Las varices o Insuficiencia Venosa Superficial (IVS), constituyen una de las patologías que afectan a más población en el mundo. Su tratamiento desde antiguo ha ido evolucionando desde la cirugía o la compresión y el uso de flebotónicos como únicas alternativas a técnicas tan sofisticadas como el LASER intravascular o la electrocoagulación.

 

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Hoy en día, la escleroterapia se encuentra en un momento de esplendor. Con la aparición de la espuma podemos tratar con esclerosis trayectos varicosos que antes sólo estaban al alcance de la cirugía.

En 1940, Orbach, propone por primera vez la idea de introducir una pequeña cantidad de aire en la vena previa a la inyección del esclerosante con el fin de empujar a la sangre por el trayecto venoso separándola del esclerosante y evitando así su dilución. A esto se le conoce como técnica del “Air-Block”.

En 1944, Rodwen, mezcla Oleato de Etanolamina con aire, creando la primera espuma.

El propio Orbach, unos años después, modificó su técnica. Sacudiendo vigorosamente la jeringa cargada con Tetradecylsulfato de Sodio al 3% y aire, obtuvo burbujas grandes e irregulares (Froth), llegando a esclerosar con éxito troncos safenos.

A partir de Orbach se suceden una serie de estudios con esclerosantes detergentes y distintos gases (CO2, He, Butano, Aire…) Logrando espumas de mejor calidad, mayor duración y menor calibre de burbuja.

En el año 2000, Tessari, describe su técnica “Tourbillon” para crear una espuma artesanal de forma rápida, fácil y económica usando solamente 2 jeringas, una llave de 3 vías, aire y un esclerosante detergente; aprovechando el “Efecto Venturi”. Este hecho marca el inicio del auge actual de la espuma en la esclerosis que deja de ser un método usado en exclusiva para venas de pequeño calibre y empieza a usarse en grandes vasos. Además, aprovechando la ecogenicidad de las burbujas que forman la espuma y la ayuda del eco-doppler, nace la Eco-esclerosis que nos da la seguridad de comprobar en tiempo real la progresión de la espuma por el interior del vaso, evitando que pueda pasar al sistema venoso profundo (SVP) a través de alguna vena perforante (VP).

Para lograr la esclerosis de un vaso hay que tener en cuenta 3 factores: El esclerosante elegido, la concentración del mismo y el tiempo que permanece en contacto con el endotelio.

Actualmente el esclerosante más usado en España es el Polidocanol que pertenece al grupo de los llamados “detergentes” y por tanto tiene capacidad de formar espuma cuando se combina con aire u otro gas. Entre los “no detergentes” tenemos a la Glicerina Crómica, usada sobre todo en vasos de pequeño calibre. Desde el punto de vista de la capacidad esclerosante, se le  considera un esclerosante menor, pero puede aumentar su poder esclerosante si se le baja la temperatura por debajo de -40º (Crioesclerosis de Ripoll) lo que obliga a usar un dispositivo donde se introduce la jeringuilla con la Glicerina Crómica junto a nieve carbónica que la enfría. La idea es sumar al poder esclerosante de la Glicerina, la congelación del vaso.

La concentración de la sustancia esclerosante y el tiempo que ésta permanece en contacto con el endotelio, son los otros dos factores determinantes y están relacionados inversamente. Esto es: A mayor tiempo de contacto, menor concentración se necesita. Por lo que realizar una esclerosis lentamente, con el paciente acostado en horizontal y realizar una compresión sobre el trayecto inyectado a fin de evitar el lavado del esclerosante por la sangre adyacente, nos permite trabajar con concentraciones más bajas; lo que disminuye los riesgos de daño tisular por extravasación, pigmentaciones, etc.

En la técnica de la esclerosis debemos tener en cuenta 3 momentos:

Antes de la inyección del esclerosante: Es necesario realizar un correcto examen semiológico con antecedentes familiares y personales (profesión, nº de embarazos, enfermedades concomitantes, toma de medicamentos, práctica  de deportes…), pruebas complementarias (Perthes, Trendelenbourg, Schartz…), estudio doppler o eco-doppler, Toma de fotografías, consentimiento informado y marcación del paciente.

Durante la inyección: Podemos elegir tipo y concentración de esclerosante, líquido o en espuma, usar jeringa y aguja o jeringa, catéter y aguja

Después de la inyección: Elastocompresión (media, vendaje elástico), duración de la elastocompresión (horas, días), tratamiento posterior del trombo y las pigmentaciones (si las hubiese).

La técnica de la escleroterapia puede realizarse sola o en conjunción con otras técnicas como la cirugía (safenectomía, flebectomía ambulatoria, LASER, electrocoagulación…).

Es importante resaltar que las indicaciones de la escleroterapia están escritas en la experiencia del operador y no en las características de la vena enferma.

 Captura de pantalla 2017-02-27 a las 9.54.40Dr. Francisco Javier Romero Conesa
 Director de la unidad de fleboestética en la clínica OXUM en Granada
> Licenciado en Medicina y Cirugía por la facultad de Medicina de Granada. 
> Médico Becario del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Italiano de Buenos Aires durante tres años.
> Especialista en flebología y Linfologíapor la universidad Jhon F. Kennedy de Buenos Aires.
>Flebólogo de Staff y miembro del equipo de Docencia e Investigación de la Fundación Flebológica Argentina durante 8 años.
> Miembro titular de la Sociedad Española de Flebología y Linfología.
> Miembro de las Sociedades de Medicina Estética de Málaga y Granada.
 
En la actualidad dirige la unidad de fleboestética en la clínica OXUM en Granada y es director médico de Belleza Aqua Salud en Marbella.