Dr. Ramon Vila-RoviraCon el presente estudio del Dr. Vila-Rovira, y que completa a su primer artículo publicado en un número anterior de nuestra revista EME y también en esta web dentro de igual sección,  se pretende establecer una relación entre el desequilibrio de minerales y la caída del cabello, ya que el análisis de minerales en cabello aporta, a diferencia de la analítica en orina o suero, una información del estado del paciente en los últimos meses al tener un metabolismo muy lento. El pelo es como un tejido de depósito y refleja el estado promedio de los elementos minerales del organismo en el intervalo de tiempo de su formación.

 

Objetivo

El cabello se compone mayoritariamente (90-95%) de proteínas y el resto lo forman lípidos, pigmentos y elementos minerales que van a reflejar una serie de procesos metabólicos relacionados con la ingesta, eliminación y estado hormonal de cada individuo.

El objetivo principal del estudio sería detectar el porcentaje de pacientes que presentan alteraciones en la analítica de estos minerales en cabello y, en caso que existan, intentar establecer una relación entre determinados déficits o excesos de minerales y elementos tóxicos con sus efectos sobre la caída del cabello, ya sea como causa o agravante del proceso.

De todos es conocido que las vitaminas y los minerales son importantes para el crecimiento sano del pelo y que la alopecia puede acelerarse debido a la carencia de elementos nutritivos esenciales para la formación del cabello (fundamentalmente zinc, hierro, silicio, cobre y selenio) y a la presencia de elementos tóxicos (sobre todo arsénico, bario, plomo, mercurio y aluminio).

 

Material

Estudio retrospectivo con 50 pacientes programados para una cirugía de Trasplante de Pelo en la Clínica de Trasplante de Institut Vila-Rovira en un margen de 6 meses desde septiembre de 2010 hasta febrero de 2011. De estos pacientes, 34 eran hombres y 16 mujeres, con un abanico de edades desde los 24 hasta los 66 años.

Como criterios de exclusión destaca una longitud del cabello menor de 1 cm, ya que no permite la obtención de la muestra y cabellos teñidos o permanentados recientemente ya que pueden contener plomo o magnesio y dar valores alterados que enmascaren los resultados, al igual que el uso de lociones, champús anticaspa con zinc, champús antiseborreicos con selenio o la ingesta de suplementos vitamínicos.

 

1. Método

La muestra de pelo se obtiene de la zona occipital del paciente a nivel de la zona donante marcada antes de su entrada a quirófano. Son necesarios 2-3 mechones de cabello de la zona de la nuca lo más cercana posible al cuero cabelludo con una longitud de unos 2-3 centímetros que se cortan con unas tijeras de acero inoxidable.

El cabello obtenido, aproximadamente 1 gramo, se deposita en una funda de plástico que para tal fin se nos proporcionó para ser analizada por el Laboratorio Sabater Tobella, cumplimentando asimismo una ficha con toda la filiación del paciente así como los datos particulares de su cabello. El cabello es inerte, estable a temperatura ambiente e incluso a temperaturas más altas, por lo que no se requiere unas condiciones de envío especiales ya que no influyen sobre los resultados.

2. Resultados estadísticos

Los valores que se indican como referencia para cada uno de los elementos están obtenidos a partir de trabajos científicos de solvencia y de los datos de los laboratorios Sabater Tobella en base a la experiencia adquirida a lo largo de 12 años realizando análisis de elementos minerales en cabello.

 

Valores de referencia:

Macrominerales esenciales

(se encuentran en el organismo a nivel de gr)

– Calcio: 300-3000mcg/g (ppm)

– Cobre: 9-45 mcg/g (ppm)

– Fósforo: 65-200 mcg/g (ppm)

– Hierro: 5-16 mcg/g (ppm)

– Magnesio: 40-350 mcg/g (ppm)

– Potasio: 8,8-25 mcg/g (ppm)

– Silicio: 5-95 mcg/g (ppm)

– Sodio: 23-117 mcg/g (ppm)

 

Oligoelementos esenciales

(se encuentran en el organismo a nivel de mgr)

– Boro: 0,6-3 mcg/g (ppm)

– Cromo: 0,2-1,5 mcg/g (ppm)

– Cobalto: 0,02-0,15 mcg/g (ppm)

– Manganeso: 0,2-0,95 mcg/g (ppm)

– Molibdeno: 0,1-0,4 mcg/g (ppm)

– Selenio: 1-12 mcg/g (ppm)

– Vanadio: 0,02-0,14 mcg/g (ppm)

– Zinc: 115-210 mcg/g (ppm)

 

Elementos tóxicos

(penetran en nuestro organismo por vía digestiva, respiratoria

y dérmica y a determinados niveles pueden ser tóxicos)

– Aluminio: 15-25 mcg/g (ppm)

– Arsénico: 0,2-0,65 mcg/g (ppm)

– Bario: 1,3-4 mcg/g (ppm)

– Cadmio: 0,4-1,1 mcg/g (ppm)

– Mercurio: 2-5 mcg/g (ppm)

– Niquel: 0,4-1 mcg/g (ppm)

– Plomo: 3-5 mcg/g (ppm)

 

Resultados del estudio:

– La totalidad de los pacientes (100%) presentaron en mayor o menor grado alteraciones de minerales en cabello.

– La presencia de 4 alteraciones (22%) y 5 alteraciones (20%) fueron las más frecuentes.

– La presencia de elementos tóxicos apareció en 37 de los 50 pacientes (74%).

– No aparecieron diferencias significativas en relación a sexo y edad.

– Los macrominerales alterados fueron (entre paréntesis el % de pacientes afectados): potasio (50%), hierro (48%), silicio (44%), magnesio (34%), calcio (22%), cobre (20%), sodio (20%) y fósforo (18%).

– Los oligoelementos alterados  fueron (entre paréntesis % de pacientes afectados): manganeso (58%), cromo (58%), zinc (42%), boro (24%), molibdeno (12%), selenio (6%), cobalto (2%) y vanadio (0%).

– Los elementos tóxicos identificados  fueron (entre paréntesis % de pacientes afectados): bario (30%), níquel (28%), aluminio (26%), mercurio (26%), plomo (4%), arsénico (0%) y cadmio (0%).

 

Interpretación de resultados

El estudio nos ha permitido detectar un alto porcentaje de pacientes con desequilibrios de minerales en el cabello y la posibilidad de relacionarlo con estados deficitarios debidos a desnutrición, dietas de adelgazamiento, anorexia, estados de malnutrición, malabsorción intestinal, trastornos gastrointestinales, deficiente biodisponibilidad y excesiva eliminación, así como situaciones carenciales relacionadas con la edad, tratamientos farmacológicos y diversas patologías.

 

Vista la afectación del 100% de los pacientes sometidos a estudio vemos que entre las alteraciones más comunes hay macrominerales y oligoelementos estrechamente vinculados a la salud capilar. Entre ellos podríamos destacar (entre paréntesis y en orden decreciente el % de pacientes con alteraciones en el estudio):

 

– Manganeso (58%): su deficiencia puede provocar   cambios en el color del pelo y crecimiento lento del cabello.

– Cromo (58%): su déficit se relaciona con la pérdida difusa de pelo.

– Hierro (48%): la anemia ferropénica de distinta etiología cursa con niveles bajos de hierro con posible pérdida de pelo.

– Silicio (44%): fortalece la estructura del cabello facilitando el enlace entre los elementos proteínicos constituyentes de la queratina de forma que contribuye a la estabilidad y estructura capilar.

– Zinc (42%): su déficit se vincula con la aparición de caspa y alopecia seborreica.

– Magnesio (34%): se relaciona con la caída y pérdida difusa de pelo.

– Calcio (22%): niveles bajos provocan también pérdidas difusas de pelo.

– Cobre (20%): se requiere para la formación del enlace disulfuro y del pigmento a nivel capilar por lo que su deficiencia debilita el tallo del pelo y altera su pigmentación.

– Selenio (6%): reemplaza la cisteína, aminoácido que   desempeña un papel importante en la correcta actividad del folículo del pelo y la producción de la fibra sana de pelo.

La presencia de Elementos tóxicos puede deberse a la combinación de los siguientes factores:

– Exposición ambiental u ocupacional (soldaduras, humos, pinturas..)

– Uso de productos que contienen metales (tintes para cabello, pinturas, tintas..)

– Captación intestinal aumentada (problemas digestivos crónicos, desnutrición, uso de antibióticos…)

Entre los que se relacionan con el pelo las fuentes principales serían:

– Plomo: contaminación del agua a través de tuberías de plomo, pinturas, conservas y latas, tintes, ambientes con mucho tráfico…

– Aluminio / Bario: contaminación del agua doméstica con sulfato alumínico en contacto con los conductos de transporte, utensilios de cocina viejos…

– Arsénico: presente en insecticidas, venenos para roedores, fungicidas, vino, mariscos de zonas contaminadas, maderas…

– Mercurio: suministro de agua contaminada, consumo de marisco y pescado, cereales tratados con insecticidas, amalgamas dentales…

 

Conclusiones

El estudio nos abre las puertas a la corrección de los desequilibrios tanto desde el punto de vista médico para frenar la caída del cabello como desde la óptica del Trasplante de Pelo.

Visto el altísimo porcentaje de pacientes que  presentan alteraciones en el estudio de Macrominerales y Oligoelementos, sería recomendable actuar a 3 niveles:

 

1. Proponer a los pacientes que deseen actuar de forma preventiva frente a la caída de pelo que intentan   corregir estos déficits potenciando la ingesta de alimentos ricos en minerales. Las fuentes naturales serían:

– Manganeso: pescados, crustáceos, frutas secas,   cereales integrales, gérmen de trigo, yema de huevo, legumbres, verduras de hoja verde…

– Cromo: levadura de cerveza, lechuga, patata, cebolla, hígado, yema de huevo, aceites vegetales.

– Hierro: carnes, pescados, habas, plátano, frutas secas, levadura de cerveza, cereales integrales, espinacas, lentejas, yema de huevo, nueces…

– Silicio: cereales integrales, levadura de cerveza, lechuga, zanahoria, apio, acelgas, arroz, avena, espárragos, verduras…

– Zinc: ostras, hígado, yema de huevo, carnes, pescados, mariscos, cereales integrales…

– Magnesio: vegetales de hoja verde, legumbres, frutos secos, cereales, pescado, arroz…

– Calcio: leche, quesos, huevos, sardinas, espinacas…

– Cobre: vísceras, carnes rojas, pescado, mariscos, frutos secos, legumbres, cereales integrales, cacao…

– Selenio: apio, ajo, levadura de cerveza, gérmen de trigo, cereales integrales, champiñón, cebolla, verdura, huevos, leche, frutos secos…

 

2. En casos en los que la caída fuera evidente estaría     indicada la administración de suplementos nutricionales que los incluyeran, sobre todo potenciando hierro, zinc y silicio que, según el estudio, son los déficits más frecuentes de los minerales más relacionados con el pelo.

En este sentido creemos que una formulación orientativa que cubriera la mayoría de estos requerimientos debería incluir:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3. Aunque partamos de la premisa de que el pelo se trasplanta con todas las características de la zona de donde proviene, que correspondería al concepto de injerto donante-dominante descrito por Orentreich en 1959, ello no impide que la presencia de alteraciones minerales afecte tanto al pelo no trasplantado como al trasplantado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este sentido sería recomendable en pacientes a los que se fuera a someter a un Trasplante de Pelo la administración de cápsulas que incluyeran estos principios activos como mínimo 3 meses antes de la cirugía y 3 meses post-intervención.

Con ello posiblemente se reduciría el habitual efluvio o caída post-trasplante y se crearía un terreno favorable para el nacimiento a los 3 meses de las microunidades foliculares trasplantadas ya que no olvidemos que si se mantiene la habitual carencia de minerales que refleja el estudio influirá en el resultado final de la intervención y en el posterior mantenimiento del pelo.

 

En cuanto a la presencia de Elementos Tóxicos las manifestaciones clínicas varían con el nivel y la duración de la exposición y según los antecedentes médicos del paciente.

Entre las medidas generales a tomar se incluirían:

– Evitar la exposición

– Aumentar la eliminación mediante la administración de quelantes

– Garantizar la ingesta adecuada de nutrientes minerales que compitan con los metales

– Mejorar la renovación y regeneración de tejidos potenciando el ejercicio aeróbico regular y el descanso.