La papada, a pesar de aparentarlo, no tiene por qué estar ligada al sobrepeso. Por eso es uno de los problemas estéticos faciales que más preocupa a hombres y mujeres, ya que da una sensación de mayor volumen. El Dr. Junco ofrece el tratamiento ideal para reducir el doble mentón o papada de una manera poco invasiva gracias a BELKYRA®.

Skincare

La grasa situada debajo de la barbilla puede ser consecuencia de distintos factores. Los más comunes son el envejecimiento, la genética y el aumento de peso. En ocasiones, la papada es resistente a la dieta y al ejercicio y puede hacer que la gente sienta que parece más mayor o que tiene más peso del que realmente tiene. Algunas personas incluso llegan a adoptar estrategias para disimularlo, como estudiar su pose para las fotografías, dejarse barba o usar cuello alto y pañuelos.

BELKYRA® es un tratamiento revolucionario ya que es uno de los primeros métodos que consiguen reducir el doble mentón sin necesidad de cirugía. Este es el único tratamiento inyectable efectivo que elimina la papada. Hasta ahora, la única opción posible era la liposucción, una opción quirúrgica y más agresiva.

Gracias a BELKYRA®, el Dr. Óscar Junco consigue reducir la grasa situada debajo de la barbilla disolviéndola. Además, también previene la flacidez que suele quedar después de someterse a tratamientos de este tipo.

BELKYRA® es una versión sintética del ácido desoxicólico que imita el natural. Cuando se inyecta esta sustancia en la grasa subcutánea, esta destruye literalmente las células grasas. Es decir, en lugar de vaciarlas como otros métodos no efectivos a largo plazo, BELKYRA®acaba con ellas para siempre. Una vez eliminadas, esas células no pueden volver a almacenar ni acumular grasa.

  • ¿En qué consiste el tratamiento?

Primero se marca la zona a tratar y después se llevan a cabo micro inyecciones en la grasa. BELKYRA® se practica bajo anestesia local, frío y antiinflamatorios orales para minimizar las molestias.

Lo más habitual es que la zona quede inflamada durante las primeras 72 horas. Pueden aparecer hematomas, picazón y enrojecimiento. Al contrario que en una liposucción, no hace falta llevar faja e incluso se puede volver al día siguiente a la rutina diaria.

Dependiendo de cada persona, se recomiendan entre 2 y 4 sesiones espaciadas cada una entre 4 y 6 semanas. Cada sesión tiene una duración de 30 minutos.