Se tienen o no se tienen. Los Hoyuelos de Venus o Back Dimples son de repente, la característica más cool de la anatomía corporal, las hendiduras más solicitadas de la cirugía desde que el selfie se ha enfocado en el trasero. El Dr. Chamosa, especialista en la liposución del Rombo de Michäelis, explica el gesto quirúrgico que los consigue.

Despiertan pasiones

Se llaman fosas lumbares y se les otorga un valor erótico que viene de antiguo, pues no en vano lucen en la espalda de Venus, diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad. Presentes así mismo en la de Apolo, divinidad greco-romana de la perfección y la armonía masculinas, han sido olvidadas hasta que los selfies se han enfocado en la popa, convirtiéndolas en referencias estéticas de culto.

No todo el mundo sin embargo, puede presumir de estas dos pequeñas hendiduras que son a los glúteos lo que la diéresis a las letras. Atributo de los más pequeños casi siempre y de las figuras esbeltas la mayoría de las veces, son objeto de excitación para el 45% de los hombres, que atribuyen una
sensibilidad especial a quienes los poseen. Mas allá del discutible placer que pueda proporcionar la puntual estimulación de la zona, se considera que la presencia de estos hoyuelos constituye un signo de salud y buena circulación.

El Rombo de Michäelis

Patrimonio de algunos hombres y mujeres con poca grasa en la rabadilla, los Hoyuelos de Venus son una característica genética que no se consigue con dieta ni con ejercicio. Localizados a ambos lados de la columna, justo donde la espalda pierde su casto nombre, constituyen dos vértices horizontales que delimitan el Rombo de Michäelis, espacio anatómico comprendido entre la apófisis espinosa, las espinas ilíacas y la unión de los glúteos.

Descrito por el obstetra alemán Gustav Adoph Michäelis en el siglo XIX, se corresponden con las articulaciones sacroilíacas, que están justo debajo. La distancia entre los hoyuelos es una indicación medible del tamaño de la pelvis y de la facilidad para alumbrar durante el parto.

La cirugía

Los Hoyuelos de Venus se sitúan en una zona donde la musculatura es inexistente y es por esta razón que no se pueden conseguir, sino es mediante un sencillo gesto quirúrgico que puede encuadrarse o no, dentro de una Liposucción del Rombo de Michäelis.

Hoyuelos de Venus: La inexistencia de plano muscular obra a nuestro favor, si lo que se pretende es recrear los Hoyuelos de Venus donde nunca los hubo. La técnica consiste en la introducción de una cánula (3mm) a través de una pequeña incisión (4mm), que se realiza escondida, al final del pliegue interglúteo. La varilla se desliza bajo la piel desde este abordaje hasta alcanzar el punto de cada foseta a cada lado, justo encima de las articulaciones sacro-ilíacas. Una vez aquí, solo hay que girar la punta hacia arriba para realizar una pequeña erosión en la dermis y rotarla de nuevo hacia abajo, para succionar un pequeño botón de grasa. Esta micro-lipo, precisa y localizada, que consigue el repliegue cutáneo por fijación puntual
de la dermis a mayor profundidad, resulta en dos concavidades visibles, perfectamente naturales. Se trata de un procedimiento ambulatorio que se realiza con anestesia local en una hora y precisa una faja con resaltes de presión en cada foseta, que ha de llevarse durante dos semanas para mantener los bajo-relieves practicados. Los resultados son visibles de inmediato y definitivos a los 3 meses.

Rombo de Michäelis:

Como la cirugía de los hoyuelos, la Lipectomía de la Región Lumbosacra es una técnica del Dr. Chamosa, cuya autoría ha sido reconocida a nivel internacional por la revista americana Plastic and Reconstructive Surgery, de carácter científico. Se trata de una liposucción en diferentes planos, que elimina la grasa sobre el Rombo de Michäelis desde un abordaje único en el pliegue interglúteo. Este gesto quirúrgico, que elimina la grasa excedente si la hubiera y recrea una suave concavidad sobre el triángulo del tanga, consigue un levantamiento óptico del glúteo y en cualquier caso, una elegancia armónica del conjunto. La intervención se realiza con anestesia local y sedación en hora y media, precisando una faja con refuerzo en el área, que ha de llevarse durante 2 semanas. Los resultados son visibles de inmediato y definitivos a los 3 meses.