guilarteAfecta al 95% de las mujeres y en ocasiones crea complejos que incapacitan para llevar una vida normal. El doctor Rubén-García Guilarte, cirujano plástico y miembro de la SECPRE, habla de cómo solucionar este problema de forma rápida, eficaz y definitiva mediante una cirugía limpia y muy estudiada.

 

Cerca de un 15 % de las mujeres presentan una desproporción evidente de tamaño y/o forma entre una mama y otra. Esta asimetría, que en la mayoría de los casos resulta imperceptible para el ojo no experto, puede convertirse en un problema. “Cuando la desproporción se hace evidente repercute en la autoestima de quien la sufre. De hecho, es muy frecuente que este tipo de paciente renuncie a quitarse el sujetador en la intimidad, a lucir bikinis e incluso a llevar escotes. Recuerdo un caso de una chica que llevaba con su marido 20 años y nunca se había quitado el sujetador en su presencia”, asegura el doctor Rubén García-Guilarte.

 

Las asimetrías del pecho pueden ser de nacimiento o sobrevenidas –cuando se producen por un mayor descolgamiento de una de las mamas con el paso de los años, por ejemplo. Según el cirujano, en ambos casos la solución pasa por el empleo de implantes y una mastopexia en la misma cirugía (técnica indicada para elevar y otorgar la forma adecuada al pecho, ya que, por lo general, el asimétrico no sólo necesita de un ajuste del volumen, también requiere de una remodelación de la mama. “La infiltración de grasa autóloga queda reservada a pequeños retoques o casos muy leves de asimetría”, asegura el cirujano.

 

Un retoque “a futuro”

En palabras de García-Guilarte, el abordaje del pecho asimétrico requiere de un profundo conocimiento anatómico y de una visión tridimensional por parte del cirujano, que debe pronosticar el envejecimiento que experimentará cada mama en función de los implantes elegidos. Para ello debe realizar una previsión del grado de caída que sufrirá en comparación con su compañera (algunos casos requieren de la colocación de implantes diferentes en cada mama), de la evolución de la mama tratada con un tipo de mastopexia u otro o del nivel de rotación de la mama en función de la proyección del implante… “Prever la evolución de cada mama en un caso de asimetría es clave para no crear una nueva desproporción con el paso de los años”, afirma.

Implantes. ¿Cuáles son los adecuados?

Lo ideal es que los implantes sean del mismo tipo, ya que con el paso del tiempo, los implantes distintos evolucionan también de forma diferente. No obstante, en los casos en que existe una desproporción importante (mayor de 60 cc) se requiere de un tratamiento con prótesis de distinto volumen y/o forma: “a veces es necesario utilizar un implante de mayor proyección en una mama, especialmente en casos de falta de desarrollo de una de ellas y/o desarrollo exagerado de la mama contralateral”, afirma García-Guilarte. Desproporciones más leves podrían en principio subsanarse con implantes idénticos.

A cada pecho su intervención

Una vez colocado el implante, el cirujano debe decidir qué tipo de mastopexia es más conveniente en cada caso. Existen 3 tipos:

Mastopexia Periareolar. Indicada para caídas discretas (de hasta 3cm), eleva el complejo areola-pezón pero disminuye la proyección de la mama. Este tipo de mastopexia recoge la piel de una forma concéntrica, hacia un mismo punto central, de manera que disminuye el eje vertical de la mama.

Mastopexia Vertical. Indicada para la mama cuyos polos inferiores se han dado de si, es idónea para el pecho con un grado de descolgamiento elevado porque, no solo arregla el problema, sino que evita dilataciones posteriores. “Mediante esta técnica se consigue eliminar la piel sobrante, elevar el pecho y otorgarle proyección”, asegura el cirujano.

Mastopexia en T Invertida. Cuando la cicatriz vertical resultante de la elevación del pezón mide más de 7cm (frecuente en pechos de gran caída), García-Guilarte opta por eliminar la piel horizontal de la base del pecho de tal manera que la cicatriz resultante se asemeja a una T invertida. “Con este abordaje conseguimos recortar visualmente los polos inferiores para que no dé la sensación de que son demasiado grandes en comparación con los superiores”, afirma el cirujano.

La intervención

Se lleva a cabo en 3 horas y requiere de anestesia general e ingreso hospitalario de 24 horas.

Resultados. Transcurridos 3 meses se observan en un 75%, aunque la evolución sigue hasta que se cumple un año de la intervención. Las cicatrices dependerán de la técnica elegida “son para siempre, de ahí la importancia de hacer lo que está indicado y no forzar las incisiones para que las cicatrices resultantes sean de un modo u otro”, asegura García-Guilarte.

Postoperatorio. Es el mismo que el de un aumento de pecho convencional: posibles molestias post quirúrgicas, agujetas, sensación de tensión en la zona… A los 4 días de la intervención la paciente puede seguir con su vida cotidiana. Durante dos semanas está contraindicado cargar pesos o realizar movimientos bruscos con los brazos.