doctorLa técnica –no quirúrgica- se perfila como idónea para reestructurar la mirada, cuyo envejecimiento transforma por completo la anatomía facial de mujeres y hombres a partir de los 35-40 años. Cejas caídas, párpados con pliegues, ojos hundidos, bolsas cada vez más pronunciadas… El cirujano plástico Rubén Guilarte analiza las causas del envejecimiento de la zona periorbital y expone las virtudes de la infiltración de grasa en puntos estratégicos de la zona; un abordaje rápido y sencillo que ofrece resultados muy naturales y duraderos.  

UNA HISTORIA DE PESO Y PÉRDIDAS

El envejecimiento de la mirada (y sus causas) ha sido estudiado durante décadas pero no ha sido hasta hace pocos años cuando se ha producido uno de los avances más importantes en este ámbito: “Hace una década tan solo se valoraban las modificaciones producidas en el interior de la órbita. Gracias a las investigaciones del célebre

cirujano americano Val Lambros, hoy también conocemos las alteraciones producidas en el exterior de la cuenca ocular”, afirma el doctor Rubén Guilarte. Gracias a sus averiguaciones, hoy los cirujanos plásticos pueden realizar un abordaje más completo de la zona periorbital.

Son dos los factores que influyen de manera determinante en el envejecimiento de la mirada:

1. Los ojos, la víctima desconocida de ley de la gravedad

La piel de una órbita joven se caracteriza por poseer una densidad tal que proporciona a la zona una apariencia uniforme, libre de escalones y pliegues. Un ejemplo muy gráfico: la zona periorbitaria de un bebé está totalmente rellena, como almohadillada. Esto tiene que ver con las horas que se pasan tumbados. “La órbita comienza a envejecer desde el

momento en que empezamos a andar. La ley de la gravead produce, a la larga, un aumento del tamaño de la órbita, una especie de estiramiento de la misma. La explicación es simple: la grasa tiende a desplazarse hacia abajo, como en otras zonas del cuerpo”, asegura el doctor Guilarte. A este fenómeno hay que sumarle la pérdida de

turgencia y resistencia de los tejidos y de elementos estructurales tan importantes como los ligamentos, que comienzan a “aflojarse” en la cuarentena y en adelante.

2. Disminución de volumen a dos niveles

A medida que pasan los años, se produce una

reabsorción de la grasa de la zona -que se encuentra compartimentada por sectores- unida a una pérdida de densidad ósea. Este proceso afecta a la anatomía del ojo y sus alrededores: la zona inmediatamente inferior a las cejas se cae, el párpado superior pierde turgencia, los ojos se hunden en las cuencas. “La superposición de imágenes del

mismo ojo hace 10 años y hoy son muy gráficas a la hora de arrojar luz sobre esta historia de pérdida de volúmenes”, afirma Guilarte.

El hueso periorbitario. Con el paso de los años, este hueso comienza a sufrir presión en forma de osteoporosis. El resultado es una estructura periorbitaria más pobre.

La grasa subdérmica. Es la responsable, junto con el hueso, de estructurar la zona. Su disminución es progresiva y se produce en distintos tiempos -dependiendo de su localización en una sección u otra de la zona periorbital. Esta grasa se encuentra compartimentada en 4 sectores:

– Grasa ROOF (retroorbicularis oculi fat). Es la grasa que se encuentra justo debajo de la ceja. Generalmente, comienza a atrofiarse (absorberse) a partir de los 30 años, lo que se traduce en una caída del párpado superior. El resultado es una mirada cansada, triste. (FOTO 1).

– Grasa SOOF (suborbicularis oculi fat). Es la grasa que se encuentra debajo del párpado inferior. A lo largo de los años, y por efecto de la gravedad, da lugar a las bolsas que se encuentran justo encima de los pómulos. (FOTO 2).

– Grasa intersepto. Es una bolsita de grasa que se encuentra entre los

compartimentos grasos medio e interno del párpado superior. Cuando

disminuye, se genera la llamada deformidad en marco de A. O lo que es lo mismo, el ojo se excava en la órbita ocular y adquiere una forma de A pronunciada. (FOTO 3).

– Grasa preseptal. Las grasa situada justo encima de la inserción del septo del párpado inferior y la responsable de la ojera. Cuando su volumen disminuye, al encontrarse las estructuras adyacentes menos elásticas y más distensibles, sobresale hacia fuera dando como resultado las temidas bolsas.

La solución

Eliminando las bolsas palpebrales mediante una blefaroplastia podemos mejorar sustancialmente la zona pero, en la mayoría de los casos, no es suficiente. Según el doctor Guilarte, lo ideal es combinar la blefaroplastia transconjuntival con una lipoestructura periorbitaria, mediante la que se consigue un rejuvenecimiento integral

de la mirada de manera sencilla y muy natural. “Se trata de una técnica ideada para compensar la pérdida tanto de grasa como de hueso, ya que la lipotransferencia se realiza a nivel submuscular y preóseo”.

¿Para quién está indicado este abordaje?

“Generalmente para personas que sobrepasan los 50, aunque en la práctica me he encontrado más de una vez con deformidades pronunciadas en chicas de no más de 35 años”, asegura el cirujano.

El procedimiento. Se trata de una intervención que dura poco más de una hora. Se realiza en quirófano, previa anestesia local y algo de sedación.

1. El cirujano extrae la grasa de la papada con la ayuda de un liposuctor que controla la presión de aspiración (a media atmósfera) y que está previsto de una cánula con micro orificios que facilitan que la grasa pueda fluir por la cánula de inyección. Tan solo se requieren 50 cc de grasa, por lo que esta extracción se lleva a cabo en 5 minutos.

2. A continuación, y en caso de ser necesario, se realiza la blefaroplastia transconjuntival, que requiere de puntos de sutura.

3. El cirujano realiza la infiltración de grasa (lipotrasferencia) con la ayuda de unas cánulas especiales de menos de 1mm de grosor que generan daños mínimos en los tejidos. Las infiltraciones se realizan a dos niveles: submuscular y preóseo con el objeto de restablecer el mapa de volúmenes perdido.

Duración.

Lipoestructura: una hora

Lipoestructura + blefaroplastia: dos horas.

  1. El paciente se puede marchar a su casa nada más terminar la intervención. A los 5 días debe visitar al especialista para que éste realice la retirada de los puntos de sutura de la blefaroplastia.

Tiempo de recuperación. 2 semanas.

Resultados:

Es importante apuntar que la grasa infiltrada no se pierde. Es decir, aunque la órbita seguirá envejeciendo, lo hará desde una posición mucho más jovial.

1. Reducción del efecto “exceso de párpado” y eliminación de las bolsas.

2. Revitalización del tejido de todo la zona.

3. Alisamiento del párpado superior y elevación de la cola de la ceja.

 

Dr. García-GUILARTE

Cirujano Plástico y Estético

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco con la calificación de Sobresaliente.

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid con la calificación de Sobresaliente “CUM LAUDE”.

Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, vía MIR, por el Hospital Universitario

La Paz de Madrid, con la calificación de Excelente.

Ha realizado múltiples estancias en universidades y hospitales de amplio prestigio internacional como International Physician de los mejores especialistas del mundo.