doctora

Revisamos con la Dra. Nélida Grande los aspectos más destacados de la técnica denominada mastopexia, elevación de la mama y modelaje de la misma. Esta especialista, cirujana plástica, reparadora y estética, también incide a lo largo de su artículo en los positivos resultados de realizar a la vez una abdminoplastia, con o sin liposucción, en aquellas mujeres que lo necesiten. Una interesante revisión que nos habla también de la relación entre el doctor y su paciente y otros aspectos a considerar a la hora de abordar la modelación del pecho femenino.

Para las mujeres que debido a los embarazos, la lactancia, pérdidas bruscas de peso o simplemente por el paso del tiempo han perdido la firmeza de sus pechos, la cirugía plástica y estética puede aportar la solución mediante una operación de elevación de pecho. Esta intervención puede realizarse sin prótesis, pero también con ellas, aunque no con el fin único de aumentar volumen -lo que también se consigue en el resultado final- sino para devolver a la mujer la forma original (pero mejorada) de sus mamas naturales.

El objetivo es la remodelación del busto, y en estas situaciones en las que el problema de la caída del pecho ya ha aparecido y es muy notable, efectivamente, una elevación de mamas es realmente la única opción eficaz, ya que las cremas y otros productos estéticos no pueden en ningún caso producir este efecto. A nivel de resultados, éstos son muy gratificantes para la paciente, que ve cómo sus senos pasan de una apariencia ‘aplanada’ a una de firmeza y voluptuosidad, y así ella misma puede a la vez aumentar su autoestima y volver a sentirse bien con su figura, pudiendo lucir mejor la ropa y también la desnudez.

La técnica de la mastopexia

Existen diversos grados de caída -ptosis- de la mama, que puede ser leve, moderada o más severa. Dependiendo en qué estado se encuentren los senos de cada paciente, su volumen y la elasticidad de su piel, el cirujano deberá elegir una técnica de elevación u otra: por ejemplo con prótesis o sin prótesis. En este segundo caso, si no se desea específicamente aumentar el tamaño, el especialista no utiliza ningún implante debido a que el tejido mamario es suficiente para remodelar el pecho mediante una técnica denominada mastopexia. Ésta consiste, a grandes rasgos, en recortar la piel que sobra de la mama -y que la hace tender hacia abajo- y ajustar la restante hasta conseguir la elevación deseada.

En los casos en los que se ha producido, además de la caída, una notable pérdida de volumen, se pueden colocar unas prótesis que rellenarán las mamas (ya erguidas tras la primera parte de la cirugía.) El cirujano ha de informar a la paciente acerca de esta posibilidad y también de otros detalles, como las incisiones que se le practicarán en quirófano. Para llevar a cabo una elevación de los senos, el cirujano diseña con unos rotuladores especiales el patrón sobre el cual va a trabajar para conseguir una mama bonita y un resultado óptimo. Si el grado de caída que hay que corregir es alto, se puede aplicar la técnica de T-invertida, que consiste en modificar la posición del complejo areola-pezón. Por el contrario, si el nivel de ptosis es más bajo, puede ser suficiente con una incisión alrededor de la areola. En cualquier caso, los resultados de la mastopexia (con o sin prótesis) son muy satisfactorios, ya que se trata de corregir una   realidad que se alejaba bastante de lo que se considera un pecho atractivo.

La posibilidad de reducir

también el abdomen

Las mujeres que han pasado por uno o varios embarazos o que han sufrido una drástica pérdida de peso que les ha dejado huella  (tanto en el pecho como en la zona abdominal) se pueden someter también a la intervención de abdominoplastia -reducción de abdomen-. Mientras se desarrolla dicha operación, la cual consiste en eliminar el exceso de piel que hay en la parte baja del abdomen, paralelamente se puede añadir al procedimiento una liposucción para la eliminación de la grasa localizada, en partes del cuerpo como brazos, piernas, muslos, nalgas, vientre… La abdominoplastia, sola o con liposucción, pueden llevarse a cabo junto a la elevación del busto en un mismo tiempo quirúrgico -no en todos los casos pero sí cuando lo autoriza el cirujano tras un estudio en particular-, de forma que la mujer ya sale del quirófano con el pecho y el abdomen tratados y operados. De este modo los postoperatorios son simultáneos, y a nivel de resultados éstos se llegan a optimizar ya que el doble procedimiento permite al cirujano lograr un mayor equilibrio en el contorno corporal, estudiando la mejor armonía en tamaños y formas.

Confianza médico paciente

En definitiva, y además de la pura técnica, existe una parte indispensable en este tipo de cirugías plásticas que es la relación de confianza entre médico y paciente. La mujer que, no con mucha edad pero que en ella han hecho mella las situaciones vividas, puede ver que en manos de su médico es posible recuperar su antigua figura y mejorarla. Asimismo, cuando esa persona tiene un complejo o trauma, es importante que se sienta cuidada durante todo el proceso, y por tanto es crucial que quede contenta con el resultado ya que ello desencadenará un efecto psicológico positivo. Por eso, la sinceridad desde la primera consulta es clave para cumplir lo más fielmente posible las expectativas deseadas, que por otro lado no tienen por qué ser las razones iniciales que llevaron a la persona a pedir una visita informativa, ya que, durante el examen físico, los consejos del médico pueden desviar un poco los objetivos del paciente. Los resultados deben ser siempre lo más naturales y armónicos posibles.

Los valores añadidos

de la elevación y su técnica

A la hora de hacer una elevación y remodelación de la mama también se puede corregir -para lograr un conjunto mamario bello y proporcionado- un tamaño excesivo de las areolas o defectos en el pezón, como puede ser el pezón invaginado (metido hacia dentro) o demasiado sobresaliente. Asimismo, en esta operación se subsanan las diferencias de tamaño o de posición entre ambos senos pero solamente cuando la diferencia en volumen es muy evidente, ya que ninguna mujer tiene dos pechos exactamente iguales y una ligera asimetría es absolutamente natural.

Paralelamente, las reducciones de mama se llevan a cabo con una técnica muy similar a la utilizada en la elevación. Cuando una mujer tiene unos pechos excesivamente grandes, el peso extra acentúa la caída, y en ocasiones puede conllevar dolores de espalda, de cuello, e irritaciones de la piel debajo de la mama. Esta intervención es muy agradecida debido a que los dolores -sobre todo los de espalda- desaparecen y la salud de la paciente mejora notablemente.

Las cicatrices y el futuro

Cada persona tiene un ritmo diferente de cicatrización, de modo que no existe una norma general para la recuperación tras una cirugía plástica. En este sentido, son cruciales las recomendaciones y tratamientos que prescriba el médico para aplicar tras la operación. Los resultados a largo plazo están garantizados a nivel quirúrgico, pero la medicina no puede detener las manillas del reloj ni evitar procesos futuros del organismo (engordar, adelgazar, cambios metabólicos…) que puedan alterar los resultados obtenidos. Esto depende también de la calidad de la piel y de los cuidados que la persona le dé tanto a sus senos como a su abdomen. En esta línea juegan un papel muy destacado las novedosas técnicas que actualmente se emplean en Medicina estética antienvejecimiento, sean tratamientos manuales o con maquinaria de alta tecnología, para no bajar nunca la guardia y que el contorno siga joven y firme utilizando también, por ejemplo, productos cosméticos de alta calidad. Siguiendo los consejos del especialista que le haya tratado, la paciente podrá ver que finalmente las cicatrices serán pequeñas líneas casi imperceptibles.

No obstante, hay algunos trucos sencillos que todas las mujeres pueden llevar a cabo en su día a día para contribuir a evitar una caída prematura del pecho. Estos son: mantener la zona de los senos bien hidratada, aplicar sobre la piel un chorro de agua fría después de la ducha, proteger los pechos del sol mediante el uso de protección solar, sobre todo cuando se realice topless, mantener una posición erguida y realizar ejercicios específicos para fortalecer los músculos pectorales.

Otros consejos muy válidos son acerca de la actitud de la mujer recién operada. No hay que tener prisa, moverse con suavidad, y así cada día la paciente se sentirá mejor que el día anterior. La sensación de tensión de las mamas -absolutamente normal tras la cirugía- irá disminuyendo paulatinamente. Tras la elevación, las prótesis (si las hubiera) irán situándose y adaptándose a su ubicación durante los próximos meses hasta que la persona que se ha intervenido se sienta plenamente recuperada y, por supuesto, con un pecho mucho más joven, sensual y atractivo.

Dra. Nélida Grande

Cirujana Plástica, Reparadora y Estética

> La cirujana plástica Dra. Nélida Grande atiende

en Barcelona a pacientes de toda Europa.

Es responsable de la prestigiosa Clínica Nélida

Grande, donde además dispone de una unidad

de Medicina estética antienvejecimiento.

> La doctora es conocida por su versatilidad

a la hora de realizar cirugías corporales,

faciales y de mama, dotándolas de un sentido

estético muy natural.

> Durante 18 años, prestó sus servicios en el

centro médico Teknon, y en la actualidad lleva

a cabo sus intervenciones en la Clínica Diagonal

de Barcelona.