De forma consciente o inconsciente, cuando una mujer se maquilla persigue una imagen de triángulo invertido de su cara: resaltar los pómulos y hundir las mejillas. Aunque esto no ha sido así a lo largo de la historia ni en todas las culturas, actualmente en el mundo occidental sí lo es. Si se observa a la mayoría de las modelos consideradas como bellas, sus rasgos faciales presentan habitualmente este aspecto.

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Es cierto que la belleza reside en los tejidos duros de la cara (huesos y cartílagos). Pero si se desea embellecer el rostro, salvo la rinoplastia, el hecho de modificar los huesos del macizo facial implica intervenciones muy agresivas que no deberían ser indicadas por motivos meramente estéticos. ¿Y cuál es la alternativa?: pues modificar los volúmenes de los tejidos blandos, sobre todo el tejido adiposo, para compensar los diferentes parámetros faciales y alcanzar un equilibrio armonioso del rostro.

En Cirugía Plástica existe un procedimiento que permite obtener esta triangulación facial invertida en aquellos pacientes que no la poseen por uno o varios de los siguientes motivos: pómulos o área malar aplanada, mejillas prominentes, mentón retraído  o lipodistrofia cervical (papada).

La técnica quirúrgica se compone básicamente de 3 pasos:

– Aumento de pómulos mediante lipofilling

– Hundimiento de las mejillas mediante la extracción de las bolas de Bichat

– Liposucción del cuello

Estos 3 procedimientos se pueden realizar juntos o por separado. Adicionalmente se puede modificar la proyección del mentón en los casos que está retraído.

El lipofilling consiste en transferir la grasa de un área donante (abdomen, muslos) a un área receptora, que en este caso sería la cara. Las bolas adiposas de Bichat tienen un tamaño estable a lo largo de la vida y a pesar de las fluctuaciones de peso, debido a que tienen un índice lipolítico diferente a los adipocitos de la grasa subcutánea. La piel del cuello tiene una gran capacidad de retracción tras la liposucción, adaptándose al plano profundo.

Al igual que en la energía, en este tratamiento “la grasa ni se crea ni se destruye, solo se transfiere”. El lipofilling o incremento de los pómulos se puede realizar también con la misma grasa que se extrae del cuello y las mejillas, inyectándose de forma purificada tras su preparación mediante centrifugación.

No deja secuelas cicatriciales relevantes, ya que las bolas de Bichat se extraen intra-oralmente a través de la mucosa de la boca y la liposucción/lipofilling se realiza con cánulas de 2 milímetros de diámetro a través de incisiones prácticamente imperceptibles. La intervención dura alrededor de 60 minutos cuando se realizan los 3 pasos. En la mayoría de los casos empleamos sedación superficial y anestesia local, de forma ambulatoria sin pernoctar en el hospital. La inflamación y la equimosis (moratones) postoperatorias duran aproximadamente 1 semana, tiempo durante el cual se debe llevar una banda cervical de presoterapia.

Una ventaja de este procedimiento es que, una vez que ha remitido completamente la inflamación, los resultados son definitivos. Si bien la grasa que se inyecta se reabsorbe parcialmente, una ligera sobre-corrección de un 20% durante la intervención compensa esta reabsorción. La grasa del cuello no se reproduce una vez extraída. Las bolas de Bichat tampoco.

Y finalmente está otro aspecto interesante: no implantar materiales extraños (prótesis, ácido hialurónico, etc). Al ser tejido obtenido del propio paciente no existe posibilidad de rechazo ni las complicaciones características de estos materiales.

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Dr. Esteban Sarmentero
Cirujano Plástico Miembro de la SECPRE
 > Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Hospital Ramón y Cajal. Madrid)
> Miembro SECPRE y de la American Academyof Aesthetic and RestorativeSurgery
> Director de la Clínica Sarmenterode Cirugía Plástica. Madrid
 www.doctorsarmentero.com