El objetivo de esta revisión consiste en analizar de forma crítica el conocimiento científico disponible sobre el papel potencial de la ozonoterapia en la mejora de la calidad de vida durante el envejecimiento.
Por la Dra. Adriana Schwartz
European Medical College EMC es una organización encargada de dirigir, junto a la Universidad Católica de Valencia UCV, postgrados y educación universitaria especializada en Medicina. A través de la primera cátedra en España especializada en la prevención del envejecimiento, la Cátedra de Medicina Antiaging y Bienestar Integral trabaja en la formación, difusión, divulgación e investigación en torno a los factores y causas que desencadenan el envejecimiento en todas aquellas materias que conciernen al bienestar integral del ser humano.
Alineados con esta visión y con el objetivo de aportar valor y contenidos de calidad académica a nuestros lectores, la revista EME se ha convertido en Medical Partneship UCV-EMC. Gracias a esta colaboración, contaremos con un equipo redactor de más de 70 doctores y docentes nacionales e internacionales de prestigio, principalmente en Medicina Estética, Cirugía Plástica y Dermatología, que colaborarán en cada una de nuestras ediciones de la revista, suponiendo una formación continua, y trasladando la enseñanza a la realidad del mercado laboral.
Durante el último siglo la esperanza de vida mundial ha aumentado de forma extraordinaria gracias al desarrollo de la medicina preventiva, las vacunas, los antibióticos, las mejoras nutricionales y el control de numerosas enfermedades infecciosas. Sin embargo, vivir más años no implica necesariamente vivir mejor.
A lo largo de los años, el organismo humano va perdiendo su capacidad de autoajustarse, tanto por el acortamiento telomérico natural como por las diarias injurias que recibe. Esta situación va generando una desprogramación lenta del normal programa biológico y lleva a la persona a un envejecimiento prematuro, a la vez que deteriora su calidad de vida, haciéndolo sobrevivir en lugar de vivir. Lejos de tratarse únicamente del paso del tiempo, el envejecimiento implica una acumulación progresiva de alteraciones moleculares que terminan deteriorando la función celular.
Hipótesis del envejecimiento
Entre las teorías propuestas para el envejecimiento, la hipótesis mitocondrial representa una teoría importante que puede explicar diversas observaciones experimentales relacionadas con la edad. La participación mitocondrial en el envejecimiento depende de al menos tres mecanismos diferentes: 1) el aumento de la producción de especies reactivas de oxígeno (ERO) mitocondriales; 2) la acumulación de mutaciones en el ADN mitocondrial (ADNmt) y 3) el deterioro de la función de la cadena de transporte de electrones (CTE), con la consiguiente conservación defectuosa de la energía1.
La hipótesis mitocondrial del envejecimiento se ve respaldada por los hallazgos previos de Navarro y Boveris (2004)2, quienes observaron que las mitocondrias aisladas del cerebro y el hígado de ratas envejecidas presentaban mayores signos de disfunción, incluyendo disminuciones notables en la transferencia de electrones, la captación de O2, el potencial de membrana interna y la síntesis de ATP. Dado que el cerebro depende fundamentalmente del metabolismo aeróbico, este declive energético podría conducir a un déficit fisiológico cerebral que, obviamente, contribuiría a su senescencia.
Además, las mitocondrias disfuncionales muestran una mayor producción de O2- y H2O2, así como un contenido elevado de productos de oxidación de fosfolípidos, proteínas y ADN. Asimismo, estos orgánulos generan señales intracelulares para la digestión lisosomal y la apoptosis3
Prolongar la vida saludable
Actualmente, uno de los principales desafíos de la medicina consiste en aumentar los llamados años de vida saludable (healthspan), es decir, prolongar el período durante el cual una persona mantiene independencia funcional, capacidad cognitiva y bienestar físico4. El envejecimiento representa un proceso biológico extraordinariamente complejo que afecta simultáneamente a prácticamente todos los órganos y sistemas del organismo.
La estrategia tradicional para abordar este tema suele basarse en la suplementación con antioxidantes como las vitaminas A, C y E, polifenoles, flavonoides y compuestos que contienen tioles5. Sin embargo, en este caso debemos tener en cuenta la posible toxicidad de dosis excesivas, así como la incertidumbre de la absorción intestinal. De hecho, se han observado varias anomalías en el sistema gastrointestinal, incluyendo disminución de la secreción y absorción, así como motilidad lenta en individuos de edad avanzada6.
Por estas razones se ha propuesto que, en condiciones de estrés oxidativo crónico, es mucho más eficaz aumentar activamente la capacidad antioxidante endógena que inundar el organismo con antioxidantes exógenos7. La ozonoterapia puede lograr este objetivo mediante la generación de una serie de mensajeros que llegan a todas las células del cuerpo y actúan para revertir el estrés oxidativo crónico reajustando el equilibrio redox celular alterado8.
Además, estos mensajeros pueden estimular la médula ósea para producir eritrocitos de alto rendimiento, bioquímicamente más eficientes no solo por sus defensas antioxidantes potenciadas, sino también por la activación de sus vías de glucólisis y pentosa fosfato, así como por su mayor capacidad para suministrar oxígeno a los tejidos9,10. Asimismo, estos mensajeros podrían estimular la liberación de células madre de la médula ósea para regenerar órganos infartados o degenerados11.

Un área fértil
La terapia con ozono se ha empleado durante décadas como un enfoque médico complementario en una amplia gama de patologías, incluyendo infecciones resistentes, patologías ortopédicas, trastornos vasculares y enfermedades neurodegenerativas, como la demencia senil y el Parkinson. Sin embargo, la aplicación de la terapia con ozono en la neurodegeneración asociada al envejecimiento normal sigue siendo un área fértil para la investigación12. De hecho, la ozonoterapia constituye una de las terapias complementarias que ha suscitado mayor atención debido a sus potenciales efectos reguladores sobre la respuesta antioxidante y la inflamación.
No obstante, como sucede con otras terapias biológicas emergentes, resulta imprescindible distinguir entre los mecanismos fisiológicos plausibles demostrados en laboratorio y los beneficios clínicos efectivamente demostrados en pacientes mediante ensayos clínicos rigurosos.

O3: bases fisiológicas
El ozono (O3) es una molécula alotrópica del oxígeno formada por tres átomos de oxígeno con un elevado poder oxidante. La ozonoterapia (O3X) es un tratamiento médico complementario que utiliza una mezcla de oxígeno-ozono (95-99,95 % de oxígeno y 0,05-5 % de ozono), generada por un equipo dispositivo médico certificado clasificación IIb, como agente terapéutico, y un protocolo médico definido para tratar una amplia gama de enfermedades12.
Su utilización clínica comenzó hace más de un siglo, inicialmente como agente desinfectante, hasta extenderse hacia diferentes áreas de la medicina regenerativa, rehabilitación, traumatología y tratamiento del dolor.13
En la actualidad, la ozonoterapia se emplea en distintos países como tratamiento complementario para diversas patologías, si bien su grado de aceptación varía entre los diferentes sistemas sanitarios12.

Respuesta hormética
Actualmente, la ozonoterapia cuenta con más de 23.471 estudios registrados en PMC (PubMed Central). En MedLine (National Library of Medicine’s (NLM)) hay 5172 artículos publicados sobre “Ozone Therapy”, de los cuales 391 son ensayos clínicos (clinical trials), 278 son ensayos controlados aleatorios (randomized controlled trials), 115 revisiones sistemáticas (systematic reviews) y 68 estudios de metaanálisis. Además, en ClinicalTrials.gov (base de datos de estudios clínicos en los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.) hay 152 estudios registrados de “Ozone Therapy”12.
Las principales modalidades de administración incluyen:
- Solución salina ozonizada bajo nanoburbujeo
- Autohemoterapia mayor
- Autohemoterapia menor
- Insuflación rectal
- Infiltraciones intraarticulares
- Infiltraciones periarticulares
- Aplicación tópica mediante bolsas de ozono
- Aceites ozonizados
Las indicaciones terapéuticas del ozono se basan en el conocimiento de que dosis fisiológicas bajas de ozono pueden desempeñar un papel importante en la célula14,15.
La relación dosis/efecto para el ozono es hormética16,17.
La respuesta hormética del ozono no es una hipótesis, es un hecho demostrado experimental y clínicamente18.
La interacción de los mediadores del ozono (principalmente H2O2 y 4-hidroxi-2,3-transnonenal (HNE)) con el factor nuclear y la consiguiente inducción de una respuesta terapéutica está ahora bien establecida mediante datos científicos19. Las dosis bajas de ozono son capaces de modular las vías bioquímicas a través de un mecanismo redox molecular, Nrf2/Keap1 y NF-kB/IkB, actuando como una respuesta adaptativa20.
De esa manera, las dosis bajas estimulan las vías celulares de protección y de transcripción nuclear sin alterar la viabilidad celular; en dosis altas, al contrario, el ozono puede ser genotóxico21. El uso de dosis en la ozonoterapia en rangos no apropiados puede causar efectos secundarios graves, que van desde la necrosis tisular hasta una inducción potencial de cáncer, que puede desarrollarse durante la exposición crónica al ozono o debido a la alta dosis de exposición.
Mecanismo de acción
El ozono tiene un mecanismo de acción genómico. A dosis horméticas (bajas) y fisiológicas, calculadas por kg de peso del paciente, reacciona con las biomoléculas para generar segundos mensajeros (peróxido de hidrógeno y 4-hidroxialquenales). Estos segundos mensajeros inducen una transducción de señales nucleares a través de la oxidación de los residuos -SH. La respuesta dependerá entonces de la modulación de los mecanismos de transducción nucleares tales como Nrf2 o NFκB y la síntesis de proteínas, que resulta en una regulación de la vía antioxidante del Nrf2 o a una inmunomodulación a través de NFκB22.
Por lo tanto, el ozono, de forma indirecta, restablece el equilibrio del sistema Nrf2/NF-KB, activando la síntesis de enzimas antioxidantes que tienen un papel protector (mediadas por la vía Nrf2) como la HO1, SOD o CAT3, entre otras tantas.
Dependiendo de la ruta de aplicación, el ozono puede actuar mediante oxidación directa, generando especies reactivas al entrar en contacto con componentes biológicos como lípidos y proteínas, o mediante una vía indirecta, en donde la respuesta depende de la modulación de los mecanismos de transducción nucleares y de señales tales como Nrf2-NFkB y la síntesis de proteínas23, 24, 25.
Como resultado, el concepto de la dosis en la ozonoterapia se basa en su respuesta hormética, y esto es crucial para gestionar el equilibrio entre la respuesta proinflamatoria/antinflamatoria26, 27.
La solución salina ozonizada (SSO3) regula positivamente los genes antioxidantes, incluidos Nrf2 y SOD1, y disminuye las especies reactivas de oxígeno en la microglía estimulada con lipopolisacárido (LPS). Además, la SSO3 modula el fenotipo microglial al reducir los marcadores proinflamatorios (iNOS, IL-1β) y aumentar los marcadores antiinflamatorios (Arg-1, IL-10). La inmunofluorescencia confirmó una mayor expresión de la proteína Arg-1, lo que indica un cambio hacia un estado antiinflamatorio (Armeli, F.; Mengoni, B.)28, 29.
En la mayoría de las rutas locales de aplicación de ozono el mecanismo de acción es a través de la oxidación directa. Su uso es fundamentalmente para el bloqueo, mediante la oxidación, de los receptores del dolor e inflamación, y eso lo hace en segundos. Sin embargo, el uso sistémico (indirecto) de ozono se basa esencialmente en los siguientes mecanismos:
- Generación de segundos mensajeros (peróxido de hidrógeno y 4-hidroxialquenales)
- Señalización del factor transductor nuclear (NRF2)
- Modulación del factor transductor nuclear NFkB
Contraindicaciones de la ozonoterapia
- Inhalación directa del gas ozono. Al inhalarlo, debido a la ausencia total de antioxidantes en el fluido superficial alveolar, el ozono es totalmente tóxico.
- Déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (favismo, anemia hemolítica aguda).
- Hipertiroidismo tóxico-enfermedad de Graves-Basedow.
- Trombocitopenia menos de 50.000 y trastornos de la coagulación graves.
- Inestabilidad cardiovascular grave.
- Intoxicación alcohólica aguda.
- Infarto agudo de miocardio reciente.
- Hemorragia masiva y aguda.
- Durante los estados convulsivos.
- Hemocromatosis.
- Los pacientes que reciben tratamiento con cobre o hierro mediante la administración i.v.30.
Aplicación en el envejecimiento
Partiendo de la base de que el envejecimiento es oxidación, y que, si no se controla, esta situación va generando una desprogramación lenta del normal programa biológico, llevando a la persona a un envejecimiento prematuro debido al daño generado por las especies reactivas del oxígeno (EROS), el organismo se ve enfrentado a un estrés oxidativo que afecta el metabolismo del oxígeno, la microcirculación, la inmunidad y calidad de vida del individuo en general31. Es precisamente en este punto donde la ozonoterapia entra a desempeñar un papel importante como regulador inmunológico, antibacteriano, regulador del estrés oxidativo, mejoramiento de la circulación sanguínea y capacidad de oxigenación de los tejidos y órganos32-35.
Las nuevas evidencias han revelado que el ozono también desempeña un papel importante en el tratamiento y la prevención de diversos trastornos cutáneos, incluidas las enfermedades infecciosas de la piel, las enfermedades alérgicas relacionadas con la piel, las enfermedades eritematosas y descamativas, la cicatrización de heridas y la recuperación de úlceras36, 37. En medicina estética se emplea como coadyuvante en tratamientos estéticos como la bioestimulación facial38 y corporal, en flebología y en patología de acné o procesos infecciosos que ocasionan inesteticismos. Es muy buen despigmentante y colabora activamente en la patología y deterioro capilar.
La paniculosis o paniculopatía fibroesclerótica edematosa (PEFS), comúnmente llamada celulitis, es una enfermedad del tejido adiposo subcutáneo que afecta a la gran mayoría de las mujeres de todas las edades, y donde el ozono también juega un papel importante. La PEFS se define como una afección del tejido adiposo subcutáneo causada por estasis venosa y linfática, cuya etiología es multifactorial. Otras causas incluyen las implicaciones y las recaídas clínicas de enfermedades de base inflamatoria o autoinmune, que determinan estados patológicos con afectación del estado general de la paciente.
La terapia con ozono, gracias a su capacidad para mejorar las propiedades reológicas de la microcirculación, su acción lipolítica y fibrinolítica, su capacidad inmunomoduladora y su acción antiinflamatoria, se presenta como un tratamiento coadyuvante y constituye un método válido en estos casos39, 40.
Por otro lado, la ozonoterapia y sus productos derivados son muy útiles en el tratamiento de diversas patologías, especialmente en el caso de la terapia con aceites ozonizados, debido a la permeación y liberación controlada de especies reactivas de oxígeno en las capas de la piel41. El ozono reacciona con los enlaces dobles carbono-carbono de los ácidos grasos insaturados de los aceites, dando lugar a la formación de especies químicas, como ozónidos y peróxidos, responsables de la acción germicida y de las propiedades estimulantes de la reparación y regeneración tisular.42
En conclusión
Podemos entonces asegurar que la terapia con O2-O3 es una macroterapia que reactiva la microcirculación, que actúa mejorando la oxigenación en diferentes tejidos y ejerce una acción protectora multiorgánica.
Sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo insuficiente para recomendar la ozonoterapia como estrategia general para retrasar el envejecimiento o aumentar la longevidad. Su utilización debe considerarse, en caso de indicarse, como un tratamiento complementario dentro de un enfoque multidisciplinar que incluya ejercicio físico, alimentación saludable, control de factores de riesgo cardiovascular, sueño adecuado y manejo óptimo de las enfermedades crónicas.
El futuro de esta disciplina dependerá de la realización de ensayos clínicos rigurosos que permitan definir con mayor precisión sus indicaciones, beneficios y limitaciones, siempre bajo los principios de la medicina basada en la evidencia.
Puedes acceder aquí a toda la bibliografía de este artículo.

Dra. Adriana Schwartz
Especialista en Ginecología y Obstetricia
> Docente European Medical College en programas educativos de medicina íntima, medicina preventivo funcional, diagnóstico y tratamiento avanzado de úlceras y pie diabético.
> Referente internacional en ozonoterapia, con una amplia trayectoria clínica, docente e investigadora.
> Presidenta de AEPROMO (Asociación Española de Profesionales Médicos en Ozonoterapia) y de ISCO3 (International Scientific Committee of Ozone Therapy).
> Autora y coautora de publicaciones científicas de referencia: Manual de ozonoterapia clínica o la Guía para el uso médico del ozono: fundamentos terapéuticos e indicaciones, además de artículos sobre ozonoterapia aplicada a la ginecología y al tratamiento del dolor.
> Reconocida internacionalmente con varios premios, incluyendo el de la Academia Americana de Ozonoterapia, por su trayectoria y trabajo pionero en el uso médico del ozono.
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