Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, que se celebra el próximo 19 de mayo, los especialistas recuerdan la estrecha relación entre salud emocional y salud digestiva. Una conexión que, lejos de ser anecdótica, tiene cada vez más respaldo científico.
La doctora Malena García Arredondo, especialista en aparato digestivo y fundadora de MGA Healthy Digest, insiste en la necesidad de entender estas patologías desde una visión mucho más amplia e integral. “La enfermedad inflamatoria intestinal no afecta únicamente al intestino. Tiene un impacto directo en la calidad de vida, el bienestar emocional y el día a día de los pacientes”, explica.
La experta, especializada en trastornos del eje intestino-cerebro y con más de 18 años de experiencia clínica, dirige actualmente una unidad multidisciplinar integrada en el Memorial Publio Cordón Hospital, donde trabajan de forma coordinada especialistas en gastroenterología, nutrición digestiva, fisioterapia abdominal y salud mente-intestino.
El papel del estrés en la salud digestiva
En los últimos años, la investigación científica ha puesto el foco en el llamado eje intestino-cerebro, una compleja red de comunicación que conecta el sistema nervioso, el sistema inmune, las hormonas y la microbiota intestinal.
Según explica la doctora García Arredondo, el estrés sostenido puede alterar el equilibrio intestinal y favorecer procesos inflamatorios. “En consulta vemos con frecuencia cómo los síntomas digestivos empeoran durante periodos de ansiedad o estrés continuado. Y hoy sabemos que existe una explicación biológica detrás de ello”, señala.
Entre los efectos más habituales asociados al estrés destacan:
- Alteraciones en la microbiota intestinal.
- Incremento de la permeabilidad intestinal.
- Cambios en la motilidad y sensibilidad digestiva.
- Activación de mecanismos inflamatorios relacionados con el cortisol.
La especialista recuerda además que la enfermedad inflamatoria intestinal responde a múltiples factores y no a una única causa. “Intervienen la genética, el sistema inmune, el entorno y también el estado emocional. Cada paciente presenta una realidad completamente distinta”, añade.
Una visión más global del tratamiento digestivo
Desde MGA Healthy Digest defienden un enfoque asistencial más integrador, en el que no solo se trate la inflamación, sino también aquellos factores que influyen directamente en la evolución de la enfermedad.
Hábitos como el descanso, la alimentación o la gestión emocional forman parte cada vez más del abordaje terapéutico. Entre las recomendaciones que los expertos consideran fundamentales se encuentran:
- Mantener horarios regulares de sueño y comidas.
- Priorizar una alimentación rica en fibra y productos frescos.
- Reducir ultraprocesados y alcohol.
- Practicar actividad física de forma habitual.
- Incorporar estrategias de manejo del estrés.
“El intestino no funciona de manera aislada. Está en constante comunicación con el cerebro y con el resto del organismo. Por eso el estilo de vida tiene un impacto tan importante sobre la salud digestiva”, concluye la doctora.
Coincidiendo con esta jornada de concienciación, los especialistas insisten en la importancia de seguir investigando y visibilizando unas patologías que, aunque muchas veces invisibles, condicionan profundamente la vida de quienes las padecen.














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