Es uno de los resultados más alentadores del nuevo informe sobre la percepción de la especialidad elaborado anualmente por SEME.
La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha presentado los resultados de su nuevo informe sobre percepción de la Medicina Estética en España, elaborado por Sigma Dos a partir de una muestra de 2469 personas.
Un problema de seguridad
El estudio confirma la consolidación de esta especialidad médica entre la población española: el 46 % de la población española se ha realizado tratamientos de medicina estética, y otro 30 % se plantea hacerlo próximamente. Sin embargo, también alerta sobre el elevado desconocimiento existente en torno a quién debe realizar estos tratamientos y dónde deben llevarse a cabo. Buena parte de los encuestados desconoce que estos procedimientos deben ser realizados exclusivamente por médicos en centros autorizados con licencia U.48. “Nadie que va a dar a luz a su bebé iría a otro lugar que no fuera una sala de partos. Lo mismo debería suceder con la medicina estética y la U.48”, opina la Dra. Petra Vega, miembro de la Junta Directiva de SEME.
Adiós a su concepción frívola
Más del 70 % de los encuestados coincide en que la medicina estética tiene como objetivos corregir aspectos estéticos que generan incomodidad, combatir los signos del envejecimiento y contribuir al bienestar físico y emocional. Además, el 75 % reconoce que estos procedimientos pueden conllevar riesgos médicos. “Esto es un
avance muy importante porque cierra la puerta a la banalización de nuestra medicina”, ha declarado el Dr. Juan
Antonio López, presidente de SEME.
El informe refleja también un cambio hacia tratamientos más naturales y preventivos. Desciende el uso de infiltraciones con bótox y neuromoduladores, mientras aumentan los procedimientos dirigidos a mejorar la calidad cutánea. Entre los tratamientos más demandados destacan la mejora de textura, hidratación y color de la piel (55 %), los skinboosters con ácido hialurónico, polinucleótidos y exosomas (23 %), los tratamientos anticelulíticos (15 %) y los procedimientos para pérdida de peso (13 %). También figuran los bioestimuladores de colágeno y los tratamientos para la flacidez mediante HIFU, ambos con un 11 %.
Así es el paciente
El 69 % de los pacientes son mujeres y el 31 % hombres, mientras que el 19 % pertenece al colectivo LGTBIQ+. La mayoría se concentra entre los 30 y los 64 años, con niveles de renta y formación superiores a la media. Por el contrario, los pacientes más jóvenes presentan menor nivel económico y educativo, y son quienes más recurren a profesionales intrusos o centros no legales, principalmente por motivos de ahorro.
Mientras que los tratamientos láser son más frecuentes entre los pacientes jóvenes, el bótox se concentra principalmente entre los 30 y 44 años. Entre los mayores de 65 años predominan los tratamientos para la flacidez. Más del 86 % de los pacientes declara estar satisfecho o muy satisfecho con los resultados obtenidos. No obstante, aún hay estigma –y, por tanto, camino por recorrer–: el 50 % considera que puede ser juzgado negativamente por recurrir a la medicina estética, y selecciona cuidadosamente a quién se lo comunica.














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