El objetivo de los pacientes que acuden a nuestras consultas es estético. Nuestra labor, no obstante, puede ir más allá, en el tratamiento y prevención de importantes patologías asociadas que merman su salud. En este caso de estudio, el deseo de “perder barriga” nos ha permitido actuar eficazmente sobre la grasa visceral y el hígado graso.
Por la Dra. Carmen Torrejón
La medicina estética llegó a la sociedad, para quedarse, hace 40 años. Desde entonces, no solo se ha mantenido, sino que, gracias a los profesionales que apostamos por ella, actualmente tiene categoría de especialidad médica (no reconocida) y cumple un papel primordial en la medicina preventiva.
Son muchos los pacientes que descubrieron con su médico de medicina estética una lesión premaligna cutánea al buscar solución a unas manchas. Los que pudieron tratar una insuficiencia venosa profunda al acudir por unas arañas vasculares. O tratar un hígado graso al buscar adelgazar perdiendo grasa abdominal. Todo esto pone de manifiesto nuestro importante rol en la prevención y tratamiento de patologías. Y de ahí el interés por tratar la grasa abdominal, subcutánea y visceral para prevenir, tratar y solucionar el síndrome metabólico y sus patologías asociadas.
Estético y funcional
Son cada vez más los pacientes que acuden a nuestros centros con el objetivo de perder la famosa “barriga”. La mayor parte de ellos tienen sobrepeso-obesidad y han realizado dietas, con o sin médico, en varias ocasiones. El motivo por el que acuden a nosotros es porque, aunque hayan conseguido perder algunos kilos, refieren que la mayor pérdida de grasa no se produce en la zona abdominal, sino en zonas corporales no tan deseadas como cara, piernas o glúteos.
En la investigación clínica de estos pacientes encontramos, en un alto porcentaje de casos, síndrome metabólico asociado, además de disbiosis, síndrome inflamatorio crónico, estrés crónico, resistencia a la insulina y alteraciones del sueño. Es decir, un objetivo inicialmente estético ha permitido descubrir disfunciones que, si no se solucionan, no permitirán alcanzar el resultado deseado por médico y paciente. Este es un clarísimo caso no solo de tratamiento de patologías asociadas, sino también de prevención de ulteriores patologías futuras, como patologías cardiovasculares y digestivas.
Al hacer el planteamiento de tratamiento de estos pacientes es evidente que necesitamos cambios en los hábitos de vida, entre ellos, los alimentarios. Pero, además, debemos incidir en la zona abdominal para conseguir una mayor pérdida en dicha zona. Para ello es muy importante valorar el perímetro abdominal. Actualmente, si este es superior a 88 cm en mujeres, y a 102 cm en hombres, estaremos hablando de obesidad central.
Abordaje en clínica
Sabemos que, cuanto mayor es el perímetro abdominal, mayor es el riesgo de enfermedades cardiovasculares
y/o metabólicas, como ya avanzamos anteriormente. Desde hace más de 30 años he tenido la necesidad de resolver este problema en la pérdida de peso. Esto me llevó a usar diferentes técnicas físicas, unidas a la mesoterapia abdominal y a una dieta mediterránea hipocalórica, que me permitiera conseguir el objetivo.
La primera técnica que utilicé, y sigo utilizando, es el endomasaje con presión negativa. Está técnica, junto con los procedimientos antes mencionados, estimula una mayor pérdida de grasa subcutánea abdominal, muy constatable para el paciente, usando la ropa como mejor medidor.
A pesar de los buenos resultados, quedaban por resolver casos de obesidad central con escasa grasa subcutánea. En estos casos he ido descubriendo que los pacientes presentan, muchos de ellos, hígado graso, aumento de grasa visceral y alteraciones de la microbiota. Estos hallazgos hacían necesarios nuevos planteamientos terapéuticos; no excluyentes, sino complementarios.
Todo ello me llevó a usar una radiofrecuencia muy especial: la octoradiofrecuencia endotérmica de alta potencia con 1240 W. La entrega de la potencia se realiza a través de 8 haces de emisión, confluyentes, que permiten alcanzar un aumento importante de la temperatura en la zona abdominal.
Los controles y valoraciones realizados con esta técnica han sido centrados en cuanto a la grasa visceral, subcutánea y al hígado graso. Sin embargo, hemos observado de forma paralela que también produce una mejora de la microbiota y la disbiosis intestinal. Este último hallazgo será motivo de un ulterior estudio.

Material y método
Hemos realizado un estudio en pacientes afectos de sobrepeso- obesidad, sin patologías agudas y sin diabetes tipo II, para poder valorar la respuesta de la insulina. Se ha contado con igual número de hombres que de mujeres. Todos los pacientes se han sometido a un total de 12 sesiones con octoradiofrecuencia endotérmica de alta potencia 1240 W en la zona abdominal.
Se han realizado diferentes tipos de estudio: grupo sin pauta alimentaria, grupo con dieta restrictiva en calorías, grupo con ejercicio, grupo con 12 sesiones seguidas y grupo con 12 sesiones (2 sesiones por semana).
En todos los grupos se ha realizado resonancia anterior y posterior, analítica de sangre anterior y posterior y mediciones objetivas, anterior y posterior.
Hemos analizado los resultados obtenidos comparándolos con trabajos de investigación que usaban criolipólisis y estimulación electromagnética muscular (EEM). Con todas las técnicas se ha apreciado una disminución del perímetro abdominal, siendo más importante en el grupo de la octoradiofrecuencia que en los otros.
Además, con la octoradiofrecuencia se ha conseguido actuar sobre la grasa visceral y el hígado graso, datos
que no se han obtenido con la criolipólisis ni con la EEM. Hemos realizado valoraciones analíticas amplias con los siguientes parámetros: proteína C reactiva, triglicéridos, colesterol, HDL colesterol, LDL colesterol, glucemia, interleukina, T4, leptina, insulina y leptina.
La reducción de los valores metabólicos e inflamatorios ha sido importante en el 80 % de los casos, siendo más importante en el grupo tratado en 6 semanas. Esto nos permite afirmar que la estimulación a largo plazo consigue una disminución mantenida de los valores metabólicos.
Resultados y conclusiones
Los resultados que pudimos constatar tras la realización de este estudio fueron:
- Pérdida importante de grasa visceral.
- Pérdida importante de grasa subcutánea.
- Resultados más importantes cuando se asocia a dieta hipocalórica y/o ejercicio.
- Ausencia de proceso inflamatorio general.
- Disminución importante del perímetro abdominal.
- Mejora de los parámetros analíticos asociados al síndrome metabólico.
- Mejora de la distensión abdominal y de la microbiota (próximo estudio).
En definitiva, hemos podido comprobar cómo, desde una necesidad que empieza siendo estética, se puede llegar a la prevención y tratamiento de importantes patologías asociadas que merman la salud de los pacientes.

Dra. Carmen Torrejón
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Sevilla, con tesina cum laude (1977-1984).
Médico en el servicio de Urgencias; ayudante de Ginecologia del Dr. Barroso; ayudante de Cirugía General del Dr. Mulet (1983-1987).
Formación en Homeopatía y Medicina Estética en Portofino’s Beauty Farm, Lago di Garda, Italia (1983-1987).
Dirección Técnico-Sanitaria Integrée, España (1987-1994).
Dirección centro médico Starbene (1994-actualidad).
Máster en Dietética, Nutrición y trastornos alimentarios.
Moderadora en ponencias de medicina estética. Actualmente, miembro de la Junta directiva de la sección colegial de Medicina Estética en el COMB.
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