Diagnóstico por imagen. Más allá de la ecografía en la valoración de rellenos faciales

Diagnóstico por imagen

Este artículo revisa el papel de diferentes métodos de diagnóstico por imagen en la identificación de efectos adversos relacionados con los materiales de relleno, proponiendo un enfoque integral que mejore la seguridad y eficacia de los tratamientos en medicina estética.

Por Dra. Marjorie Garcerant Tafur

Los procedimientos estéticos no quirúrgicos han transformado la forma en que abordamos los cambios que se producen con el paso del tiempo en el esqueleto y estructuras blandas de la cara. Entre ellos, los rellenos faciales han adquirido una popularidad creciente debido a su efectividad, accesibilidad y mínimo tiempo de recuperación. Sin embargo, junto al aumento exponencial de su uso, ha emergido una variedad de complicaciones que, en algunos casos, compromete no solo los resultados estéticos, sino también la salud del paciente.

En este contexto, el diagnóstico por imagen se impone como una herramienta fundamental para la detección temprana, la caracterización precisa y el abordaje adecuado de dichas complicaciones.

Además, las diferentes técnicas de diagnóstico por imagen y, con ellas, la ecografía a la cabeza, aportan valoración de los tejidos en respuesta a la aparatología y a los implantes de relleno, y esta información sirve de guía para realizar el tratamiento más adecuado en cada paciente de la forma más individualizada posible.

Eco: primera línea diagnóstica

La ecografía facial se ha consolidado como el método de imagen de primera elección en medicina estética, gracias a su disponibilidad en muchas consultas, capacidad para valorar estructuras superficiales y profundas en tiempo real y mínimos efectos secundarios, ya que no expone al paciente a radiación ionizante o de otro tipo.

En función de la ecogenicidad de la onda de ultrasonido en su interacción con los tejidos, la ecografía clasifica los hallazgos como hipoecogénicos (áreas oscuras, que dejan pasar la onda de ultrasonido por su alto contenido de agua o grasa) e hiperecogénicos (por su grosor y consistencia, que hace que reflejen e impidan el paso de la onda de ultrasonido, produciendo un eco más blanco cuanto más grueso sea ese tejido), permitiendo, además, la identificación de nódulos, fibrosis o migración del material.

Técnicamente, la ecografía cuenta con el efecto Doppler, que permite evaluar vascularización de lesiones inflamatorias o infecciosas; así como con la elastografía, que valora la rigidez tisular, clave en la diferenciación de granulomas y fibrosis, siendo también útil en la valoración de la transformación de los tejidos en pacientes que llevan muchos años usando inductores de la formación de colágeno.

Entre las clásicas ventajas clínicas de la ecografía se encuentra la descripción de la ecoanatomía del paciente, que incluye la visualización en directo de las variantes anatómicas y la localización precisa del material de relleno. Esto sirve al médico tratante para la autocomprobación de la técnica de inyección o para la valoración de pacientes que han sido inyectados por otros médicos o en diferentes momentos.

Es clásica también su utilidad en la detección y descripción de complicaciones como hematomas, abscesos, migración y granulomas, así como en la guía en procedimientos como la infiltración de hialuronidasa.

Menos conocido es su uso en la cirugía ecoguiada, donde se perfila como un valor añadido en la cirugía de corrección de complicaciones de materiales de relleno de nueva infiltración en pacientes con antecedentes de materiales de relleno permanente, como biopolímeros en la cara. Al ser una zona de pequeñas dimensiones y donde es imperioso aplicar una cirugía con conservación de tejidos sanos lo más escrupulosa posible para mantener un resultado estético, sobre todo si el paciente expresa el deseo de querer seguir haciéndose tratamientos de medicina estética de forma segura en el futuro.

RMN: profundidad sin radiación

Aun siendo una tecnología de uso hospitalario, la capacidad de aportar información complementaria a la ecografía hace que el uso de la resonancia magnética nuclear (RMN) no sea desestimado en casos en los que se necesite evaluar zonas de difícil acceso, como la región orbitaria, o para distinguir de forma precisa diferencias entre todos los planos de inyección y la influencia que tienen en el conjunto de áreas de la cara que pongan en riesgo la armonización facial.

Quiste de biopolímero extirpado de forma precisa con cirugía ecoguiada

Esta tiene la ventaja de no someter al paciente a radiación y la desventaja del tiempo de adquisición de las imágenes, que puede tardar entre 30 y 60 minutos. También, que se trata de un equipo cerrado, con un espacio limitado alrededor de la cabeza del paciente; que en algunos casos puede llegar a ser tan incómodo que condicione la finalización de la prueba.

Dentro de sus indicaciones frecuentes y más beneficiosas están el estudio de complicaciones en el área periorbitaria, como el edema bipalpebral, la compresión nerviosa o la compresión venosa, donde la clínica es muy evidente, muy incómoda para el paciente y con muchas posibilidades etiológicas, siendo necesario aplicar un tratamiento específico en cada caso y, por tanto, un diagnóstico precoz y correcto. También es muy útil ante la sospecha de lesiones profundas o infiltración en planos anatómicos complejos derivados de técnicas poco sustentadas o por personal poco entrenado.

TAC: alta definición ósea

Aunque menos utilizada en medicina estética, la tomografía axial computarizada (TAC) tiene un rol clave en situaciones agudas y en la valoración de estructuras óseas como base para planificación de tratamiento de asimetrías con técnicas de bioplastia. También para la valoración de tejidos no vírgenes susceptibles de complicaciones, como abscesos profundos, colecciones o trayectos fistulosos, y en la evaluación de posibles complicaciones postinfiltrativas con compromiso óseo.

Dentro de sus ventajas técnicas está la posibilidad de hacer cortes en diferentes planos como son el sagital, coronal y trasversal, que da una imagen tridimensional de los hallazgos, y la posibilidad de usar el contraste, identificando perfectamente estructuras vasculares y diferenciándolas de las que no lo son, aunque estén íntimamente relacionadas.

Entre sus principales desventajas se encuentra la exposición del paciente a radiación X, que es ligeramente acumulativa, por lo que se debe argumentar muy bien el riesgo-beneficio en pacientes de medicina estética.

En nuestra experiencia, también hemos utilizado la tomografía computarizada en la valoración de la transformación de los tejidos blandos tras la infiltración de materiales de relleno como la hidroxiapatita cálcica (componente fundamental de huesos y dientes). Observando que, aunque se evidencia visualmente muy bien la localización del producto, nunca se hace con una densidad similar a la del hueso, y que se elimina muy gradualmente durante meses, quedando similar a la original de un tejido sin infiltración.

Nuclear: función y metabolismo

Aunque menos frecuentes, las técnicas de medicina nuclear aportan información funcional clave en el estudio de comportamiento metabólico de los materiales de relleno de forma fisiológica y cuando ocurren complicaciones.

Tienen la ventaja de estudiar el cuerpo completo, rastreando zonas cercanas y lejanas a la complicación, desde el punto de vista morfológico y funcional en la modalidad híbrida y con una capacidad milimétrica de discriminación en el mismo plano tisular. Como desventaja, utiliza radiaciones ionizantes (a muy bajas dosis o por muy poco tiempo de exposición) no acumulables por el organismo, que es necesario considerar en un escenario de beneficio total.

Entre las más útiles destacan:

Linfogammagrafía de cabeza y cuello:

Indicada en la valoración de edemas faciales crónicos y diagnóstico etiológico de los linfedemas, ayuda en la planificación de tratamientos. Se basa en el transporte linfático de un coloide marcado con tecnecio-99m inyectado en el intersticio del área temporal o preauricular según el área de estudio.

Este coloide penetra en las uniones de las células endoteliales y dibuja perfectamente el recorrido que hace la linfa hasta que es eliminado al finalizar la circulación normal. Este recorrido es evidenciado por la adquisición de la imagen mediante una gammacámara en un estudio dinámico, que muestra la velocidad y distribución del flujo y el estudio estático para observar el dibujo de los vasos linfáticos dérmicos en la cara y el cuello. No se necesita ninguna preparación especial del paciente.

Lo importante en la interpretación de esta prueba es conocer el patrón de normalidad de los linfáticos de la cara y el cuello, tomar en cuenta que la velocidad del flujo linfático disminuye con la edad, y que la información de la prueba no es anatómicamente muy precisa, pero permite plasmar la dinámica del retorno linfático (velocidad de migración, retención en el lugar de inyección, bloqueos y agenesias) de una forma exclusiva y fisiológica.

Linfogammagrafía con SPECT/TAC sin hallazgos patológicos

PET/TAC con 18F-FDG en la evaluación de inflamación, infección y comportamiento metabólico de materiales de relleno facial.

La tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada (PET/TAC) utilizando 18F-fluorodesoxiglucosa (FDG) es una técnica de imagen funcional y anatómica que permite evaluar la actividad metabólica tisular basada en el consumo de glucosa.

La FDG, análogo de la glucosa marcado con flúor-18, se capta por células con alto metabolismo glucolítico, característica común en procesos inflamatorios, infecciosos, neoplásicos y regenerativos.

Indicaciones específicas en medicina estética facial incluyen: detección de inflamación o infección secundaria a materiales de relleno (ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica, polimetilmetacrilato, etc.), cuando se sospechan reacciones tardías, granulomas o abscesos; y evaluación del comportamiento metabólico de productos inyectables con acción bioestimuladora (como inductores de colágeno) o rejuvenecedora para valorar su integración tisular y metabolismo postinyección.

La FDG se acumula en células inflamatorias activadas (macrófagos, neutrófilos), permitiendo identificar áreas de reacción inmunológica en torno a materiales exógenos. También permite estudiar la respuesta metabólica del tejido ante productos regeneradores, evidenciando la actividad celular inducida por dichos compuestos.

Imagen morfometabólica de PET/TA C co. 18F-fluordeoxiglucosa (FDG)

Metodología y protocolo de exploración: ayuno de al menos 6 horas, glucemia <150 mg/dL. Administración intravenosa de 3-5 MBq/kg de 18F-FDG. Tiempo de espera postinyección: 60 minutos en condiciones de reposo absoluto y ambiente controlado. Adquisición PET desde cráneo hasta clavículas, incluyendo TAC de baja dosis para corrección atenuación y localización anatómica. En casos específicos, se puede añadir TAC contrastado o imágenes retardadas.

Procesado e interpretación: las imágenes se reconstruyen en planos axiales, coronales y sagitales. Se analizan las áreas de captación focal o difusa en zonas de inyección previa. La captación elevada de FDG sugiere inflamación activa, sobreinfección o respuesta fibroblástica intensa. La ausencia de captación indica integración tisular sin actividad metabólica relevante.

En resumen, el PET/TAC con FDG es una herramienta no invasiva valiosa para diferenciar complicaciones inflamatorias o infecciosas de procesos fisiológicos inducidos por productos estéticos, guiando decisiones terapéuticas personalizadas en medicina estética avanzada.

Gammagrafía ósea en el estudio de patología dentaria oculta en inflamación facial crónica recidivante

La gammagrafía ósea es una técnica de imagen funcional que emplea radiofármacos osteotrópicos, típicamente el 99mTc-MDP (difosfonato de metileno marcado con tecnecio-99m), para detectar alteraciones en el metabolismo óseo. Esta herramienta es especialmente útil en pacientes con sintomatología facial crónica y recidivante cuando se han descartado causas en partes blandas mediante TAC, RM o ecografía.

Se indica en pacientes con inflamación persistente del tercio inferior facial (mandíbula, mentón, ángulo mandibular) en los que no se evidencia infección de tejidos blandos y se sospecha origen odontógeno subclínico: osteítis, periodontitis apical oculta, alveolitis, fracturas no consolidadas o necrosis ósea incipiente.

Gammagrafía ósea normal del lado derecho y con patología dentaria en maxilar inferior derecho en la imagen de la izquierda

El 99mTc-MDP se fija a los cristales de hidroxiapatita en zonas de remodelado óseo activo, reflejando procesos inflamatorios, infecciosos, traumáticos o neoplásicos. Su sensibilidad es alta para detectar patología ósea precoz, incluso antes de que se manifiesten cambios estructurales evidenciables en pruebas morfológicas.

Metodología y protocolo de exploración: no requiere preparación específica. Administración intravenosa de 500– 740 MBq de 99mTc-MDP. Fases de adquisición: Fase vascular y fase tisular precoz (opcional): útil si se sospecha osteomielitis activa. Fase ósea tardía: 2-3 horas postinyección. Se adquieren imágenes estáticas de cráneo y mandíbula (proyecciones lateral, oblicua y anteroposterior). Puede complementarse con SPECT o SPECT/CT para una localización anatómica más precisa.

Procesado e interpretación: las imágenes se analizan buscando captaciones focales anómalas en la arcada dentaria inferior, cóndilos mandibulares, ángulo o cuerpo mandibular. La captación aumentada puede indicar inflamación ósea activa (osteítis), secuelas infecciosas dentarias crónicas, áreas de hipermetabolismo óseo secundario a estrés mecánico o focos latentes de osteonecrosis. La ausencia de captación excluye actividad ósea relevante, ayudando a descartar el origen óseo de la sintomatología.

En resumen, la gammagrafía ósea permite detectar patología dentoalveolar subyacente en pacientes con dolor o inflamación facial persistente de causa indeterminada. Su valor radica en evidenciar procesos activos no visibles por técnicas convencionales, apoyando decisiones terapéuticas en casos clínicamente complejos

Tabla comparativa de métodos de imagen en medicina estética

Método de imagenVentajasLimitacionesIndicaciones clínicas principales
EcografíaAccesible
Sin radiación
Evaluación en tiempo real
Operador-dependiente
Requiere curva de aprendizaje
Nódulos
Migración del relleno
Guía terapéutica
Resonancia magnética (RM)Alta resolución en tejidos blandos
Sin radiación
Costo elevado
Menor disponibilidad
Evaluación orbitaria
Fibrosis profunda
Tomografía computarizada (TAC)Rápida
Excelente para estructuras óseas
Radiación ionizante
Baja sensibilidad en tejidos blandos
Abscesos profundos
Urgencias
Medicina nuclearEvalúa función y metabolismo
Diagnóstico funcional y sistémico
Alta tecnología
Costo elevado
Linfedema
Infecciones crónicas atípicas

Propuesta de uso

Para finalizar, y teniendo en cuenta el anterior análisis de los diferentes métodos de diagnóstico por imagen, el algoritmo propuesto en la identificación de efectos adversos relacionados con los materiales de relleno sería:

  1. Complicación sospechada después de relleno.
  2. Valoración inicial con ecografía.
  3. Si hallazgos no concluyentes: escalar a RM o TAC según sospecha.
  4. Si persiste la duda o se sospecha causa funcional/metabólica: medicina nuclear.

En conclusión, el diagnóstico por imagen no debe considerarse una herramienta secundaria, sino parte integral del abordaje clínico en medicina estética. Su aplicación adecuada permite prevenir complicaciones, mejorar los resultados y elevar el estándar de calidad de los tratamientos. Formar a los profesionales en el uso e interpretación de estas técnicas es esencial para consolidar una práctica estética más segura, ética y basada en la evidencia científica.

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