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El ejercicio físico es beneficioso para nuestro organismo, no nos cabe duda.

Miles de estudios de prestigiosas Universidades demuestran que el ejercicio leve-moderado reduce hasta un 30% el riesgo de mortalidad por causas cardiovasculares pero, por contrapartida, advierten  que un ejercicio extremo en personas sin un fondo suficiente puede tener un efecto contrario al esperado. La moda del running, ha ganado miles de adeptos y adeptas en los últimos años.

El running al igual que muchos otros tipos de ejercicios como puede ser bailar, esquiar, trotar, caminar… es un deporte puramente aeróbico donde existe un consumo de oxígeno activo que, como consecuencia, hará que aparezcan radicales libres en nuestro organismo, esto es lo que científicamente se conoce como estrés oxidativo. Deberíamos correr a ritmo moderado dos o tres veces por semana y combinarlo el resto de días con otro tipo de ejercicio que no suponga el esfuerzo y el impacto de la carrera en nuestros huesos y articulaciones.

Los ejercicios aeróbicos, por norma general, tienen múltiples beneficios en nuestro organismo, siempre y cuando se realicen de manera moderada.

Uno de los grandes beneficios del running es la mejora corporal. Cuando nuestro cuerpo se somete a un ejercicio moderado de un mínimo de 30 minutos observaremos como empieza a quemar la grasa que tenemos acumulada, haciendo que nuestro contorno corporal se vea más estilizado sin el inconveniente de ganar masa muscular como sucedería con un ejercicio anaeróbico. Además, nos vuelve más ágiles.

Pero no todo son ventajas en el running y más aún cuando se lleva al extremo, el hecho de correr grandes distancias diariamente hará que nuestro consumo energético se vea sustancialmente incrementado y con ello el consumo de grasas también se verá afectado en exceso. La pérdida de grasa en el rostro se hará evidente en pocas semanas.

La grasa que tenemos en toda la región facial confiere estructura a toda nuestra cara, aportándonos volumen en puntos estratégicos como son los pómulos y la zona periocular (alrededor de los ojos). Una cara joven y sana tiene lustre y frescura debido al correcto posicionamiento de la grasa.

Cuando la grasa se consume a nivel facial, como pasa en gente que practica mucho deporte aeróbico, observamos como va perdiendo volumen la zona malar, haciendo que los pómulos estén más vacíos sobre todo en la parte central dándonos un aspecto de fatiga. Esto hará que otras estructuras se vean afectadas y que la aparición de arrugas, como el surco nasogeniano, sean más evidentes. Las ojeras y las patas de gallo también se harán mucho más visibles, las primeras consecuencia de la falta de volumen y las segundas consecuencia de la expresión forzada del esfuerzo.

La solución:  ayudar a nuestro organismo a combatir el estrés oxidativo y restablecer los volúmenes iniciales del rostro cuando ya se han perdido.

  • Consumiremos diariamente una buena ración de frutos rojos, verdura de hoja verde, colíferas y cítricos. Nos ayudaremos de complementos nutricionales que contengan vitaminas C y E y colágeno diariamente.
  • Los tratamientos de primera elección son la biorrevitalización facial a base de vitaminas y ácido hialurónico.
  • Para restablecer volúmenes ya perdidos debemos recurrir a los rellenos de ácido hialurónico que, dependiendo las zonas que debamos trabajar, utilizaremos con mayor o menor densidad para proporcionar un resultado totalmente natural. Como ya sabemos el ácido hialurónico es una molécula que se encuentra en nuestro cuerpo de forma natural en piel, cartílago y articulaciones de modo que es un tratamiento plenamente seguro y biocompatible.

Gracias a la capacidad del ácido hialurónico de retener agua vamos a lograr corregir arrugas así como pérdidas de volumen de diferentes puntos de nuestro rostro.

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