidad e irresponsabilidad

No cabe justificación alguna para recurrir a toxinas botulínicas de desconocidos o variopintos orígenes, llegadas a nuestras latitudes por canales de distribución sin ningún tipo de control administrativo ni sanitario. Amén de otras consideraciones, en estos productos la toxina botulínica (el principio activo del medicamento) suele estar estabilizada en proteínas de origen bovino y/o porcino, que pudieran ser responsables de graves problemas sanitarios, el menor de los cuales podría ser la creación de resistencias.

 

Tampoco cabe el recurso al uso inadecuado del medicamento. Sólo un médico puede estar capacitado y autorizado para, tras el adecuado diagnóstico, adquirirla y administrarla a un paciente. ¡El paciente debe exigir que así sea! Sólo cabe utilizar un vial (frasco) del medicamento para cada paciente y para un solo tratamiento. ¡El paciente debe exigir que desprecinten el vial en su presencia y que se lo asignen fehacientemente con su nombre u otro dato inequívoco de identificación!

 

Un dato significativo: un vial de cualquiera de los medicamentos autorizados en España no cuesta menos de 100 euros. ¿Cómo es posible entonces que puedan ofrecerse tratamientos por menos de 100 euros? ¿El médico, si es que lo es, no factura honorarios? ¿Regala el medicamento? ¿Se utiliza un vial para varios pacientes? ¿El producto empleado no es uno de los medicamentos autorizados o ni siquiera es un medicamento?

 

El Dr. García es tajante al respecto: “Médicos y pacientes debemos revelarnos contra estas ‘irregularidades’. No hacerlo sería una irresponsabilidad porque podría tener importantes consecuencias sanitarias.”

 

Procedimientos, novedades y eficacia

Sin grandes modificaciones en su formulación y en su presentación desde que en 2004 se presentó en España, lo cierto es que la toxina botulínica ha acreditado sobradamente su eficacia y seguridad. En gran medida porque los médicos se han familiarizado con su uso, concretamente con nuevas técnicas de aplicación que minimizan efectos secundarios indeseados.

 

Nos indica el Dr. García que “hoy se persiguen indefectiblemente resultados naturales, a partir de una relajación moderada pero suficiente de los grupos musculares responsables de tales o cuales arrugas de expresión. Para conseguirlo hemos modificado las diluciones del producto, hemos reconsiderado las dosis utilizadas y los puntos de inyección, en su número y situación, hemos variado las instrucciones post-tratamiento, hemos incorporado tratamientos coadyuvantes o complementarios, hemos variado los protocolos (por ejemplo, los intervalos entre sesiones), etc.”

 

En la actualidad, la bioestimulación cutánea con factores de crecimiento autólogos se incorpora en todas las pautas terapéuticas del envejecimiento cutáneo.

 

Los médicos han conocido y aprendido a manejar los péptidos sintéticos; son moléculas (argireline y otras) miméticas de la toxina botulínica que se emplean en la elaboración de cosmecéuticos, en definitiva de productos para ser utilizados tópicamente. Evidentemente, por el momento, están muy lejos de eficacias comparables a las de la toxina botulínica, pero tienen su papel como tratamientos complementarios sobre todo porque, en manos de un médico experto, se las puede utilizar con sistemas que faciliten su penetración y difusión transdérmicas.

 

E incluso, recientemente, han sido presentados algunos dispositivos que facilitan y mejoran el procedimiento de inyección. Muy concretamente una jeringa especial que se llama BT Talent (Primequal), que permite una microdosificación controlada y automatizada de la toxina botulínica. Se trata de un pequeño dispositivo que facilita muchísimo la inyección del medicamento (el control es sonoro: 1 click = 1 dosis); que ajusta (y, por lo tanto, controla) perfectamente la dosificación (la dosis y el lugar de inyección son las claves del éxito), liberando al médico que así puede concentrarse en otras cuestiones; y que permite reducir a la cuarta o quinta parte el volumen de infiltración (el tratamiento resulta así totalmente indoloro, porque lo que duele es el volumen del líquido inyectado).

 

“Consiguientemente han variado, en todos los casos para mejor, el confort del paciente y del médico, el periodo de latencia (el que media entre el tratamiento, la aparición de los efectos y la consolidación de los resultados), el nivel máximo de estos resultados (ahora hablamos de nivel óptimo), la duración de los efectos, etc.”, resume el Dr. García.

 

Nuevas indicaciones

En palabras del Dr. García “se trata de indicaciones que resultan congruentes con la acción farmacológica de la toxina botulínica: la denervación selectiva de las terminaciones colinérgicas, impidiendo la liberación del neurotransmisor acetilcolina.”

 

Así por ejemplo la toxina botulínica es una indicación para el tratamiento de la hiperhidrosis o sudoración excesiva (ver nuestro comunicado anterior o solicitarlo), la migraña crónica y/o cefalea tensional (se tratan algunos de los denominados ‘puntos gatillo’, que son lugares hiperirritables en el seno de un músculo esquelético, en este caso de la cabeza y del cuello, que se asocian con nódulos palpables e hipersensibles; aquellas patologías guardan una relación científicamente acreditada con estos “puntos gatillo”); el bruxismo y consiguientemente la destrucción dental (se trata el hipertono de los músculos maseteros); el acné o la dermatitis acneica (entre otras acciones, se reduce considerablemente la secreción sebácea); etc.

 

En el caso concreto de la hiperhidrosis, están muy avanzados algunos estudios para el uso transdérmico mediante el uso de formulaciones mejoradas (con nanotecnología u otros ‘delivery systems’) y/o dispositivos electrónicos de vehiculización transdérmica.

 

Y todo esto en patologías que tienen que ver con el bienestar de las personas. Pero es que, al tiempo, las indicaciones de la toxina botulínica aumentan en otros ámbitos en los que las implicaciones sanitarias tienen un nivel que trasciende el simple bienestar: trastornos neurológicos graves (parálisis espásticas, esclerosis múltiples, distonía cervical, etc.), oftalmológicos (estrabismo), urológicos (incontinencia urinaria), digestivos (fisura anal, estreñimiento crónico).

 

Necesidad de formación

En consonancia con todo lo anteriormente indicado, desde que la toxina botulínica recibió la autorización para su puesta en el mercado español con indicaciones cosméticas, la SEMCC ha promovido múltiples actividades científicas, acreditadas oficialmente como Formación Médica Continuada, para la adquisición de los conocimientos para el empleo de este fármaco; más de 2.000 médicos españoles han realizado estos cursos impartidos por los más prestigiosos y reconocidos especialistas a nivel mundial.

 

Durante los años en que este producto lleva utilizándose en España, ninguno de los 600 miembros de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética ha detectado problemas ni efectos secundarios en sus pacientes que no fueran de carácter leve y transitorio, como la aparición de algún pequeño hematoma, que suele desaparecer pasados los primeros días, discretas asimetrías que se resuelven espontáneamente, o cefaleas en las 24-48 horas siguientes al tratamiento.

 

En 2011, la microdenervación selectiva con toxina botulínica se consolidó como el procedimiento cosmético mínimamente invasivo más solicitado en España. Las estadísticas hablan de un crecimiento en la demanda de más del 50% en los últimos 4-5 años. En un segundo lugar figuran las infiltraciones con ácido hialurónico.

 

“En la aparición y desarrollo de las arrugas siempre existen diversos componentes implicados; así que, en casi todos los casos, corresponderá realizar diversos tratamientos asociados”, concluye el Dr. García. “Ningún tratamiento corrige simultáneamente todos los aspectos afectados; y, por supuesto, la sobrecorrección de un aspecto no puede corregir los demás. Así que la toxina botulínica tiene un destacado papel en el arsenal terapéutico, pero, tras el imprescindible diagnóstico que sólo un médico capacitado puede realizar, probablemente deberá proponerse en asociación con otros procedimientos. Nuestro mejor consejo debe ser no tener prisa, porque siempre es preferible la opción de más que la necesidad  de menos”.

 

Barcelona, septiembre de 2012

 

Más información:  Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética – SEMCC

Teléfono (34) 93 4108400

semcc@semcc.com