Por qué elijo Ultra

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Los doctores de las Clínicas Jorge Mercado responden en equipo a esta entrevista, en la que comparten su experiencia con la integración del láser de tulio Ultra.

Por los Dres. Jorge Mercado y Sandra Grohs, Con Cynosure Lutronic

Ultra

Pregunta- En su clínica, del 1 al 5, ¿qué papel juega la tecnología dentro de protocolos combinados o planes de tratamiento 360º?

Jorge Mercado- Para nosotros estaría en un 5, pero no porque toda tecnología sea imprescindible, sino porque la calidad de la piel lo es. La medicina estética actual no puede limitarse a modificar volúmenes. Eso ya no es suficiente, y en algunos casos incluso es parte del problema. Nuestro enfoque siempre parte de un diagnóstico global, que aborda estructura y piel; no hay otra forma de entender la Reestructuración Dinámica.

En nuestros planes 360º la tecnología tiene un papel fundamental porque nos permite trabajar aspectos que los inyectables no pueden resolver por sí solos: manchas, textura, daño solar, poro, luminosidad, rojeces, envejecimiento epidérmico y dérmico superficial. El láser de tulio, en este sentido, se integra muy bien, porque no pretende competir con otros tratamientos, sino sumar precisión en una capa concreta del envejecimiento.

P.- El paciente, ¿también ha evolucionado?

Sandra Grohs- Sí, pero también creemos que tiene mucho que ver con nuestra forma de trabajar. Nosotros no rellenamos una arruga porque el paciente lo pida, ni hacemos tratamientos a la carta. Y cada vez más personas nos buscan por ese enfoque. Cuando llega alguien con una idea muy concreta en la cabeza, le explicamos cómo envejece el rostro, cómo evolucionan los tejidos y cómo se comportan los materiales de relleno o las fuentes de energía. En eso consiste nuestra Reestructuración Dinámica, en hacer al paciente partícipe y que entienda su envejecimiento. Y es ahí cuando deja de pensar en soluciones aisladas y empieza a ver su cara como un conjunto.

P.- ¿Qué les motivó a probar este láser de tulio?

S. G.- Nos interesó especialmente porque ocupa un espacio muy concreto que no siempre está bien cubierto: el de mejorar la calidad de piel con un buen equilibrio entre eficacia y tolerancia, pero sobre todo poder abordar de forma segura y precisa zonas tan delicadas como son el contorno de los ojos, las arrugas peribucales e incluso el labio.

Hay tratamientos muy potentes, pero con un downtime que no todos los pacientes pueden asumir, y otros muy suaves que a veces se quedan cortos. Ultra nos pareció una opción interesante en ese punto intermedio. Además, poder hacer un drug delivery siempre es interesante; por ejemplo, en la parte de capilar. Aunque la mayoría de nuestros pacientes toleran bien las micropunciones, es una herramienta que hemos incorporado de forma natural en nuestros protocolos.

P.- ¿Qué diferencia esta tecnología de otras opciones?

S. G.- Su principal valor está en el equilibrio. No pretende competir con otras tecnologías, sino ocupar un espacio muy concreto dentro del tratamiento de la calidad de piel, permitiendo trabajar de forma progresiva y con resultados acumulativos. Encaja muy bien con una filosofía de tratamiento a largo plazo, donde no buscamos impactos puntuales, sino una mejora sostenida en el tiempo.

Además, otro punto especialmente relevante en nuestra práctica es que es una herramienta segura para trabajar en fototipos altos. Hasta ahora no habíamos encontrado tecnologías que nos permitieran tratar capas más superficiales de la piel y conseguir ese efecto de luminosidad y uniformidad con un perfil de seguridad que nos resultara cómodo en estos pacientes. Esto amplía mucho su aplicabilidad y nos da más margen para personalizar sin comprometer la seguridad.

P.- ¿Cuáles diría que son sus principales ventajas?

J. M.- La principal ventaja es que se puede adaptar mucho. No todos los pacientes necesitan la misma intensidad, ni tienen la misma piel, el mismo grado de daño solar, las mismas expectativas o la misma tolerancia al downtime. Ultra permite diseñar tratamientos más suaves o más intensos según el objetivo: luminosidad, textura, pigmentación, poro, mantenimiento, rejuvenecimiento progresivo o preparación de la piel dentro de un plan más amplio.

En cuanto al downtime, nos parece especialmente interesante, porque muchos pacientes pueden integrarlo en su vida real sin una interrupción excesiva, y eso es importante. Otra ventaja es que nos permite tratar perfiles que no siempre quieren o necesitan procedimientos más agresivos. Hay pacientes que buscan mejorar, pero no quieren “hacerse algo evidente”. En esos casos, tecnologías como esta nos permiten trabajar desde la sutileza, que para nosotros no es hacer poco: es hacer lo adecuado.

P.- ¿Cuál sería el perfil de paciente ideal?

S. G.- Lo vemos especialmente indicado en pacientes que quieren mejorar la calidad de piel: textura, tono, luminosidad; pieles apagadas, con cicatrices de acné, arruga fina… También en aquellos que no desean tratamientos agresivos o no pueden permitirse tiempos de recuperación largos.

Nos gusta, asimismo, aplicarlo en combinación con algún estimulador de colágeno inyectado, según el caso. Y, sin duda, una de nuestras zonas favoritas de tratamiento y con mejor feedback de los pacientes son el área peribucal y periocular. Pero, sobre todo, lo indicamos como parte de un plan global. No lo entendemos tanto como un tratamiento aislado, sino como una herramienta más dentro de un abordaje completo.