Mi caso más complejo y cómo lo resolví: Corrección de ojeras profundas con técnica Atenea

corrección de ojeras

Inspirados por una mesa redonda que ya es un clásico en diversos congresos de cirugía plástica y medicina estética, preguntamos a varios especialistas cuál es el caso clínico más desafiante que al que han tenido que enfrentarse; y, evidentemente, les pedimos que nos cuenten cómo ayudaron a sus pacientes. En esta primera ronda de expertos contamos con el testimonio de la doctora Natalia Ribé.

Corrección de ojeras profundas con técnica Atenea

Las ojeras representan uno de los desafíos más complejos en medicina estética facial. Su abordaje requiere una comprensión precisa de la anatomía periocular, una evaluación individualizada de las causas subyacentes y una técnica de inyección que combine seguridad, precisión y naturalidad. En este artículo presento uno de los casos más difíciles que he enfrentado en mi práctica: una paciente joven con ojeras marcadamente hundidas de origen genético, tratada mediante mi técnica de inyección Atenea Technique.

Por la Dra. Natalia Ribé

La paciente, mujer de 26 años en el momento del tratamiento, acudió a consulta refiriendo una apariencia constantemente cansada, a pesar de llevar un estilo de vida saludable y dormir adecuadamente. Su principal preocupación estética eran las ojeras profundas, que se acentuaban con la luz directa y generaban sombras marcadas en la zona infraorbitaria. Presentaba una depresión pronunciada del surco nasoyugal, además de hiperpigmentación en la zona.

Evaluación y planificación

El tratamiento de ojeras hundidas por causas genéticas plantea varios retos. En primer lugar, la corrección debe ser extremadamente precisa para evitar sobrecorrecciones, irregularidades o efectos adversos como edema persistente o compresión vascular. En segundo lugar, el resultado debe integrarse de forma natural con el resto del rostro, sin alterar la expresión ni generar volumen artificial. Para este caso, decidí aplicar mi técnica personal Atenea Technique, desarrollada tras años de experiencia en tratamientos perioculares. Le puse ese nombre en honor a la diosa griega Atenea, ya que era admirada y venerada por su gran belleza y por la belleza que irradiaban sus ojos.

Abordaje

La técnica de corrección se basa en tres pilares:

  • Análisis tridimensional del rostro: antes de la inyección, se realiza una evaluación en diferentes posiciones y con distintas fuentes de luz para identificar las zonas de sombra y proyección.
  • Inyección: La técnica consiste en aplicar, en la zona de las ojeras, un gel específico adaptado para el área periocular, con aguja y de forma lineal, retrógrada y en abanico, mediante uno o máximo dos puntos de inyección; así minimizamos las molestias para el paciente, siendo la recuperación mucho más rápida.
  • Producto específico: Este gel de ácido hialurónico contiene una fórmula específica a base de 8 aminoácidos, 3 antioxidantes y vitamina B encapsulada para tratar y rellenar la zona de las ojeras, de forma natural y duradera, además de redensificar la piel de la zona periocular. Incorpora anestesia con lidocaína al 0,3 %, de manera que el tratamiento es más confortable para el paciente. Esto nos permite rellenar esta zona y mejorar la calidad de la piel gracias al complejo dermorrestructurante que incorpora la fórmula.

La inyección se realizó con aguja 28 G x 19 mm. Se inyectó 1 ml repartido. El procedimiento se llevó a cabo en dos sesiones, con periodicidad mensual, y seguimientos quincenales posteriores. Se repitió de nuevo el mismo protocolo al cabo de 12 meses.

La técnica se combinó con sesiones de carboxiterapia (5 sesiones) con periodicidad semanal. Se repitieron de nuevo a los 6 meses, con el fin de abordar la problemática como protocolo combinado.

Resultados y evolución

El resultado fue notable desde el primer momento, con una mejora inmediata en la proyección del surco y una reducción significativa de las sombras. A las dos semanas, el producto se había integrado completamente, sin signos de edema, irregularidades ni efectos adversos. La paciente refirió sentirse más descansada, segura y satisfecha con su imagen, lo que tuvo un impacto positivo en su autoestima y vida social.

A los 2 años, la paciente precisó un retoque, y ya no fue necesario repetir tratamiento hasta al cabo de 5 años más. En la actualidad, 12 años después de acudir a consulta, la paciente no ha vuelto a precisar retoque.

Reflexión final

Este caso representa un ejemplo claro de cómo la medicina estética puede abordar problemas complejos con un enfoque personalizado, técnico y ético. Las ojeras hundidas de origen genético requieren más que una simple inyección: demandan una técnica refinada, una comprensión profunda de la anatomía facial y una sensibilidad estética que respete la identidad del paciente. Atenea Technique ha demostrado ser una herramienta eficaz y segura en este tipo de casos, y continúa evolucionando con cada experiencia clínica. Este caso, por su dificultad y resultado, ha sido uno de los más significativos en mi trayectoria profesional.