La presente nota de interés, elaborada a partir de un caso clínico previamente publicado, tiene como objetivo destacar los beneficios clínicos de la carboxiterapia, contextualizar su alto nivel de seguridad y subrayar la importancia de que su aplicación se realice exclusivamente por médicos, en consonancia con los principios de rigor científico, ética profesional y seguridad del paciente.
Por las Dras. Widad Tourkmani Al-Masri y Emilce M. Insua Nipoti
La carboxiterapia, entendida como la administración controlada de dióxido de carbono (CO2) medicinal estéril por vía subcutánea o intradérmica, constituye una técnica ampliamente integrada en la práctica de la medicina estética y la dermatología. Su utilización se ha consolidado progresivamente gracias a su versatilidad terapéutica, su perfil de seguridad favorable y el respaldo fisiopatológico y clínico que avala sus indicaciones.
En los últimos años, el crecimiento sostenido de los procedimientos médico-estéticos ha ido acompañado de una mayor demanda por parte de los pacientes y de una expansión del número de profesionales que los aplican. Este contexto ha generado, en ocasiones, una percepción errónea de banalidad de determinadas técnicas médicas, entre ellas la carboxiterapia, que pueden ser interpretadas como procedimientos simples o carentes de riesgos relevantes.
Sin embargo, la carboxiterapia es un acto médico, que requiere una correcta indicación clínica, conocimiento anatómico y fisiopatológico, dominio de la técnica y capacidad para identificar y manejar posibles efectos adversos, incluso aquellos de aparición infrecuente. La seguridad del procedimiento no depende únicamente de la técnica en sí, sino de la formación y experiencia del profesional que la realiza.
Fundamentos y mecanismos
El dióxido de carbono es un gas endógeno, producto final del metabolismo celular, que el organismo elimina de forma continua por medio de la ventilación pulmonar. Su utilización terapéutica se basa en mecanismos fisiológicos bien conocidos y ampliamente descritos en la literatura científica.
Mejora de la microcirculación. La infiltración local de CO2 induce una vasodilatación inmediata a nivel arteriolar y capilar, lo que se traduce en un aumento del flujo sanguíneo y una mejora de la perfusión tisular. Este efecto es especialmente relevante en tejidos con microcirculación comprometida o hipoxia relativa.
Efecto Bohr y optimización de la oxigenación tisular. El incremento local de la presión parcial de CO2 desplaza la curva de disociación de la oxihemoglobina hacia la derecha (efecto Bohr), facilitando la liberación de oxígeno hacia los tejidos. Este mecanismo contribuye a mejorar el metabolismo celular y la función tisular.
Estimulación angiogénica y regenerativa. Diversos estudios han demostrado que la carboxiterapia favorece la expresión de factores angiogénicos, como el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y el factor de crecimiento fibroblástico básico, promoviendo la neovascularización y la regeneración tisular.
Modulación inflamatoria. El CO2 actúa como modulador del microambiente inflamatorio, contribuyendo a la reorganización del entorno celular, la mejora de la matriz extracelular y la optimización de los procesos de reparación. Estos mecanismos explican la eficacia de la carboxiterapia en un amplio abanico de indicaciones estéticas, dermatológicas y reparativas.
Indicaciones clínicas
La carboxiterapia ha demostrado beneficios clínicos consistentes en múltiples áreas de la medicina estética, tanto como tratamiento único como en combinación con otras técnicas.
Envejecimiento cutáneo. La mejora de la microcirculación y la oxigenación tisular se traduce en una mejoría de la calidad dérmica, aumento de la elasticidad y optimización del metabolismo fibroblástico, contribuyendo a un aspecto cutáneo más homogéneo y vital.
Celulitis y adiposidad localizada. La carboxiterapia actúa reduciendo el edema intersticial, mejorando la microcirculación y favoreciendo un efecto lipolítico indirecto. Estos mecanismos permiten una mejoría progresiva de la textura cutánea y del aspecto de la celulitis.
Ojeras. En el tratamiento de la hiperpigmentación periorbitaria y del componente vascular de las ojeras, la carboxiterapia ha mostrado resultados favorables, con mejoría progresiva del tono y la calidad de la piel de esta región.
Capilar. La optimización del entorno metabólico del folículo piloso mediante el aumento del flujo sanguíneo y la oxigenación local convierte a la carboxiterapia en una opción terapéutica de interés en el abordaje de la alopecia.
Cicatrices, estrías y patología reparativa. La estimulación de los procesos regenerativos y la mejora de la organización tisular explican los beneficios observados en el tratamiento de cicatrices, estrías y otras alteraciones cutáneas de carácter reparativo.
La evidencia científica disponible respalda mejoras clínicas significativas, con un perfil de tolerabilidad elevado y una baja incidencia de efectos adversos relevantes.

Perfil de seguridad
Uno de los aspectos más relevantes de la carboxiterapia es su amplio margen de seguridad, especialmente cuando se emplea en el contexto de la medicina estética.
Las dosis habitualmente utilizadas en este ámbito son considerablemente inferiores a las empleadas en otros campos médicos donde el CO2 se utiliza de forma rutinaria, como la cirugía laparoscópica o la angiografía. El gas presenta alta solubilidad en sangre, rápida eliminación pulmonar y bajo potencial embolígeno cuando se administra en las cantidades y condiciones adecuadas.
Los efectos adversos descritos con mayor frecuencia incluyen:
- Eritema transitorio en la zona tratada
- Dolor leve o moderado durante la infiltración
- Enfisema subcutáneo autolimitado
- Equimosis ocasional
Estos efectos son generalmente locales, de corta duración y sin repercusión sistémica, resolviéndose de forma espontánea sin necesidad de tratamiento específico.
A propósito de un caso
El caso clínico que motivó la publicación original de este artículo describe un episodio infrecuente de sintomatología visual y sensitiva durante una sesión de carboxiterapia capilar. El cuadro se caracterizó por visión borrosa, disestesias peribucales y palidez facial y lingual unilateral, con resolución completa en pocos minutos tras la suspensión inmediata del procedimiento. La exploración clínica y el estudio eco-Doppler realizados descartaron patología vascular estructural y embolia gaseosa clínicamente significativa. La evolución clínica y los hallazgos complementarios sugirieron como mecanismo más probable una irritación transitoria del sistema nervioso simpático cervical, secundaria a la difusión subcutánea del gas.
Este caso aporta varias enseñanzas relevantes para la práctica clínica:
- La carboxiterapia es una técnica segura, pero no está exenta de manifestaciones clínicas inesperadas.
- La actuación médica inmediata es fundamental ante la aparición de síntomas atípicos.
- La correcta interpretación clínica permite evitar pruebas innecesarias y tranquilizar al paciente.
Lejos de cuestionar la técnica, este episodio refuerza la importancia de su aplicación en un entorno médico, con profesionales capacitados para evaluar y manejar cualquier eventualidad.
Carboxiterapia como acto médico
En coherencia con los principios de la medicina estética moderna, resulta imprescindible insistir en que la carboxiterapia es un acto médico y debe ser abordada como tal.
Su correcta aplicación requiere:
- Valoración clínica y diagnóstico médico previo
- Conocimiento detallado de la anatomía y fisiología
- Identificación de contraindicaciones
- Capacidad para reconocer signos de alarma
- Manejar efectos adversos poco frecuentes
En definitiva, la seguridad del paciente no reside únicamente en la técnica empleada, sino en la formación, experiencia y criterio clínico del profesional que la realiza.
Como conclusión, podemos afirmar que la carboxiterapia constituye una herramienta terapéutica eficaz, segura y versátil dentro de la medicina estética y la dermatología. Sus beneficios clínicos están respaldados por una sólida base fisiopatológica y por la evidencia científica disponible, y su perfil de seguridad es excelente cuando se aplica de forma adecuada.
Los efectos adversos asociados a la carboxiterapia son generalmente leves, transitorios y localizados. La aparición excepcional de manifestaciones clínicas inesperadas, como el caso descrito, pone de manifiesto la importancia de que este procedimiento sea realizado exclusivamente por médicos, capacitados para evaluar, diagnosticar y actuar con solvencia clínica.
En manos expertas, la carboxiterapia representa una técnica de gran valor, alineada con una medicina estética rigurosa, ética y centrada en la seguridad del paciente.

Dra. Emilce M. Insua Nipoti
Médico estético
Licenciada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Doctora en Medicina y Cirugía (Apto Cum Laude) por la Universidad Autónoma de Madrid.
Coordinadora del Máster de Medicina Estética, Regenerativa y Antienvejecimiento y del Máster de Medicina Estética Facial UCM.
Directora del Centro Médico y de Formación Pineal (Madrid).

Dra. Widad Tourkmani
Médico estético
Licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid. Especialista en Oncología Radioterápica.
Máster en Medicina Estética por la Universidad de Alcalá.
Máster Medicina Antienvejecimiento y Longevidad por The American Academy of Antiaging Medicine.
Profesora del Máster de Medicina Estética Facial de la Universidad Complutense de Madrid.
Directora del Servicio de Medicina Estética de HM Gabinete Velázquez (Madrid).











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