docRepasamos con la Dra. Nélida Grande, en este completo y apasionante artículo la teoría y la práctica del lifting, ya sea éste facial y/o corporal. Experta cirujana plástica, estética y reparadora, revisa a su vez los distintos tratamientos complementarios para hacer perdurar aún más los efectos y resultados de un lifting y nos habla de todas y cada una de las posibilidades que el bisturí y la medicina estética ponen al alcance de los hombres y mujeres que así lo necesiten.

Un lifting no puede detener el proceso natural de envejecimiento, ya que éste sigue su curso año tras año, sin embargo sí puede mejorar los signos más visibles del paso del tiempo de forma notable y con resultados a largo plazo. El tipo más conocido de lifting es el facial, pero esta misma técnica también se puede aplicar en otras zonas como pueden ser los brazos y los muslos, mejorando por tanto la silueta en conjunto. No obstante, la duración de los efectos logrados por el cirujano precisa de acciones complementarias que ayuden a mantener los resultados aún más tiempo. Éstas han de llevarse a cabo en un centro médico acreditado y con profesionales reconocidos.

Todo sobre el lifting

En general, la edad para hacerse un lifting facial se ha retrasado debido a los avances en tratamientos reafirmantes no invasivos: ácido hialurónico, toxina botulínica (Botox), Plasma Rico en Plaquetas -PRP-, mesoterapia, carboxiterapia, hilos tensores, radiofrecuencia, etc. Con todos ellos se pueden obtener buenos resultados. Algunos de estos procedimientos también se aplican a nivel corporal, y por esta razón algunos descolgamientos de piel actualmente se pueden tratan con estas técnicas. Sin embargo, la manera más eficaz de conseguir un resultado óptimo en casos severos de descolgamiento sigue siendo el lifting quirúrgico, cuyos resultados pueden tener una duración de hasta diez años. Y como mantenimiento, los tratamientos médico-estéticos como la mesoterapia, carboxiterapia, PRP, etc., ayudan a mantener los efectos de la operación por más tiempo.

Procedimiento quirúrgico

Para llevar a cabo un lifting se ha de administrar anestesia general, y el objetivo de esta cirugía consiste en estirar la piel, eliminar la sobrante, y redistribuir la que queda de un modo natural y uniforme para que finalmente la superficie quede lo más lisa posible, reduciendo las arrugas que la caracterizaban y eliminando el descolgamiento. En ocasiones, una lipoestructura para aumentar el tejido graso de la cara contribuye a eliminar las arrugas y surcos marcados en el rostro, obteniendo resultados espectaculares. Mediante esta técnica, el especialista va rellenando las zonas hundidas con la propia grasa purificada del paciente, proporcionando a la cara una nueva textura, más joven y turgente.

Los signos de envejecimiento no sólo son debidos al paso del tiempo, sino que también influyen factores como la exposición al sol y en general el tipo de vida del paciente (alimentación, hábitos, etc.). Existen dietas y rutinas diarias que pueden retrasar el envejecimiento. Si el paciente presenta unos párpados muy caídos, la intervención se puede completar con una blefaroplastia, para corregir la mirada cansada mediante la corrección de la caída de los párpados superiores y la eliminación de las bolsas.

El lifting facial

El lifting facial se lleva a cabo mediante incisiones practicadas por dentro de la línea del cabello y tras el lóbulo de la oreja. El cirujano separa en primer lugar la piel de la grasa y el músculo, y después procede a estirarla y retirar la sobrante. El procedimiento finaliza con las suturas estrictamente necesarias -y en zonas lo más escondidas posibles-, tras lo que esta área se cubre con un vendaje. Los mejores candidatos son personas que presentan arrugas y signos de flacidez en rostro y cuello, pero que sin embargo aún conservan un buen grado de elasticidad cutánea y su estructura ósea es fuerte y definida. La mayoría de los pacientes que se someten a esta intervención suele tener entre 45 y 75 años.

Existen varios tipos de técnicas, según la zona a tratar. En primer lugar se puede trabajar la zona frontal, que consiste en elevar las cejas caídas hasta su posición inicial eliminando las arrugas de la frente, mejorando el aspecto triste que pueda tener la mirada. Otro de los tipos es el que incide en el tercio medio facial, que radica en elevar las mejillas mediante el estiramiento, y como consecuencia reducir la zona descolgada y las arrugas que se crean en los pómulos y también bajo los ojos. También se puede tratar el tercio inferior y el cuello (a este lifting se le llama cervical) y corrige el descolgamiento de la zona de la papada. Se retira toda la piel de esta área (que además produce un aspecto de sobrepeso a ojos de los demás, aunque en realidad no exista este problema), y si además hay grasa, ésta se puede succionar mediante una fina cánula, con una miniliposucción, y de este modo se vuelven a marcar los ángulos de la mandíbula. La clave está en la armonía entre rostro, mandíbula y cuello.

Una vez terminada la intervención, al principio es posible que el paciente se vea algo extraño al mirarse al espejo. Esto se debe a que sus facciones pueden estar algo inflamadas, y notará cierta rigidez a la hora de gesticular. Todo ello es temporal, al igual que los hematomas, que también desaparecerán. Podrá lucir su nuevo aspecto, y dejar de sentir esa sensación, al mes de la operación. Pero mucho antes, aproximadamente tras los primeros siete días, ya se sentirá con ganas y fuerzas para volver a sus ocupaciones normales.

Los “otros” liftings

El lifting de muslos y brazos va dirigido a mejorar la forma y tersura de las extremidades, además de reducir el volumen y la piel sobrante. El cirujano en ambos casos utiliza la técnica de la tracción de la piel, que se basa a grandes rasgos en un estiramiento de la misma. En el lifting crural, se elimina el exceso de tejido cutáneo sobre todo de la cara interior de los muslos, la que más tiende a “caer”, y si existen adiposidades, éstas se pueden eliminar combinando la cirugía con una liposucción. En el quirófano, el profesional se puede centrar también, si así lo requiere el paciente, en la parte frontal o trasera de la pierna. En cualquier caso, el proceso finaliza con las suturas necesarias para unir la piel que se ha “separado” tras la incisión y la eliminación de los centímetros de piel sobrante. Mientras, si nos referimos a un lifting braquial, lo más habitual es que la incisión se haga solamente en la cara interna del brazo, cerca de la axila, a través de la cual -si es necesario- se inserta una cánula para liposuccionar la zona (eliminar la grasa) y después retirar también la piel que sobra. Todo este proceso se va llevando a cabo traccionando, estirando la piel tanto en sentido superior como medio. La apariencia que se borra tras esta operación es la del “brazo en péndulo”, es decir, cuando la parte de los bíceps está descolgada e incluso se balancea con el movimiento debido a su prominente caída.

Un efecto muy positivo de estas intervenciones quirúrgicas es evitar los molestos roces, por ejemplo la fricción de un muslo junto a otro al caminar, o del brazo con el costado. Por tanto, además del evidente cambio estético, se consigue una mayor movilidad, y como consecuencia se podrá efectuar más cómodamente la higiene, tanto la íntima como la de las axilas, respectivamente, y en general habrá menos sudoración. Las cicatrices irán atenuándose con el tiempo. La propia capacidad de cicatrización también es muy importante y, si todo va bien, quedarán pequeñas líneas muchas veces imperceptibles. En cuanto a la recuperación, pasados unos diez días la persona podrá volver a su rutina habitual.

Tratamientos

para optimizar y fijar

El lifting facial consigue alisar la arrugas, pero si queremos mantener un tono de piel sano y juvenil es necesario realizar un mantenimiento mediante tratamientos médico-estéticos específicos para mejorar la salud de la piel, así como cuidar la alimentación y mantener una dinámica de hábitos saludables. No olvidemos que cuidar de nuestra salud es la mejor de las medicinas. La mejor opción es consultar con el médico para saber cuáles de estos tratamientos son los más adecuados según el caso.

Dra. Nélida Grande

Especialista en Cirugía Plástica,

Estética y Reparadora.

La cirujana plástica Dra. Nélida Grande atiende en Barcelona a pacientes de toda Europa. Es responsable de la prestigiosa Clínica Nélida Grande, donde además de consulta dispone

de una unidad de medicina estética

antienvejecimiento. La doctora es conocida

por su versatilidad a la hora de realizar cirugías corporales, faciales y de mama, dotándolas de un sentido estético muy natural. Durante 18 años, prestó sus servicios en el centro médico Teknon, y en la actualidad lleva a cabo

sus intervenciones en la Clínica Diagonal

de Barcelona.

www.doctoragrande.com