Sí, podría denominarse así, mediante un paralelismo con el tradicional aumento de la demanda que vive este sector en el tiempo previo al verano . Si bien la Operación Bikini se alarga unos meses, en la Operación Navidad, la actividad se condensa en el mes de diciembre.

Según reconocen los profesionales, en el mes de diciembre se vive un pico de gran actividad tanto en clínicas como en quirófanos. Se solicitan las tradicionales intervenciones, desde el aumento de mamas hasta la rinoplastia, la blefaroplastia o la otoplastia . Esto es, en unas vacaciones  de entre siete y diez días puedes operarte el pecho, la nariz, los párpados y las orejas.  Es tiempo suficiente para una buena recuperación, dado que en la actualidad las cirugías son menos agresivas, lo que implica postoperatorios más cortos, menos aparatosos y llamativos, en definitiva, más llevaderos.

Son palabras de Francisco Menéndez Graíño, presidente de la Asociación Española de Cirugía Estética, que no sólo encuentra motivos prácticos en este aumento puntual de la actividad. El cirujano también lo achaca a motivos de índole psicológica, a aquello del “año nuevo, vida nueva”. En este caso, “año nuevo, cuerpo nuevo”: “Si.

La llegada del año nuevo trae consigo promesas y objetivos para mejorar o hacer nuevas cosas en el año entrante. Es muy habitual la intención o los planes de cambiar o mejorar cosas que no nos gustan. Por ello vemos con frecuencia a pacientes que buscan operarse de aquellos aspectos o rasgos que no les gustan, para empezar en año nuevo más animados, sintiéndose mejor”

 14700960066_5f90a86e0f_o

En términos parecidos se expresa el doctor Gustavo Sordo, para quien lo que se lleva tiempo madurando, un cambio de imagen, acaba convirtiéndose en un propósito de año nuevo.

Falsificaciones y low cost en tratamientos en clínica

Una vez más, desde AECEP se realizan las tradicionales advertencias en aras de la seguridad del paciente. Se recomienda informarse sobre las credenciales de los cirujanos y su pertenencia a organizaciones profesionales. En Navidad, tiempo en el que los tratamientos de belleza médica en clínica aumentan, los consejos se extienden también a este tipo de procedimientos, sobre todo los inyectables.

Hablamos de los conocidos botox o ácido hialurónico, pero también de una amplia gama de ofertas que combinan otros productos como la hidroxiapatita cálcica. Para Menéndez Graíño debemos  desconfiar ante su empleo e implantación en sitios inadecuados (por ejemplo, fuera de clínicas medicas) o ante precios muy bajos. Las falsificaciones, añade, están a la orden del día : Por desgracia todo se falsifica y no cuesta lo mismo un ácido hialurónico (AH) de alta calidad muy purificado que vende un laboratorio farmacéutico en jeringas estériles, que un kilo de ácido hialurónico comprado por internet en el mercado chino o coreano. Se falsifica tanto que se han llegado a rellenar jeringas vacías con AH comprados “a granel” (según datos que nos ha facilitado algún fabricante) para que el paciente crea que se le esta poniendo el AH original o de alta calidad.”

Para Moisés Martín Anaya, secretario general de AECEP, la única manera de que el paciente no caiga en estos fraudes que pueden suponer un serio problema para su salud es acudir a un profesional de confianza, puesto que el ciudadano no  tiene por qué conocer los productos. La confianza hacia su médico le otorga la tranquilidad ante la técnica . Martín Anaya recuerda que no existe una titulación específica para realizar un tratamiento médico estético y que cualquier doctor puede pinchar botox. Por este motivo apela a la ética profesional y recuerda que los dieciocho años deberían ser el límite de edad para la belleza médica en clínica.

El doctor Sordo recuerda, por último que los inyectables permanentes como la silicona están prohibidos y deben evitarse. Dejan secuelas y su retirada nunca llega a ser completa.