Sin título1Uno de cada 75 individuos de la raza caucásica, la nuestra, va a desarrollar un melanoma a lo largo de su vida, que es el cáncer cutáneo más agresivo. La supervivencia no llega al 30% de casos a los 15 años; y si ya existen metástasis, la mortalidad es casi del 100%.

 

El melanoma también es el cáncer más frecuente en mujeres de 25 a 29 años y en hombres de 30 a 35 años. Su incidencia va en aumento por la mayor longevidad de los seres humanos y por la mayor exposición a radiaciones ultravioletas (‘cultura del bronceado’).

 

El único tratamiento efectivo es el diágnóstico precoz, es decir cuando está en los estadíos precoces, para realizar una extirpación curativa, pero (lamentablemente) la precisión diagnóstica ‘a simple vista’ es inferior al 65%. No procede biopsiar cualquier lesión y, desgraciadamente, el diagnóstico clínico clásico basado en la regla ABCDE es insuficiente.

A simetría

B ordes

C olor

D iámetro

E volución (crecimiento)

 

La dermatoscopia, una exploración no invasiva y de muy bajo coste, permite alcanzar una precisión de hasta el 95%, con un entrenamiento suficiente, reduciendo el número de biopsias innecesarias. El dermatoscopio convencional es un estereomicroscopio, un instrumento dotado de un sistema óptico de amplificación de imagen (lentes de aumento) y una fuente de luz convencional o polarizada, para obtener la visualización de estructuras anatómicas debajo de la superficie cutánea.

 

Ante esta evidencia, la Sección Colegial de Medicina Estética del Colegio de Médicos de Barcelona ha promovido el primer Curso de Dermatoscopia, conducido por la Dra. Susana Puig, para los facultativos de dicho colectivo, que se ha desarrollado en estos días; en esta primera edición se han formado 70 médicos. La Sección Colegial se ha propuesto que en los próximos meses lo hagan los 350 médicos que la integran.

 

El cáncer de piel sólo puede curarse si se detecta a tiempo. “La contribución de los profesionales que nos dedicamos a la Medicina Cosmética y Estética resulta esencial ya que los pacientes acuden a nuestras consultas para que atenuemos o eliminemos patologías estéticas de la piel (manchas, arrugas, estrías, etc.) y alguna de ellas podría ser un melanoma u otra lesión de naturaleza cancerosa” afirma el Dr. J. Víctor García, Presidente de la Sección Colegial. Y ha apostillado: “somos unos de los médicos que más piel vemos, porque la mayor parte de los problemas por los que somos consultados residen en ella”.

 

Ante cualquier lesión cutánea y antes de iniciar un tratamiento estético, los médicos realizan siempre un diagnóstico diferencial, le ponen ‘nombre y apellidos’. Ahora con la dermatoscopia es mucho más sencillo y preciso; y cualquier lesión sospechosa es derivada rápidamente al especialista, el único que puede establecer el diagnóstico concluyente e iniciar la terapia que corresponda.

 

De este modo, una vez más, la Medicina Cosmética y Estética, practicada por médicos formados, capacitados y titulados, presta un servicio social que va más allá del mantenimiento y mejoramiento de la belleza. Y representa un eslabón fundamental para asegurar cantidad y calidad de vida.

 

Dr. J. Víctor García

president.scme@comb.cat

 

Consejos en relación con la piel y la exposición solar

  • Educar y proteger adecuadamente a los niños y adolescentes de la radiación solar.
  • Evitar la exposición al sol entre las 12 y las 16 horas.
  • Considerar que ni las nubes ni los cristales frenan la radiación ultravioleta.
  • Considerar la existencia de superficies reflectantes: nieve, agua, arena, hierba, asfalto.
  • Considerar que con la altura (altura respecto del mar) aumenta la intensidad de la radiación.
  • Considerar que a menor latitud, mayor irradiación.
  • Exponerse progresivamente al sol y evitar las quemaduras. Como norma general, tomar 10 minutos más de sol cada día hasta un máximo de 2 horas.
  • Evitar la exposición al sol con la piel mojada (efecto lupa).
  • Utilizar gorras, sombreros, sombrillas, gafas de sol, ropas que cubran suficientemente. Y para tomar el sol un buen fotoprotector.
  • Exponerse progresivamente al sol y evitar las quemaduras. Como norma general, tomar 10 minutos más de sol cada día hasta un máximo de 2 horas.
  • Evitar la exposición al sol con la piel mojada (efecto lupa).
  • Para exponerse al sol, todas las personas deben utilizar un fotoprotector, pero especialmente:
    • Los niños
    • Las mujeres embarazadas
    • Las personas con fototipos I, II y III
    • Las personas sometidas a exposición solar intensa (por motivos laborales,     etc.)
    • Los pacientes con fotodermatosis y enfermedades fotosensibles
    • Los pacientes en tratamiento con fármacos fotosensibilizantes
    • Los pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores
    • Los pacientes con antecedentes de cáncer cutáneo y/o lesiones precancerosas (consultar con el dermatólogo)
  • El factor de protección, también denominado índice de protección, indica la eficacia protectora de un filtro solar. Por ejemplo, si una persona desarrolla eritema (enrojecimiento) tras 30 minutos de exposición al sol, el uso de un filtro solar FP-15 prolonga 15 veces más, es decir 450 minutos, la aparición del eritema. Si el filtro solar aparece sólo con un número y no se indica nada, éste se refiere al factor de protección frente a la radiación ultravioleta B (UVB), la que posee menor capacidad de penetración en la piel y determina el enrojecimiento. Si aparecen dos números, el primero indica el factor de protección frente a los UVB y el segundo, el factor de protección frente a la radiación ultravioleta A (UVA), la que fundamentalmente broncea.
  • Utilizar un tipo de protector adaptado a cada tipo de piel y a las condiciones de exposición al sol. Incluso si el día está nublado. Existen protectores solares infantiles que tienen unas características específicas: son especiales para las pieles sensibles, muy hidratantes, con un factor de protección elevado, así como resistentes al agua, al roce y a la fricción.
  • Utilizar un protector solar no debe ser la excusa para aumentar el tiempo de exposición.
  • No utilizar cremas bronceadoras intensificadoras del efecto de la radiación ultravioleta, ni colonias o productos perfumados antes de la exposición al sol.
  • Aplicar el protector solar entre 1/2 y 1 hora antes de la exposición. Es aconsejable extender el fotoprotector, con generosidad (una capa fina de 1 mm es correcto) y de forma uniforme, sobre toda la superficie del cuerpo (sin olvidar las orejas, la nariz y los empeines en los pies) sobre la piel completamente seca.
  • En el caso de manchas cutáneas o tendencia a que aparezcan, es mejor utilizar algún producto con efecto pantalla total.
  • Reaplicar cada 2 horas y después de bañarse o sudar intensamente.
  • Las condiciones ambientales (fundamentalmente la luz y el calor) pueden alterar el producto; evite adquirir productos sometidos a condiciones ambientales extremas (por ejemplo, los que están expuestos a la intemperie). Una vez abierto el fotoprotector se debe consumir en la misma temporada.