A la rinoplastia siempre se le ha tenido miedo: que si deja una nariz minúscula, que si respingona, que si de punta…y puede que ocurriera antes en algunos casos, pero la de tipo ultrasónico con motor piezoeléctrico permite lograr una nariz natural, disminuye el traumatismo y el postoperatorio. La Dra. Conchita Pinilla, cirujana plástica con clínica en Zaragoza, te cuenta todo lo que necesitas saber de la cuarta intervención quirúrgica más demandada en nuestro país según la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética).

¿Cómo es una nariz bonita?

“Es aquella que guarda una proporción armónica y equilibrada, el objetivo es que en el conjunto del rostro no sea ella la que destaque, sino los ojos. Hay que tener en cuenta que otras razas, como la asiática, la negra o los sudamericanos, cuando vienen a Europa demandan una nariz más pequeña y proyectada, y aquí hay que buscar un equilibrio sin excederse estrechando la base y la pirámide y levantando el dorso”, explica la Dra. Pinilla.

¿Cómo es la nariz “mal operada”?

Todos lo sabemos: Es aquella de punta pinzada en la que, según la Dra. Pinilla, “se realiza un estrechamiento innecesario de la parte media de la pirámide nasal, el dorso en trampolín o se deja una nariz excesivamente chata. Antes se resecaban demasiados tejidos buscando un ideal de belleza americano de nariz minúscula”, confirma la cirujana.

¿De qué nos quejamos en lo relativo a la nariz?

De que sea demasiado grande, ancha, con caballete marcado o que esté torcida.

Rinoplastia ultrasónica y convencional ¿En qué se diferencian?

La convencional realiza la osteotomía (fractura del hueso) o el limado del dorso de diferente forma. En el primer caso se hace con una herramienta que rompe el hueso después de hacer una incisión de un par de milímetros, mientras que en la de tipo ultrasónico se hace con sierra y lima de titanio conectadas a un motor piezoeléctrico, que corta el hueso de forma controlada y evita que este se fracture donde no debe hacerlo.

¿Cómo se hace la ultrasónica?

La cirugía estética de nariz utilizando un motor piezoeléctrico unido a la sierra y lima de titanio permite mejorar la funcionalidad y la estética, conservando al máximo ligamentos y estructuras y minimizando daños. “La rinoplastia puede ser abierta o cerrada: en la primera se deja una pequeñísima cicatriz que se localiza en la columela (la porción anterior del septum nasal que separa la entrada en dos vestíbulos paralelos) y que
prácticamente es invisible; si es cerrada la cicatriz no se ve porque queda en la parte interior de la mucosa nasal. La intervención depende de qué necesite el paciente: a veces tratamos la punta, otras el tabique por una mala respiración, o los huesos del lateral; en estos casos utilizo el motor piezoeléctrico, que realiza una mínima vibración para que la manipulación del hueso sea más precisa y haya menos traumatismo en los tejidos circundantes. Después de remodelar las estructuras cartilaginosas y óseas se repone la parte cutánea y se suturan las incisiones”
.

¿Cómo es el post operatorio?

Con la de tipo ultrasónico, la recuperación es bastante más rápida que con la técnica convencional. Hay que poner igualmente una férula (escayola, metálica o plástica) y tapones, que en algunos casos permiten respirar un poco porque tienen un tubito en el interior.

Ventajas de la rinoplastia ultrasónica

Sin duda aporta una mayor precisión, con lo cual permite que el resultado sea mejor. La inflamación y el postoperatorio son también más leves, al igual que los hematomas.

Angelina Jolie, Penélope Cruz y Blake Lively son ejemplos de cómo la rinoplastia bien hecha deja una nariz proporcionada con el resto de las facciones. ¿El truco? “Que lo que se siga viendo primero sean los ojos”, explica la cirujana plástica Conchita Pinilla.