Primero fue la moda, pionera, adaptando las líneas masculinas, rectas y simples, a faldas y vestidos e introduciendo los pantalones y los trajes de chaqueta para la mujer. Las amantes de esta estética del vestir se lo deben a la gran Coco Chanel, quien ha legado para la historia del glamour del legendario perfume Chanel Número 5.

Ellas se convirtieron en ellos por obra y gracia de la alta costura y así continúo siendo durante un tiempo. Otro icono, Yves Saint Laurent, “regaló” el traje de chaqueta a la mujer  y Levi Strauss le ofreció la posibilidad de enfundarse unos 501 sin perjuicio de las formas.

La androginia empató la partida y nombres como Bowie o Miguel Bosé vistieron falda, se pintaron y se colgaron pendientes. El Glam, el pop, la música en definitiva, igualó los géneros en los 70, 80 y 90 y ahora lo hace el culto a la imagen integral.

La belleza por la belleza, que no entiende de géneros, ni divide en espacios, por lo que hoy  proliferan centros donde se retocan hombres y mujeres, que interecambian los últimos productos del mercado.

Estamos en la era de las redes sociales, donde conviven la fit girl y el lumbersexual comparten gimnasio, tratamientos y, por qué no, cirugía estética. 

Pensada para una esculpir cuerpos con el bisturí, la liposucción de alta definición emplea la técnica de ultrasonidos para eliminar la grasa localizada  y definir los músculos. Experto en esta cirugía en nuestro país, el Director Médico Quirúrgico de Clínicas Dorsia Jordi Mir, explica que esta cirugía no entiende de sexo, pero sí de peso. No es para gorditos y gorditas, sino para hombres y mujeres que se encuentran en buena forma física y que no consiguen el tono muscular adecuado tras meses y meses de gimnasio.

Ellas prefieren operarse brazos (¿quién no quiere unos brazos como los la Reina Letizia?) y ellos el torso para marcar la famosa tableta de chocolate. Ambos comparten la aspiración, de conseguir, en el quirófano, unos glúteos musculados y proporcionados a su anatomía.

El rostro, sin embargo, sigue siendo el rey, por obra y gracia del selfiepor lo que los retoques en clínica, la medicina estética, continúa creciendo imparable, aportando nuevos tratamientos y dando a los antiguos una segunda y flamante vida. El bótox consigue grandes resultados: con un inyectable se disimula el paso del tiempo y sus consecuencias, las arrugas, durante seis meses.

Unisex es también el tratamiento de hilos tensores, que se encarga de la ptosis gravitacional, o lo que es lo mismo, la flacidez de la cara. Mediante la infiltración de hilos de colágeno se sujetan las estructuras faciales y se logra un efecto rejuvenecedor en pómulos y mandíbula.

La mesoterapia para el rostro, pero también para el cuerpo se ofrece en Dorsia para ellos y ellas. Son los cócteles de belleza del siglo XXI, explica la Dra Virginia Sánchez, directora médica de Clínicas Dorsia, con ácido hialurónico y vitaminas, que rellenan, dan volumen, brillo, elasticidad y sensación de flexibilidad a la piel. No se deja de hablar de ellos y de las sustancias que combinan en estas inyecciones antiedad; Jalupro, carboxiterapia, hidroxiapatita cálcica, nombres de productos activos y de tratamientos de un amplísimo catálogo.

Es sólo un pequeño recorrido por arsenal médico estético quirúrgico de lo que nos une frente al espejo. ¿Lo que nos separa? Las hormonas, sin duda. La celulitis y la piel de naranja en ellas. La calvicie en ellos. Cuestiones, por cierto, complejas de tratar.