Rejuvenecimiento de la zona periocular con toxina botulínica

La zona periocular, la apertura palpebral o el párpado inferior son zonas poco comunes para inyectar toxina botulínica. Sin embargo, con mucha precaución y con una técnica específica, pueden complementar el tratamiento de la región orbicular para reducir las arrugas de las comúnmente llamadas “patas de gallo”.

Por el Dr. Fernando García Monforte

La utilización de toxina botulínica produce un efecto de rejuvenecimiento en la piel en cualquier zona donde la utilicemos. La toxina botulínica como inhibidor de la liberación de la acetilcolina a nivel de la terminal neuromuscular tiene un efecto sobre el fibroblasto, la relajación de la piel y la modulación de la sudoración y la seborrea local. Estos efectos, producidos por la inyección de toxina botulínica a nivel local en el lugar de aplicación, tienen como consecuencia una modulación del movimiento, y su uso de forma regular provoca un efecto de rejuvenecimiento en la piel de las zonas tratadas.

La inyección de toxina botulínica en sectores específicos para conseguir un efecto sobre la musculatura de la expresión facial debe ir acompañada de microinyecciones en sectores estratégicos que pueden ayudar a complementar y mejorar los resultados previstos con las inyecciones intramusculares normales.

La zona periocular, la apertura palpebral o el párpado inferior son zonas poco comunes para inyectar toxina botulínica, pero con mucha precaución y con una técnica específica pueden complementar el tratamiento de la región orbicular con la reducción de las arrugas denominadas “patas de gallo”.

Principios básicos

Para inyectar en esta zona tenemos que recordar algunos principios básicos de la técnica de inyección con toxina botulínica, y estos son:

  • Dosis pequeñas relajan.
  • Dosis grandes paralizan.
  • La inyección intramuscular paraliza.
  • La inyección subcutánea relaja.

Llamamos dosis grandes a 4 o 10 unidades de toxina en un punto, dependiendo de si utilizamos unidades internacionales o unidades Speywood. Llamamos dosis pequeñas a 2 unidades internacionales o 5 unidades Speywood o menos inyectadas en un punto.

Al relajar los extremos del músculo pretarsal superior, contraemos el músculo cercano, en este caso, el músculo preseptal superior. Como consecuencia, resulta una mayor apertura de párpados en relajación y al sonreír

¿Qué músculos vamos a tratar?

En este caso trataremos el músculo palpebral pretarsal superior en sus extremos, el músculo palpebral pretarsal inferior en la zona media y el músculo palpebral preseptal inferior en la zona externa (fig.)

Según la definición del Dr. Francisco Villaroel, el músculo orbicular de los párpados sirve para ocluir los párpados y es de musculatura estriada. Tiene una porción pretarsal cercana al borde libre palpebral y otra preseptal (hacia las cejas), inervadas por el VII par.

Músculos palpebrales

Partimos de que los músculos pretarsales son músculos planos estriados y no esfintéreos, son músculos platismáticos. La característica de este tipo de músculos es que su origen puede estar en un hueso, un ligamento u otro músculo, pero su inserción siempre es la piel, ya que su función es la mímica, es decir, permitirnos los movimientos y gestos característicos de nuestra expresión facial. Es por ello que se cumple el principio de que si relajamos con toxina sus extremos, conseguimos que se contraiga la zona central. En el caso del músculo pretarsal superior, ¿para qué realizaremos este tratamiento? Porque, al relajar los extremos del músculo pretarsal superior, contraemos el músculo cercano, en este caso, el músculo preseptal superior. Como consecuencia de ello, resulta una mayor apertura de párpados en relajación y al sonreír.

El tratamiento del músculo pretarsal inferior consigue ayudar a mejorar la apertura palpebral reduciendo su grosor y relajando ligeramente la zona central. El tratamiento del preseptal inferior en lateral externo consigue disminuir las arrugas palpebrales que se producen al forzar la sonrisa en la parte externa del párpado inferior.

Técnica

La inyección la prepararemos con la dilución normal, 1,25 cc de suero fisiológico, sea cual sea la toxina que utilicemos de las tres aprobadas. En 0,1 cc de solución preparada dispondremos de 4/10 unidades y en 0,05 cc dispondremos de 2/5 unidades, dependiendo de la toxina que empleemos. De esta forma, utilicemos la toxina que utilicemos, las unidades útiles siempre serán las mismas y solo tendremos que preocuparnos de utilizar siempre el mismo volumen de toxina, 0,1 o 0,05 cc de solución en función de las unidades que deseemos inyectar.

En la zona que vamos a trabajar (imagen 1 y 2) es muy importante no provocar paralización, por los riesgos que ello conllevaría. La idea es producir un efecto de relajación, por tanto, las unidades inyectadas por punto serán 1 o 2 (2,5 o 5) y siempre de forma subcutánea y no intramuscular.

Imágenes 1 y 2

Forma de inyectar

Para proceder con seguridad, lo primero que debemos hacer es explicar a la paciente dónde vamos a inyectar (imagen 3) para evitar que se asuste al acercarnos al ojo con la aguja. La paciente permanecerá con los ojos cerrados pero sin apretar.

Imagen 3

El bisel de la aguja siempre estará hacia arriba, ¿por qué? Cuando inyectamos con el bisel hacia arriba, la presión del líquido que sale lo sitúa en la zona superior de la aguja y tiende a disecar los tejidos, separando la piel y tejido celular subcutáneo, con lo que tendremos la seguridad de no inyectar en músculo. La piel del párpado la tensamos con la mano no inyectora, de esta forma reducimos la molestia de la inyección y controlamos una posible contracción brusca del párpado por susto de la paciente.

¿Cuánto inyectamos? La embolización se hará de forma muy lenta, con entre 1 y 2 unidades (2,5 y 5), controlando y visualizando la zona milimetrada de la jeringa y con la seguridad de que el bisel de la aguja está hacia arriba y que solo entra la primera parte de la aguja, es decir, el bisel completo.

El efecto se empezará a notar en 24 horas; la primera sensación es como de pesadez del párpado superior, que dura unos tres días, hasta que el efecto de relajación empieza a ser compensado por la contracción del músculo cercano oponente no tratado

Posoperatorio y resultados

Es muy importante advertir a la paciente de que no presione ni se toque los ojos durante al menos tres horas tras la inyección, y también hay que advertirle de cómo se desarrollará el proceso en los siguientes días. El efecto se empezará a notar en 24 horas; la primera sensación es como de pesadez del párpado superior, que dura unos tres días, hasta que el efecto de relajación empieza a ser compensado por la contracción del músculo cercano oponente no tratado. A los 7 días el efecto ya es completo, aunque la normalización de la contracción del párpado superior en máxima contracción no se consigue hasta los 12 días, observándose una desaparición de las arrugas perioculares, además de una mejor apertura palpebral.

La duración del efecto es de unos tres meses, pudiendo repetirse el tratamiento al transcurrir ese tiempo.

Antes y después de la operación.