La mayoría de niños y adolescentes suelen pasar largos periodos al sol. Según la AEDV, lo principal, además de evitar las horas de mayor radiación, es la protección física con camiseta (cómoda, que se pueda mojar), gorra y gafas. Aún así, en las zonas no cubiertas por tejido hay que aplicar crema protectora. “Ahora se ve a menudo la ropa con un determinado factor de protección. Realmente lo importante es que sea de color oscuro, que era la que se ponía la gente de antaño cuando trabajaba en el campo”, explica la Dra. Isabel Longo, coordinadora de la Campaña del Euromelanoma 2014. En definitiva, la protección más eficiente es la física (ropa). “Conseguir ese mismo nivel de protección con crema es muy difícil, por eso, como hay zonas que no se pueden cubrir adecuadamente (orejas, antebrazos, piernas), la aplicación del FPS debe ser repetida y adecuada al tipo de piel”, confirma la Dra. Longo.