Catedra EME: Dermatología regenerativa

dermatologia regenerativa

Dermatología regenerativa: Ciencia accesible para la medicina estética

Por la Dra. Esmeralda Silva Díaz

La medicina estética regenerativa ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en un conjunto de herramientas clínicas reales, eficaces y cada vez mejor documentadas para ser utilizadas en nuestras consultas. Se trata de un campo emergente que combina los principios de medicina estética y la biología regenerativa con el objetivo de revitalizar y rejuvenecer la piel de los tejidos.

Su aplicación en dermatología estética permite estimular la regeneración tisular para mejorar la calidad de la piel y tratar de mejorar diversas alteraciones cutáneas como el fotoenvejecimiento, la flacidez, la textura de la piel y las cicatrices. También se utiliza con resultados prometedores en el área de tricología para el tratamiento de las alopecias.

En resumen, la dermatología estética regenerativa recoge un conjunto de terapias que, a través de distintas vías de acción, activan los mecanismos naturales de curación y renovación de la piel. A diferencia de los tratamientos únicamente cosméticos, estos actúan en las capas profundas, favoreciendo procesos como angiogénesis, síntesis de colágeno, recambio epidérmico, estimulación de células madre del folículo piloso e inmunomodulación.

Tratamientos disponibles actualmente en medicina estética regenerativa

Existen actualmente diferentes tratamientos que pueden conseguir estos efectos biológicos. El plasma rico en plaquetas (PRP), los estimuladores del colágeno (hidroxiapatita cálcica (CaHa), ácido poliláctico (PLLA) y policaprolactona (PCL)), los polinucleotidos (PDRN), los exosomas, la fotobiomodulación (PBM) con fuentes de luz de baja intensidad (LLLT) y los tratamientos láser. El tratamiento con células madre aún se encuentra en fase experimental, por ello no profundizaremos más sobre su aplicación en medicina estética.

PRP y estimuladores de colágeno

El PRP es un concentrado de plaquetas autólogo (extraído del propio paciente), preparado a partir de sangre centrifugada. Es un tratamiento totalmente seguro y biocompatible, no existiendo riesgo de rechazo o alergias. Contiene factores de crecimiento que estimulan la regeneración de tejidos, la angiogénesis y la cicatrización, siendo útil para el tratamiento de úlceras crónicas y en tratamientos para disminuir el dolor y la inflamación en lesiones musculoesqueléticas y artrosis. En dermatología y medicina estética se utiliza para mejorar la textura y luminosidad de la piel, reducir las arrugas finas y los signos del envejecimiento. En las alopecias se utiliza para estimular los bulbos pilosos y, con ello, el crecimiento capilar.

Los estimuladores de colágeno [tabla 2] son sustancias inyectables que activan la producción natural de colágeno tipo I y III en la piel. A diferencia de los rellenos tradicionales, su efecto es progresivo, mejorando la firmeza, la elasticidad y la textura de la piel. Los resultados son naturales y duraderos (12-24 meses) y están indicados en pacientes con flacidez cutánea que no deseen voluminizar.

Si el paciente lo necesita, es posible com- binarlos con otros tratamientos como el ácido hialurónico, el PRP o los tratamientos láser. Estos tratamientos han demostrado ser eficaces y seguros, y los pacientes refieren una alta satisfacción con los resultados. La incidencia de efectos adversos es baja, y la aparición suele ser menor al 5 %. Cuando aparecen, generalmente no son visibles, y se resuelven con masajes o infiltraciones de suero fisiológico cuando aparecen de manera temprana, así como infiltración de corticoesteroides en los refractarios/tardíos.

Tabla 1. Tratamientos regenerativos más utilizados en dermatología estética

TratamientoDuración del efectoPrincipales efectos clínicosEvidencia científicaVía de aplicación
Plasma rico en plaquetas (PRP)6–12 mesesMejora textura, elasticidad, alopecia, cicatricesAltaInyectable
Bioestimuladores (CaHA, PLLA, PCL)12–24 mesesVolumen, firmeza, síntesis progresiva de colágenoAltaInyectable
Polinucleótidos (PDRN)4–6 mesesHidratación profunda, regeneración dérmicaAltaInyectable Tópico
Exosomas6–9 mesesRejuvenecimiento, reparación celular, caída capilarModeradaTópico Inyectable (Depende de la regulación local)
Fotobiomodulación (PBM)4–6 mesesVariable. Estimula microcirculación, mejora inflamación, acelera curaciónAltaEnergía no invasiva
Láseres fraccionados / Radiofrecuencia6–12 mesesTensión, uniformidad, poros cerrados, rejuvenecimiento globalAlta (estudios dermatológicos)Energía no invasiva

Tabla 2. Principales estimuladores de colágeno utilizados en la actualidad

Sustancia activaMecanismo de acciónColágeno estimuladoDuraciónEfectosRegulación actual en ME
Ácido poliláctico (PLLA)Estimula fibroblastos mediante inflamación controladaTipo I y III18–24 mesesMejora textura y firmeza; volumen progresivoAprobado por FDA y CE
Hidroxiapatita de calcio (CaHA)Microesferas de calcio que activan colágeno por reacción tisularPrincipalmente tipo I12–18 mesesEfecto volumétrico inmediato discreto + bioestimulaciónAprobado por FDA y CE
Policaprolactona (PCL)Inducción de colágeno por degradación del polímeroPrincipalmente tipo I18–36 mesesMejora estructural profunda; volumen duraderoAprobado en CE/Sin aprobación por FDA

Tabla 3. Características de los pépticos biomiméticos

Sustancia activaMecanismo de acciónColágeno estimuladoDuraciónEfectosRegulación actual en ME
Polinucleótidos (PDRN)Estimulan síntesis de colágeno y angiogénesis; mejoran hidratación y reparaciónPrincipalmente tipo I4–6 mesesMejora hidratación, elasticidad y texturaAprobado por CE como dispositivo médico
ExosomasModulan la comunicación celular y promueven la regeneración y síntesis de matriz extracelularPrincipalmente tipo I y III3–6 mesesMejora la regeneración, elasticidad y texturaNo aprobado inyectable FDA/CE

Polinucleótidos y exosomas

Los péptidos biomiméticos, entre los que se encuentran los PDRN y los exosomas, están diseñados para imitar
los procesos biológicos naturales, y actualmente se han posicionado como agentes clave en el avance de la medicina estética regenerativa [tabla 3]. Sin embargo, su introducción acelerada en el mercado contrasta con una regulación aún incipiente o restrictiva.

Los PDRN, derivados habitualmente de ADN de salmón, actúan como biorregeneradores a nivel celular mediante dos vías principales: activación del receptor A2A de adenosina, y la vía de rescate de nucleótidos. Los estudios muestran resultados clínicamente significativos en elasticidad, firmeza, textura y reparación dérmica.

Los exosomas son vesículas extracelulares que sirven para comunicar las células entre ellas mediante el transporte de proteínas, lípidos y ácidos nucleicos. Modulan procesos clave como la reparación de tejidos, la estimulación de colágeno y la regulación inmunitaria. Sus aplicaciones potenciales incluyen envejecimiento cutáneo, alopecia, cicatrices y regeneración postláser.

Existen dos organismos, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos en Estados Unidos) y CE (Certificación Europea), que emiten una certificación relacionada con seguridad y eficacia de productos, especialmente los medicamentos y los dispositivos médicos. Los PDRN no están aprobados por la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) o EMA (Agencia Europea de Medicamentos) como producto inyectable, pero pueden utilizarse tópicamente como cosméticos si cumplen con el reglamento europeo (CE).

Los exosomas no están aprobados actualmente para uso inyectable; solo se permite su uso tópico si no derivan de células humanas.

Fotobiomodulación y fuentes de luz y láser

La PBM representa una modalidad terapéutica no invasiva basada en la aplicación de luz visible o infrarroja de baja intensidad para inducir procesos biológicos regenerativos. En dermatología estética, la PBM ha demostrado capacidad para estimular la síntesis de colágeno, mejorar la textura y elasticidad cutánea, y acelerar la recuperación tras procedimientos ablativos o inflamatorios. Utiliza longitudes de onda, principalmente en los rangos de 630-700 nm (luz roja) y 780-950 (infrarrojo cercano), mediante láseres, sin producir daño térmico ni ablación. El resultado es un aumento en la producción de colágeno tipo I y III, elastina y otros componentes de la matriz extracelular, que se traduce en mejoras visibles en firmeza y elasticidad de la piel.

Estudios controlados evidencian que los protocolos con estos dispositivos de luz en sesiones seriadas inducen mejoras significativas en arrugas finas, textura y tono de piel, así como reducción del eritema y del tiempo de cicatrización tras tratamientos ablativos. A diferencia de las tecnologías ablativas o de radiofrecuencia (RF), la PBM no induce necrosis ni daño térmico, presentando un buen perfil de seguridad apto para todo tipo de piel, incluyendo fototipos altos.

La PBM es una herramienta segura, eficaz y complementaria para estimular la producción dérmica de colágeno, optimizar la textura y acelerar la recuperación en dermatología estética. Su integración con bioestimuladores y tecnologías ablativas potencia los resultados clínicos y reduce tiempos de recuperación.

Láseres fraccionados

Los láseres fraccionados han transformado la práctica dermatológica, permitiendo una renovación cutánea profunda con menor riesgo y tiempos de recuperación reducidos. Estas tecnologías dividen la energía lumínica en microcolumnas que crean zonas controladas de daño térmico o ablativo, promoviendo una reparación tisular rápida y efectiva.

Los láseres fraccionados funcionan mediante la emisión de pulsos de luz altamente focalizados que penetran la epidermis y alcanzan la dermis, generando zonas conocidas como microthermal treatment zones (MTZ). Estas microzonas son áreas de daño tisular delimitado, rodeadas de tejido sano que actúa como reservorio para acelerar la reparación.

Los láseres ablativos (CO2, Er:YAG) provocan una quemadura térmica controlada dispuesta en columnas microscópicas en epidermis y dermis, lo que estimula una respuesta inflamatoria intensa y una remodelación dérmica profunda, con síntesis aumentada de colágeno y elastina.

Los láseres no ablativos (Nd:YAG o 1560 nm) generan calor dentro de la dermis sin destruir la epidermis, induciendo un calentamiento controlado que activa fibroblastos y otros mediadores inflamatorios sin comprometer la barrera cutánea, lo que resulta en menor inflamación y tiempo de recuperación.

El resultado común a ambas modalidades es la activación de la cascada regenerativa, que incluye liberación de factores de crecimiento, proliferación celular y síntesis de nueva matriz extracelular. Estas acciones se traducen en mejoría del tono, textura, elasticidad y reducción de arrugas y cicatrices.

Para potenciar los resultados regenerativos es habitual combinar estos tratamientos con otros bioestimuladores de colágeno, pues se facilita la proliferación y actividad fibroblástica gracias a la acción térmica del láser y los mediadores bioquímicos de los estimuladores. La combinación se debe programar con intervalos adecuados para evitar inflamación excesiva y maximizar la eficacia, habitualmente alternando sesiones o aplicando bioestimuladores en la fase subaguda tras el láser.

En el caso del PRP o la PBM se puede aplicar inmediatamente tras realización de un tratamiento láser, ya que consiguen acelerar la reparación epidérmica y dérmica postratamiento, consiguiendo disminuir los efectos secundarios y optimizando la respuesta clínica.

Favoritos y prometedores

Teniendo en cuenta la literatura científica actual, podemos clasificar los tratamientos según nivel de seguridad, evidencia y regulación:

▶ Tratamientos más seguros y eficaces: el PRP, los bioestimuladores y la PBM tienen alta evidencia, buena tolerancia y están regulados en muchos países.

▶ Tratamientos prometedores: exosomas (en evaluación, especialmente vía inyectable), PDRN y células madre (aún en fase experimental).

En la práctica de la dermatología y medicina estética actual conviven tratamientos bien regulados junto a terapias emergentes. Cada uno aporta un mecanismo de acción distinto, pero complementario, con el objetivo
común de regenerar la piel, estimular colágeno y mejorar de manera global su aspecto.

Como dermatólogos y médicos estéticos, estamos en un momento clave para incorporar terapias regenerativas con respaldo científico real. La seguridad, eficacia y personalización de estos tratamientos los convierte en una extensión natural de la práctica estética moderna. Es aquí donde radica la pericia del médico de saber elegir y combinar aquellos tratamientos que necesite nuestro paciente, enfocando esta renovación y regeneración celular en una estrategia personalizada con resultados naturales.

Es nuestra responsabilidad elegir tecnologías con respaldo clínico, utilizar productos regulados y comunicar con honestidad científica a nuestros pacientes, siempre teniendo en cuenta expectativas realistas. La innovación debe ir acompañada de cumplimiento regulatorio. Se recomienda exigir trazabilidad de productos y contar siempre con consentimiento informado específico de uso compasivo para tratamientos fuera de ficha técnica.

Bibliografía

  1. Berardesca E, Cameli N. Perspectives of regenerative medicine in dermatology and cosmetology. Cosmetics. 2024;11(6):188. doi:10.3390/cosmetics11060188.
  2. Cavallini M, Papagni M, Mazzucco L, et al. Advances in regenerative medicine-based approaches for skin regeneration and rejuvenation. Aesthet Plast Surg. 2021;45(4):1642–1651.
  3. Hwang YJ, Kim SE, Kim HH, et al. Regenerative medicine in the treatment of specific dermatologic disorders: a systematic review. J Dermatolog Treat. 2022;33(3):1230–1237.
  4. Smith DR, Lee A, Tran M. Regenerative medicine: on the vanguard of dermatology. Clin Dermatol. 2020;38(3):310–318.
  5. Cascio A, Costa D, Pellacani G, et al. The effectiveness of polynucleotides in aesthetic medicine: a systematic review. J Cosmet Dermatol. 2023;22(2):456–465.
  6. Martinez-Zapata MJ, Martí-Carvajal AJ, Solà I, et al. Systematic review of platelet-rich plasma in medical and surgical specialties. Transfusion. 2016;56(11 Suppl 2):S129–S144.
  7. Moradi A, Gold MH, Sadick N, et al. Exosomes exposed: overview systematic review on evidence versus expectation in aesthetic and regenerative medicine. Aesthet Surg J. 2022;42(10):NP499–NP510.
  8. Gallo A, Fiorellini P, de Angelis B, et al. A systematic review on the effectiveness and safety of combining bio-stimulators with botulinum toxin, dermal fillers and energy-based devices. J Clin Aesthet Dermatol. 2023;16(1):30–38.
  9. Rahman E, Sayed K, Rao P, et al. Exosome revolution or marketing mirage? An AI-based domain evaluation of claims, scientific evidence, transparency, public sentiment, and media narratives. Aesthet Plast Surg. 2025 Jun;49(12):3454–3479. doi:10.1007/s00266-025-04712-3.
  10. Jafarzadeh A, Pour Mohammad A, Keramati H, Zeinali R, Khosravi M, Goodarzi A. Regenerative medicine in the treatment of specific dermatologic disorders: a systematic review of randomized controlled clinical trials. Stem Cell Res Ther. 2024 Jun 18;15(1):176. doi: 10.1186/s13287-024-03800-6.
  11. Haykal D, Haddad A, Cartier H, Avelar L. Poly-L-lactic acid in aesthetic dermatology: a decade beyond volume restoration toward regenerative biostimulation. Aesthet Surg J. 2025;sjaf121. doi:10.1093/asj/sjaf121
  12. Smith L, Rahmati M, Pizzol D, López-Sánchez GF, Boyer L, Fond G, et al. Biostimulants in aesthetic medicine: a systematic review and meta-analysis of efficacy, safety, and patient satisfaction. Aesthet Surg J. 2025;sjaf142. doi:10.1093/asj/sjaf142
  13. Taub AF. Regenerative topical skincare: stem cells and exosomes. Front Med (Lausanne). 2024 Oct 15;11:1443963. doi: 10.3389/fmed.2024.1443963. PMID:39473496; PMCID:PMC11518787.
  14. Davies OG, Williams S, Goldie K. The therapeutic and commercial landscape of stem cell vesicles in regenerative dermatology. J Control Release. 2023 Jan;353:1096–1106. doi:10.1016/j.jconrel.2022.12.025.