drayEl boom del lifting, propio de otras décadas, ha dado paso a una nueva era en la estética facial: la del rostro repulpado y jugoso. El Dr. Simon Dray, también llamado “el gurú antiflacidez”, ha sido pionero, cambiando el bisturí por la aguja. 

¿Te gustaría que te dijeran “Qué bien te han estirado la cara”? ¿O prefieres “¡Te veo más joven!, ¿has cambiado de hidratante?”. Es lo que marca la diferencia entre la tendencia de finales del anterior siglo y principios de este en cuanto a tratamientos estéticos se refiere. De “planchar” el rostro como objetivo ineludible para restar años, a aportarle densidad y devolverle sus volúmenes perdidos. De estirar, a rellenar. De un resultado estático, a otro dinámico. La tendencia deja descansar al bisturí para servirse de agujas, de materiales de relleno reabsorbibles capaces de recuperar las dimensiones faciales de los veinte años, en unos casos, y de crear nuevo colágeno para compactar la dermis, en otros. Como explica el Dr. Simón Dray, de la Clínica Francesa, “se trata de corregir los defectos provocados por la pérdida de grasa y colágeno, estimulando la formación de este. Así se consigue restaurar volúmenes y producir un efecto tensor con el fin de recuperar el óvalo”. El experto revela los procedimientos que lo hacen posible:

1. Técnica de la Corona: Tensión natural. 

El secreto está en los pinchazos realizados por debajo del pelo siguiendo la supuesta línea que marcaría una corona, con materiales como la Hidroxiapatita Cálcica (inductora de colágeno) o el Ácido Hialurónico muy reticulado. Es necesario pinchar en los vectores tensores, tanto de músculo como de tejido.

Sesiones: En principio, una. 

Precio: 800 euros aproximadamente. 

 

2. Ovalift, redefinir es la clave. 

 Su fin es reafirmar el cuello, redefinir el óvalo y el tercio inferior. Se lleva a cabo en dos fases, mediante infiltraciones de policaprolactona e hilos tensores de polidioxanona, ambos de carácter biodegradable. La primera está indicada para corrección duradera de arrugas, y la segunda para levantar las facciones creando nuevo colágeno.

Sesiones: En principio, una.

Precio: 1200-1500 euros.

3. Mesolift: La mesoterapia tensora. 

Regenerar, nutrir e hidratar a la vez es posible gracias a esta técnica basada en una fórmula magistral patentada por el Dr. Simon Dray en 1982: contiene vitaminas (A, C, E), minerales (zinc, cobre, selenio, silicio), Ácido Hialurónico y más de cuarenta aminoácidos.

Indirectamente, al mejorar la calidad de la piel de forma espectacular, se logra un cierto efecto lifting.

Sesiones: 3-4 al año.

Precio: 250 euros por sesión.

 

4. Cobido, el auténtico masaje japonés. 

Se trata de una terapia neurosensorial que combina varias disciplinas (shiatsu, drenaje linfático, reflexología facial) para modelar las facciones, levantar los rasgos, otorgar densidad a los tejidos y drenarlos, permitiendo que la piel se exhiba de paso más luminosa. Pero el objetivo final es regular los órganos vitales, restablecer el equilibrio hormonal y normalizar el sistema nervioso, y ello es posible debido a la estimulación manual de esas zonas reflejas.

Sesiones: Tratamiento de choque, 6 sesiones.

Precio: 100 euros por sesión.

 

5. Ácido hialurónico de sujeción, la malla invisible.  

El nuevo tratamiento con beta-fosfato tricálcico (gel reabsorbible de acción tensora) y Ácido Hialurónico no reticulado (también gel, de gran poder para el relleno de arrugas) es idóneo para el rejuvenecimiento inmediato de la cara y parte alta del cuello, sin aportar volumen.

 

Sesiones: Una, cada nueve o diez meses.

Precio: Desde 395 euros.