Desde hace años aplico una técnica propia de tres pasos para el abordaje de los distintos signos del envejecimiento, que tiene como pilar fundamental la preservación de la naturalidad de la paciente. Es un protocolo que, aunque puede variar, sirve como una buena guía de tratamiento en la práctica clínica.
Por la Dra. Ruth García Moro
El envejecimiento es un proceso multifactorial que ha de tratarse en función de la evolución que haya tenido el paciente según sus características particulares: según haya sido su alimentación, qué hábitos tóxicos haya tenido (alcohol, tabaco); según su genética, el ejercicio físico que haya realizado, su nivel de exposición al sol, etc.
Con la edad se producen varios cambios a nivel facial, importantes a tener en cuenta a la hora de realizar un abordaje armónico de las consecuencias del paso de la edad. A partir de los 30 años empieza la pérdida de colágeno, provocando una alteración en la piel y en la matriz extracelular de los tejidos. Esto conlleva la aparición de flacidez, arrugas y disminución del grosor y calidad de la piel, perdiendo su luminosidad y turgencia.
Hay una reabsorción ósea y un desplazamiento de la grasa, que puede ser hipertrófico o, especialmente en personas que hagan mucho deporte al aire libre o que sean muy delgadas, habrá un aumento de la flacidez con modificación atrófica. Se producirá también atrofia o hipertrofia muscular y ganancia o pérdida del volumen en diferentes zonas de la cara. Esta variabilidad conlleva que se tenga que hacer una aproximación personalizada de cada paciente en función de su tipo de envejecimiento para pautar adecuadamente el tratamiento.
Mi técnica personal
En mi práctica clínica, para conseguir mejoras preservando la naturalidad de la paciente, aplico una técnica de elaboración propia, a la que denomino Técnica 3R. Se trata de un protocolo en 3 pasos para el abordaje de los distintos signos del envejecimiento en los que la evaluación del paciente y el respeto de los distintos tiempos para llevarlos a cabo son la clave de su éxito.
R1: redensificar o regenerar
En un primer paso, mediante una bioestimulacion física o química, mejoraremos la calidad de los tejidos, su jugosidad y volumen.
En el caso de que nos encontrásemos con un paciente con la piel muy fina, poco tejido graso y una flacidez mayor de 2 cm, valorando el desplazamiento graso superficial, nuestra acción en la fase R1 sería redensificar el tejido graso superficial y mejorar la calidad general de los tejidos, es decir, aumentar la jugosidad y el grosor de la piel.
Según Tejero y Mota, el término redensificar “debería comprender el conjunto de procedimientos y técnicas que, a través de la estimulación de fibroblastos, mantienen, optimizan y reparan el tejido sin inducir fibrosis ni cicatrización”. Para ello, en mi caso, utilizo policaprolactona, un bioestimulador. La técnica de infiltración será en abanico, utilizando 3 puntos de entrada: uno a la altura del arco cigomático, otro a nivel del ángulo mandibular y otro a 1,5 cm de la comisura labial.
El tratamiento se realiza en líneas retrógradas mediante una cánula de 25 G de no más de 0,5 mililitros por línea, llegando a un máximo de 1 ml por cada hemicara. Para más confort del paciente se habrán anestesiado los puntos de entrada con 0,2 CC de lidocaína al 2 % y con epinefrina 1:100000.
A los dos meses se hará una reevaluación del paciente para comprobar el resultado y, si fuese insuficiente, puede repetirse el tratamiento a partir del tercer mes, cuando ya tendremos los resultados de la bioestimulación.
Aunque los inyectores con práctica solemos calcular bien, es fundamental ajustar bien la cantidad de bioestimulador necesario, por lo que, en el caso de no tener clara la cantidad de volumen necesaria para reivindicar el tejido, es mejor realizarlo en dos fases que excedernos.
En caso de que nuestro paciente tenga un envejecimiento que no presente una disminución del volumen graso, sino que simplemente haya un desplazamiento y/o hiperlaxitud de los tejidos, lo que buscaremos en esta primera fase R1 será regenerar, para lo cual aplicaremos ultrasonidos microfocalizados (MFU) con el fin de mejorar la flacidez antes de proceder al reposicionamiento de los tejidos mediante hilos.
Los MFU trabajarán a distintos niveles (epidermis, dermis, grasa superficial y SMAS) para mejorar diferentes tejidos. Se trata de un método eficaz de estiramiento de la piel no invasivo, capaz de calentar el tejido a más de 60 °C y producir una pequeña zona de coagulación térmica (<1 mm3) para alcanzar las capas reticulares medias y profundas de la dermis y subdérmicas mientras se minimiza el daño en la dermis papilar superior y la epidermis.

La entrega de MFU a una zona objetivo a nivel musculoaponerótico superficial (SMAS) provoca una contractura inmediata de colágeno desnaturalizado y el inicio de la neocolagénesis y remodelación del mismo. Esta acción de MFU produce el tensado no invasivo y el levantamiento de la piel, con lo que mejoramos la flacidez. Los estudios de eficacia demuestran una clara mejoría de la flacidez y de la calidad de piel y pequeñas arrugas, algo que he podido comprobar en mi práctica clínica.
Deberemos esperar 3 meses para realizar el siguiente paso, dado que la bioestimulación conseguida necesita ese tiempo para llegar a su máxima expresión.
R2: reposicionamiento
En esta segunda fase reposicionaremos la grasa superficial y la piel mediante hilos de ácido poliláctico bidireccionales con conos de ácido poliglicólico. De esta forma conseguiremos una doble función:
- Tensado y redefinición del área tratada, por compresión y elevación de los tejidos.
- Mejoría de la flacidez y la calidad de los tejidos, por su regeneración debido a la capacidad bioestimuladora del material empleado.
El número de hilos, así como el número de conos de cada uno, se seleccionará en función del paciente. En mi práctica clínica empleo un promedio de 4 pares de 12 conos cortos. Estos hilos tienen 6 conos en dirección opuesta, y su separación es de 5 mm entre conos, por lo que resultan más versátiles, y su capacidad de fijación y anclaje es mejor que otras opciones de este tipo.
La técnica empleada consiste en insertar los hilos perpendiculares al área a tratar, fijando una de las partes del hilo en la dirección de la zona temporal superficial, posteriores al ligamento masetérico y por encima del ligamento zigomático; y la otra en dirección opuesta, sustentando los tejidos que queremos reposicionar (región malar, mejilla, nasolabial).
R3: rellenar
Si queremos tratar áreas o zonas específicas, que bien por indicación del material o bien por finalidad no se hayan podido realizar, este es el momento de hacerlos para conseguir ese resultado natural que buscan nuestros pacientes. Deberemos esperar un mes desde la implantación de los hilos para realizarlo.
Utilizaremos ácido hialurónico con distintas reologías y características fisicoquímicas en función de lo que queramos conseguir, por ejemplo, mejorar el código de barras o el labio, la nariz o, en personas muy delgadas, aumentar el volumen en puntos estratégicos para conseguir una perfecta armonización.
Conclusión
En resumen, tras años de experiencia desde la creación de este protocolo, sigue siendo, a día de hoy, una buena guía de tratamiento con fillers e hilos en mi práctica clínica. Ha habido modificaciones, por la inclusión de nuevas tecnologías y mejora de los materiales y técnicas, que me han permitido ampliar el abanico de pacientes a tratar.
Los distintos pasos no siempre van en ese orden, ni todos son necesarios siempre, pero tenerlos en cuenta me permite una visión más amplia de los distintos efectos de la edad que debo mejorar para obtener esa belleza natural a la que nuestros pacientes aspiran.
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Dra. Ruth García Moro
Médico estético
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia.
Máster en Medicina Estética por la UIB y máster en Dietética y Nutrición por la Universidad de León.
Título de capacitación en Medicina Estética (ICOMV) y para uso de toxina botulinica en uso cosmético.
Vocal de la directiva de la SEME.
Socia fundadora y directora médica de la clínica Dra. García Moro en Valencia.
Ponente en congresos y másteres tanto nacionales como internacionales.
Colaboradora docente en el Máster de medicina estética de la Universidad CEU de Valencia










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