Imagen 1Desde las noticias incendiarias del WHI (The Womens Health Initiative) respecto a la terapia de reemplazo hormonal en 2002 hasta hoy, millones de mujeres han perdido la oportunidad de prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida, tanto física, como social y sexual.

La medicina se encuentra dando un giro respecto a  la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH), y tras una larga controversia en este tema, todas las asociaciones científicas relacionadas con la menopausia, y entre ellas la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), son partidarias de la TRH, por supuesto, siempre que esté bien indicada, bien prescrita y correctamente administrada.

 

 

Las hormonas tienen importantísimas funciones fisiológicas para el normal funcionamiento de nuestro organismo, y su alteración (ya sea disminución o incremento) con el envejecimiento, es un hecho de sobra conocido. Este hecho se vincula directamente con signos, síntomas y enfermedades relacionadas con la edad avanzada, como la enfermedad cardiaca, la diabetes, el Alzheimer, la osteoporosis, la sarcopenia, el insomnio…

Sabiendo esto, la pregunta clave que debemos hacernos es si se deben corregir estas deficiencias hormonales. La medicina tradicional únicamente actúa en caso de enfermedad diagnosticada y rara vez de forma preventiva, sin embargo, la Medicina Preventiva Proactiva Antiaging se adelanta a la aparición de la enfermedad y corrige esos biomarcadores sub-óptimos que, no estando todavía en el rango de enfermedad, tampoco lo están en el rango de excelencia.

Aún hoy, muchas personas muestran ciertos recelos a la hora de plantearse iniciar una Terapia de Reemplazo Hormonal. Incluso el colectivo médico no especializado en esta área de la medicina y no familiarizado con la reciente literatura científica muestra sus reparos. Las dudas suelen ser si la TRH es segura, si puede producir cáncer, si realmente previene enfermedades y si tiene la capacidad de hacernos sentir mejor.

La TRH no para el envejecimiento, sin embargo sí puede retrasar o atenuar muchas de las enfermedades asociadas y mejorar la calidad de vida. En cuanto a su seguridad y relación con el cáncer, esta es la situación actual de la literatura científica en lo relativo a TRH con estrógenos y protestágenos en mujeres:

La estadística mal interpretadas a veces juegan malas pasadas… – Estudio WHI (The Womens Health Initiative)

En el año 2002 se suspendió de forma precipitada el estudio WHI (The Womens Health Initiative) debido a un incremento de la incidencia de cáncer de mama y tromboembolismo en las mujeres que recibían TRH en ese estudio. La prensa general se hizo eco de esta noticia y se generó una alarma pública provocando que millones de mujeres en todo el mundo abandonaran su TRH en la menopausia.

La situación a día de hoy, y después de numerosas investigaciones sobre aquellas conclusiones, es que aquel estudio erró en la selección de las mujeres que debían ser tratadas (eran mayores, con una media de 64 años, gran cantidad de ellas por encima de los 70, muchas fumadoras y con otros factores de riesgo cardiovascular, y que no habían sido tratadas anteriormente con hormonas), y también se equivocó en el tipo de hormonas que se les administraron (una combinación de estrógenos de yegua -Premarin- y una progesterona sintética -medroxiprogesterona-  responsable del aumento del cáncer de mama).

 

Según un interesante artículo publicado en 2013 en el Journal of Clinical Endocrinilogy and Metabolism, la TRH podría reducir la incidencia de cáncer de mama

En este artículo sobre mujeres postmenopáusicas jóvenes (45-58 años) seguidas durante 10 años, demostró que las mujeres con TRH durante 10 años, tenían menor mortalidad (reducción de un 40%), insuficiencia cardiaca e infarto de miocardio, sin incremento de cáncer de mama, tromboembolismo o apoplejía. Incluso aquellas mujeres que empezaron su TRH antes de los 50 años, presentaron una reducción de la incidencia de cáncer de mama.

De un estudio publicado en julio de 2013 en el American Journal of Public Health se desprende que miles de mujeres murieron prematuramente por la retirada alarmista de la TRH con estrógenos

Este estudio estimó que entre 2002 y 2011, un mínimo de 18.601 y un máximo de 91.610 mujeres postmenopausicas histerectomizadas de características similares a las del estudio WHI, murieron prematuramente por la retirada alarmista de la TRH con estrógenos.

En cualquier caso, un buen programa de longevidad saludable engloba muchos más aspectos que la TRH. El abordaje integral de la nutrición, el ejercicio, los suplementos nutricionales, la TRH, el descanso, la deshabituación tóxica y el equilibrio emocional, es, hoy por hoy y a la espera de los avances en terapia génica y células madre, la clave para vivir mejor durante más tiempo.

BIBLIOGRAFÍA

Lobo, RA. Where are we 10 years after the Women´s Health Initiative? J Clin Endocrinol Metab 2013; 98(5):1771-80. PMDI: 23493433

Sarrel PM, Njike VY, Vinante V, Katz DL. The mortality toll of estrogen avoidance: an analysis of excess deaths among hysterectomized women aged 50 to 59 years. Am J Public Health 2013; 103(9): 1583-8. PMDI: 23865654