Beneficios de la radiofrecuencia en ginecología estética y regenerativa.

Beneficios de la radiofrecuencia en ginecología estética y regenerativa
Beneficios de la radiofrecuencia en ginecología estética y regenerativa

Por la Dra. Marta Recio Rodríguez.

La belleza ha sido siempre muy importante para la mujer; ha formado parte esencial de su ser. Sin embargo, en los últimos tiempos ha tomado otra relevancia, ya que ahora hablamos de una mujer empoderada, que lucha por verse y también sentirse bien. De esta nueva “revolución” femenina nace también el interés por el bienestar íntimo y la ginecoestética, siendo hoy en día una consulta cada vez más demandada en la profesión médica.

Entre los diferentes tratamientos de los que disponemos a día de hoy al servicio de la estética, los dispositivos basados en energía son una excelente herramienta gracias a su poder regenerativo, orientado a inducir cambios a nivel celular y revertir el proceso de degeneración que haya producido el paso del tiempo o alguna adversidad.

Y, de todos los dispositivos basados en energía de aplicación en ginecoestética, el de mayor versatilidad podríamos decir que es, sin duda, la radiofrecuencia. Esta tecnología se emplea desde hace más de 125 años y, aunque en el ámbito de la ginecología y el suelo pélvico no es nueva, es recientemente cuando se le está dando mayor visibilidad y relevancia.

Mecanismo de acción.

Profundizando en la tecnología, la radiofrecuencia es una onda electromagnética situada entre los 3 hercios (Hz) y 300 gigahercios (GHz). Esta onda va a inducir, por un lado, el aumento de la temperatura en los tejidos (diatermia) en su paso por ellos, lo cual producirá un estímulo según la temperatura alcanzada.

Uno de los principales beneficios de la radiofrecuencia, a diferencia de otros dispositivos basados en la energía como el láser, es que permite tratar no solo tejidos superficiales, como la piel y las mucosas, sino también tejidos a nivel profundo, como las fascias y los músculos, o el tejido adiposo. Esto resulta en una gran ventaja en el ámbito de la ginecología, ya que permite tratar no solamente la zona genital, sino también todos los problemas de suelo pélvico.

A nivel celular

Radiofrecuencia estética- a nivel celular

Como comentábamos, el principal estímulo de la radiofrecuencia se da gracias a la diatermia. El uso más frecuente de la radiofrecuencia en estética es en hipertermia, donde alcanzamos temperaturas de unos 40-42 ºC, de forma que se generan las proteínas de shock térmico o heat shock proteins. Estas proteínas activan a los fibroblastos que se encuentran en el tejido conectivo y conjuntivo, efecto por el cual inducen un estímulo de producción de colágeno y elastina, así como un aumento en la tensión y compactación de sus fibras, provocando así un efecto lifting inmediato en la piel y las mucosas.

No obstante, si, por el contrario, estamos frente a una patología inflamatoria, como un posoperatorio inmediato o un dolor pélvico, la radiofrecuencia en subtermia es de especial interés, ya que la hipertermia induciría mayor grado de inflamación. En este sentido, la radiofrecuencia nos permite reducir inflamación y el dolor, drenar líquidos como edemas y hematomas y mejorar el sistema linfático, así como activar el metabolismo para aportar nutrientes y reestablecer el flujo vascular.

En situaciones en las que tenemos un proceso subagudo, como un dolor crónico o posoperatorio tardío, lo ideal es inducir un estímulo en normotermia, de tal forma que activaremos el metabolismo celular y el aporte de nutrientes al mismo tiempo que ayudaremos a disminuir la inflamación y el dolor.

Más allá del efecto térmico de la radiofrecuencia, esta longitud de onda tiene otro efecto biológico: inducir un cambio en el potencial de membrana a través del estímulo de sus receptores. Este estímulo genera una cascada de proteínas que actúan directamente en el núcleo celular, permitiendo que la propia célula consiga su objetivo de proliferar, regenerarse o repararse. Por ello, aun sin crear el aumento de la temperatura, el trabajo en subtermia ya es, de por sí, muy eficaz.

Así, los principales beneficios de la radiofrecuencia, y por los cuales tiene tanto valor como tratamiento regenerativo, serían:

> Efecto reafirmante e hidratante
> Efecto antiinflamatorio y antiálgico
> Efecto lipolítico

Tipos de radiofrecuencias

No todas las radiofrecuencias son iguales. Ya hemos hablado de que, dependiendo del tipo de onda y su intensidad, tendrán un efecto biológico u otro. Pero existen, además, otras características que permiten diferenciarlas: la radiofrecuencia puede ser monopolar o bipolar, y ablativa o no ablativa. Según estas características, el tipo de intensidad de onda que emitan, y los electrodos con los que se aplique, se obtendrán efectos diferentes. Esto quiere decir que las radiofrecuencias no son bioequivalentes: no todas tendrán los mismos resultados ni valdrán para las mismas patologías.

Según la apliquemos, la radiofrecuencia puede ser:

Monopolar: la energía viaja desde un electrodo activo, portado por el profesional sanitario, a uno pasivo (placa de retorno), situado en contacto con el paciente en una zona cerca de la que se va a tratar. Con este tipo de radiofrecuencia el resultado es más profundo, ya que la energía deberá pasar entre ambos electrodos de forma constante, y esto provocará un efecto más intenso.

Bipolar: en este caso, el electrodo de tratamiento lleva ya incluido el electrodo de retorno, de tal forma que la energía se concentra entre los dos polos de forma intensiva, pero disminuirá la profundidad de aplicación del tratamiento. Existen otros tipos de radiofrecuencia, como la tripolar o la fraccionada, con menos uso en ginecología.

En función de los fenómenos o efectos que provoca, la radiofrecuencia puede ser:

No ablativa: su efecto se consigue gracias a la diatermia y el estímulo celular, sin agredir los tejidos. Permite una reparación y proliferación celular adecuada y es ideal para tratar el dolor, para el drenaje linfático y cuadros agudos.

Ablativa: utiliza agujas que penetran en profundidad y producen una destrucción térmica controlada. Es más efectiva a la hora de regenerar el colágeno y reparar cicatrices.

Según el tipo de electrodos que utiliza, la radiofrecuencia puede ser:

Capacitiva: tiene un revestimiento de poliamida (aislante) que hace que su campo de acción sea superficial alrededor del electrodo. Disminuye la resistencia del tejido subcutáneo debido al aumento de la vascularización.

Resistiva: los electrodos son de acero inoxidable, y tienen una actuación profunda y difusa. Su acción se concentra en las zonas de mayor densidad, provocando un aumento de la temperatura desde el interior hacia el exterior.

Aplicaciones en ginecología.

Uno de los beneficios más relevantes de la radiofrecuencia es la cantidad de usos que se le puede dar en ginecología, tanto en su vertiente regenerativa, como funcional y estética. Podemos tratar desde la estética genital mediante un rejuvenecimiento íntimo, pasando por la regeneración del suelo pélvico y resolución de problemas tras el parto, hasta el tratamiento de enfermedades como el liquen o la endometriosis. Además, es un excelente recurso para ayudar en los preoperatorios y los posoperatorios de cirugías pélvicas o ginecológicas.

Generalmente, las sesiones duran entre 15 y 30 minutos y suele realizarse una media de 3 sesiones. Además, a diferencia de otros tratamientos como el láser, son indoloras para la paciente, y se realizan de forma muy confortable en el consultorio sin precisar anestesia, salvo en el caso de emplear la radiofrecuencia ablativa.

Otro de los grandes beneficios de la radiofrecuencia es lo bien que se complementa con otras terapias, como el plasma rico en plaquetas, el ácido hialurónico, los neuromoduladores o la mesoterapia, entre otros.

Hoy en día, la radiofrecuencia es, sin duda, un dispositivo esencial en la consulta de cualquier médico que quiera poder ofrecer soluciones de forma integral al bienestar íntimo de la mujer.