Se conocen como retoques estéticos. Se realizan en las clínicas, sin necesidad de anestesia general y sin pasar el quirófano. Son mini-invasivos, rápidos y con resultados comprobados. Siempre, claro está, que quienes los realicen sean los profesionales adecuados. Hablamos de los famosísimos inyectables, hoy en el centro del debate y las conversaciones sociales cuando se habla de belleza y estética.

Si hacemos caso a las estadísticas internacionales que nos proporciona ISAPS, EN 2018  se llevaron a cabo 12,659,147 tratamientos de medicina estética, es decir, no quirúrgicos. En los dos primeros puestos, según el último informe anual  de  la Sociedad Internacional de Cirugía Estética y Plástica, encontramos el botox y el ácido hialurónico, herramientas que, junto con el plasma enriquecido en plaquetas, integran el pódium del rejuvenecimiento facial.

Cada uno de ellos cumple una función cosmética en la lucha contra el paso del tiempo, actuando, según el cirujano plástico y miembro de la norteamericana Coalición para la Seguridad en los Inyectables, Luis López Tallaj, en diversos niveles de cobertura cutánea del rostro.

Botox, ácido hialurónico y plasma rico en plaquetas

El botox se emplea, explica el experto, para las arrugas dinámicas, las que se producen por las reiteración de las expresiones faciales. La toxina botulínica se inyecta en el entrecejo, las llamadas “patas de gallo” y en la frente, además de ser muy útil contra la sonrisa gingival, que se produce cuando una sonrisa muestra mucha encía.

El ácido hialurónico, indicado para las arrugas estáticas y las pequeñas cicatrices, se presenta en tres densidades diferentes según el lugar donde se vaya a inyectar. Cuando hablamos del lifting volumétrico de la cara, matiza López Tallaj, se administra a un nivel profundo, sobre el hueso, con el fin de luchar contra la pérdida de proyección de los pómulos y la consecuente aparición de los surcos nasolabiales.

Si la paciente, advierte el cirujano estético, conserva todavía un buen estado de volumen en el rostro, se puede emplear un ácido hialurónico de menor densidad.

Para los labios, debido a su textura “al ser zona erógena, tener temperatura e intervenir en la mímica facial”, se debe escoger el de menor densidad. Con este retoque estético se puede devolver el color al labio y recrear el denominado arco de cupido, la pequeña depresión que va del labio a la nariz.

Finaliza el director de PuntaCana Rejuvenation Center, recordando la utilidad del plasma rico en plaquetas, sangre centrifugada y enriquecida con factores de crecimiento, que se encarga de reparar, nutrir, hidratar y, en definitiva, dar brillo y rejuvenecer el rostro.

Los inyectables, recomendados también como belleza antiage preventiva, son versátiles y de escasos efectos adversos. Su demanda generalizada, sin embargo, ha contribuido al intrusismo, a la práctica low cost y, en definitiva, a poner en riesgo a los pacientes.

Desde la Coalición para la Seguridad en los Inyectables, Luis López Tallaj nos deja estos diez consejos para una belleza exprés segura:

  1.  Se debe acudir con la cara desmaquillada y lavada a la sesión de inyectables faciales para evitar la posible infección en los puntos de la punción.                                       
  2. Es importante que el paciente se documente sobre el mecanismo de acción de cada tratamiento inyectable, así como el tiempo en que se verá el resultado de cada uno de ellos.
  3. Los productos o sustancias que aplicará el cirujano deben de ser abiertos o preparados frente al paciente para que no corra el riesgo de que le inyecten una sustancia clandestina.
  4. Los rellenos faciales vienen previamente montados en una jeringa de 1cc y lacrados en un recipiente estéril incluyendo las agujas para su aplicación en una cajita individual.
  5. La toxina botulínica viene en el formato de las vacunas y debe de ser mezclada con 1cc de suero salino, el cual debe de mantenerse refrigerado.
  6. Lo ideal es que el paciente no esté tomando aspirina ni en terapia anticoagulante a la hora de someterse a cualquier tratamiento inyectable, ya que supone mayores riesgos de sangrado durante y después de la aplicación, favoreciendo la aparición de hematomas. Se debes de comunicar al médico antes de las inyecciones.
  7. Es importante la colocación de frío local durante media hora tras el procedimiento y ese día por la noche antes de acostarse.
  8. No se debe exponer al sol, ni realizar esfuerzo físico (mucho menos ir al gimnasio o hacer deporte) durante las doce horas siguientes al procedimiento.
  9. De aparecer hematomas o hinchazón se debe continuar con la aplicación de frío local tres veces al día hasta su desaparición.
  10. De presentar alguna sensación extraña o decoloración de la piel o áreas circundantes se debe contactar a el cirujano.