Ondas de choque en patología vulvovaginal. Estado del arte:
Las ondas de choque se han convertido en una herramienta prometedora en ginecología regenerativa, con un amplio potencial en el abordaje de patologías vulvovaginales, especialmente aquellas de difícil manejo.
Por el Dr. Santiago Palacios
Las ondas de choque extracorpóreas (ESWT, por sus siglas en inglés) han revolucionado diversos campos de la medicina desde su introducción, inicialmente en el tratamiento de litiasis renal. Posteriormente se expandieron a la ortopedia, medicina deportiva, dermatología y, más recientemente, a la ginecología1. El interés de su aplicación en el área vulvovaginal ha crecido a partir de su capacidad para inducir efectos regenerativos, analgésicos y moduladores de la inflamación, con una excelente tolerabilidad y sin necesidad de abordajes invasivos o farmacológicos2.
La salud vulvovaginal es una dimensión crítica del bienestar de la mujer, y su afectación impacta negativamente en la calidad de vida, la función sexual, la autoestima y la salud mental. Sin embargo, muchas de estas patologías son de difícil tratamiento o requieren abordajes combinados. En este contexto, las ondas de choque surgen como una tecnología adyuvante con amplio potencial terapéutico3.
Fisiología y mecanismos de acción
Las ondas de choque consisten en impulsos acústicos de alta energía que se propagan en el tejido, generando un estrés mecánico que activa procesos biológicos de reparación. A nivel molecular, la ESWT promueve:
- Aumento de la angiogénesis mediante la expresión de factores como VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular).
- Activación de células madre locales y proliferación celular, particularmente de fibroblastos y queratinocitos.
- Estimulación de la síntesis de colágeno y reorganización de la matriz extracelular.
- Modulación neurogénica, con reducción de la expresión de mediadores del dolor como la sustancia P y la calcitonina gene-related peptide (CGRP).
- Disminución de citocinas inflamatorias como la IL-6 y el TNF-alfa.
Estos mecanismos permiten su aplicación en tejidos con afectación funcional, inflamatoria, isquémica o atrófica, como es el caso de la mucosa y piel vulvar4-5.
Aplicaciones clínicas en ginecología
Vulvodinia y dolor vulvar crónico.
La vulvodinia afecta al 8-16 % de las mujeres en algún momento de su vida y constituye un reto diagnóstico y terapéutico6. La aplicación de ondas de choque en este contexto ha mostrado una mejoría significativa del dolor en estudios piloto, especialmente en pacientes con formas localizadas o con componente miofascial. El efecto parece deberse a una combinación de neuromodulación periférica, aumento de la vascularización local y relajación de puntos gatillo del suelo pélvico.
Algunos trabajos han reportado mejoría de más del 50 % en la escala visual analógica (EVA) del dolor tras 6-8 sesiones, con buena tolerancia y sin eventos adversos6-7.
Síndrome genitourinario de la menopausia (SGM).
El SGM agrupa síntomas derivados del déficit estrogénico, incluyendo sequedad vaginal, ardor, disuria, urgencia urinaria, dispareunia y atrofia del epitelio. En mujeres con contraindicación a la terapia hormonal, las ondas de choque pueden ofrecer una alternativa regenerativa al estimular la proliferación epitelial, la vascularización y la recuperación del trofismo mucoso.
Estudios preclínicos en ratas ovariectomizadas han demostrado regeneración de las capas epiteliales vaginales, aumento del grosor de la mucosa y mejora del colágeno tisular. Los estudios en humanos aún son escasos, pero los resultados iniciales en síntomas como sequedad y dispareunia son prometedores8.
Disfunción sexual femenina.
La función sexual en la mujer depende en gran medida de la integridad neuromuscular, la perfusión genital y la salud del tejido vulvovaginal. Las ondas de choque pueden mejorar la función sexual mediante el aumento del flujo sanguíneo local, la modulación sensorial y la mejora de la respuesta neurovascular9. Algunos estudios han mostrado mejoras en los dominios de excitación, lubricación y orgasmo del cuestionario FSFI (Female Sexual Function Index) tras el tratamiento, especialmente en mujeres con disfunción sexual sin causas estructurales. No obstante, la evidencia aún es preliminar y se requieren estudios controlados que permitan establecer la indicación clara10.
Cicatrices perineales y fibrosis posparto.
Las cicatrices dolorosas tras el parto, la episiotomía o la cirugía ginecológica pueden afectar la calidad de vida y la función sexual. Las ondas de choque han sido utilizadas con éxito en medicina estética y dermatología para el tratamiento de fibrosis y cicatrices, y su aplicación en el área perineal busca mejorar la elasticidad tisular, reducir el dolor y mejorar la funcionalidad del tejido11.
Pequeñas series de casos han reportado reducción del dolor local, mejora en la calidad del tejido cicatricial y mayor elasticidad tras 3-4 sesiones semanales11.
Rehabilitación del suelo pélvico
En mujeres con hipertonía del suelo pélvico, dolor miofascial o disfunción del músculo elevador del ano, las ondas de choque pueden integrarse como parte del tratamiento fisioterapéutico. Sus efectos relajantes, antiinflamatorios y analgésicos han sido descritos en medicina del deporte y adaptados a la rehabilitación pelviperineal con buenos resultados, especialmente cuando se combinan con biofeedback o terapia manual12.

Protocolos y parámetros de tratamiento
Aún no existe un consenso internacional sobre los parámetros óptimos para ginecología, pero los protocolos más utilizados incluyen:
- Modalidad: ondas de choque radiales o focales.
- Energía: baja intensidad (0,03–0,1 mJ/mm²).
- Frecuencia: 5–10 Hz.
- Número de pulsos: entre 2000 y 4000 por sesión.
- Frecuencia: semanal o bisemanal.
- Número total de sesiones: entre 4 y 8, según la patología.
La aplicación puede realizarse en la región perineal externa, intravaginal mediante aplicadores específicos, o directamente sobre puntos de dolor. El procedimiento es ambulatorio, no requiere anestesia y presenta una alta tasa de aceptación por parte de las pacientes.
Evidencia científica disponible
La evidencia clínica aún está en expansión. Hasta ahora, predominan estudios observacionales, series de casos y pequeños ensayos piloto. Entre los hallazgos más destacados, encontramos:
- Vulvodinia: ensayos piloto muestran reducción del dolor en EVA, mejora en la calidad de vida y en algunos casos, resolución completa del dolor tras el tratamiento.
- SGM: estudios con seguimiento a corto plazo muestran mejora de la lubricación, elasticidad vaginal y síntomas urinarios.
- Disfunción sexual: aumento de los puntajes del FSFI y mejoría subjetiva de la sensibilidad genital.
- Cicatrices: mejora en la evaluación clínica y en la percepción de dolor a la palpación.
Faltan estudios multicéntricos, aleatorizados y con seguimiento a largo plazo que permitan establecer con claridad la eficacia y seguridad a gran escala.
El procedimiento es ambulatorio, no requiere anestesia y presenta una alta tasa de aceptación.
Ventajas y desafíos
Ventajas:
- Terapia no invasiva y ambulatoria, sin fármacos.
- Alta tolerabilidad y excelente perfil de seguridad.
- Compatible con tratamientos hormonales o físicos.
- Mejora de síntomas locales, dolor y funcionalidad.
Desafíos:
- Heterogeneidad de protocolos y dispositivos.
- Carencia de normativas específicas para ginecología.
- Escasez de estudios con diseño metodológico robusto.
- Dificultad para establecer criterios de selección.
Perspectivas futuras
El desarrollo de esta tecnología en el ámbito vulvovaginal está en expansión. Las próximas líneas de trabajo incluyen:
- Desarrollo de aplicadores ginecológicos específicos para uso vaginal.
- Estudios que comparen la ESWT con otras terapias regenerativas (láser, PRP, radiofrecuencia).
- Integración en unidades multidisciplinares de suelo pélvico y salud sexual.
- Evaluación de marcadores objetivos (ecografía, elastografía, biomarcadores séricos o vaginales).
Su acción regenerativa, antiinflamatoria y analgésica, unida a su carácter no invasivo, las convierte en una herramienta prometedora en ginecología regenerativa.
Las sociedades científicas deberán trabajar en la generación de guías clínicas basadas en la evidencia y en la formación de los profesionales para garantizar una aplicación segura y eficaz.
Como conclusión, podemos decir que las ondas de choque representan una tecnología emergente con un amplio potencial en el abordaje de patologías vulvovaginales, especialmente aquellas de difícil manejo como la vulvodinia, el síndrome genitourinario de la menopausia, la disfunción sexual femenina y las alteraciones del tejido perineal. Su acción regenerativa, antiinflamatoria y analgésica, unida a su carácter no invasivo, las convierte en una herramienta prometedora en ginecología regenerativa.
Aunque los resultados iniciales son alentadores, la consolidación de su uso clínico requiere el desarrollo de más estudios controlados, protocolos estandarizados y formación específica. El futuro de las ESWT en ginecología dependerá de su integración dentro de un modelo de atención multidisciplinar, centrado en la salud global y sexual de la mujer.

Dr. Santiago Palacios
Doctor especialista
▶ Ginecólogo. Especialista en salud de la mujer.
▶ Director y fundador de las Clínicas Palacios (Madrid y Málaga).
▶ Miembro del Board de la International Menopause Society (IMS).
▶ Autor de más de 300 artículos de revistas, resúmenes y libros sobre la salud de la mujer.
▶ Investigador principal en más de 60 ensayos clínicos.
Bibliografía
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10. Chuang YC, Meng E, Chancellor M, Kuo HC. Pain reduction realized with extracorporeal shock wave therapy for the treatment of symptoms associated with interstitial. cystitis/bladder pain syndrome-A prospective, multicenter, randomized, double-blind, placebo-controlled study. Neurourol Urodyn. 2020 Jun;39(5):1505-1514.
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