En el siguiente artículo se presenta un caso de cicatrices hipertróficas perioculares secundarias a un rejuvenecimiento con láser de CO2, que se abordó con éxito con un tratamiento combinado con láser, polinucleótidos y ácido hialurónico.
Por el Dr. José Luis Ramírez Bellver
La región periocular representa una de las áreas más delicadas del rostro desde el punto de vista anatómico y funcional. La extrema finura de la piel palpebral, su alta vascularización y su papel fundamental en la dinámica ocular hacen que cualquier procedimiento realizado en esta zona deba planificarse con especial cuidado.
En los últimos años, los tratamientos de resurfacing periocular con láser ablativo de CO2 han ganado gran popularidad por su capacidad para mejorar arrugas y calidad cutánea. Sin embargo, como ocurre con cualquier procedimiento médico, no están exentos de riesgos. Cuando la indicación, la técnica o el manejo posterior no son adecuados pueden aparecer complicaciones que resultan especialmente difíciles de tratar en esta región.
Presento a continuación uno de los casos más complejos que he abordado recientemente en mi práctica clínica: una paciente con cicatrices hipertróficas perioculares secundarias a un tratamiento previo con láser de CO2, tratadas mediante una estrategia terapéutica combinada orientada a la remodelación dérmica y a la restauración estructural del tejido.
Caso clínico
La paciente, una mujer de 51 años, acudió a consulta procedente de Burdeos, desplazándose específicamente a Madrid para una valoración especializada. Refería una alteración estética significativa en la región periocular tras haberse sometido meses antes a un tratamiento con láser de CO2 en otro centro.
A la exploración clínica se objetivaban cicatrices hipertróficas en la región periocular, más evidentes en los párpados inferiores. La piel presentaba irregularidades de textura, zonas de eritema residual y discreta hiperpigmentación postinflamatoria. Asimismo, se apreciaba cierta rigidez cutánea con pérdida de elasticidad en el tejido afectado.
Además del componente estético, la paciente refería sintomatología funcional, destacando sensación persistente de sequedad ocular y disconfort periocular, probablemente relacionado con la alteración de la biomecánica de la piel en esta región.
El impacto psicológico del problema era notable, dada la localización central de las lesiones en el rostro y la dificultad para disimularlas.
Evaluación y planificación
El tratamiento de las cicatrices perioculares postláser plantea varios retos. En primer lugar, es necesario mejorar la calidad del tejido cicatricial sin inducir una respuesta inflamatoria adicional que pueda perpetuar el proceso de fibrosis. En segundo lugar, cualquier intervención debe respetar la anatomía y la dinámica de la región periocular.
Durante la valoración inicial se realizó un análisis detallado del relieve cicatricial, las alteraciones pigmentarias, la elasticidad cutánea y la relación de las cicatrices con las estructuras anatómicas subyacentes.
Se decidió plantear un protocolo terapéutico progresivo y multimodal con tres objetivos principales: remodelación dérmica, aplanamiento del componente hipertrófico de la cicatriz y restauración del soporte tisular periocular.
Este tipo de abordaje combinado permite actuar sobre diferentes mecanismos fisiopatológicos implicados en la cicatrización patológica.

Abordaje terapéutico
El tratamiento se llevó a cabo en varias fases.
- Remodelación cutánea con láser de picosegundos fraccionado. Se realizaron varias sesiones de láser de picosegundos fraccionado (cabezal 8 mm, 1064 nm, 3-4 pases con fluencias de 0,4 y 0,65 J/cm2) con el objetivo de inducir remodelación dérmica mediante la creación de LIOBs. Esta tecnología permite estimular la neocolagénesis y mejorar progresivamente la textura de la piel con un perfil de seguridad elevado en zonas anatómicamente sensibles.
- Administración de corticoide mediante LADD. En las dos primeras sesiones de láser se aplicó corticoide tópico (acetónido de triamcinolona) utilizando la técnica de laser-assisted drug delivery (LADD). Este método facilita la penetración del fármaco a través de los microcanales generados por el láser, permitiendo modular la actividad fibroblástica responsable del componente hipertrófico de la cicatriz.
- Regeneración con polinucleótidos específicos para zona periocular. Tras las dos primeras sesiones de láser de picosegundos fraccionado se realizaron dos sesiones de polinucleótidos separadas por un mes, con inyecciones intradérmicas del producto tanto en párpados inferiores como superiores.
- CO2 fraccionado en parámetros conservadores. Posteriormente se realizaron dos sesiones de láser CO2 fraccionado empleando parámetros muy conservadores, con energías moderadas (60-65 mJ) y baja densidad (5 %). El objetivo fue mejorar la calidad y elasticidad cutáneas sin inducir una respuesta inflamatoria excesiva.
- Restauración estructural con ácido hialurónico. Finalmente se realizó una infiltración de ácido hialurónico de 23 mg/mL de densidad en plano supraperióstico en la región infraorbitaria. Esta intervención permitió mejorar el soporte tisular, suavizar irregularidades residuales y favorecer una integración estética más armónica de la zona tratada.

Resultados y evolución
La evolución clínica fue progresivamente favorable. Se observó una mejora significativa del relieve cicatricial, con reducción del componente hipertrófico y una mayor homogeneidad de la superficie cutánea. Asimismo, la textura y elasticidad de la piel mejoraron notablemente. Desde el punto de vista cromático también se evidenció una reducción del eritema residual y de la hiperpigmentación postinflamatoria.
Un aspecto especialmente relevante fue la mejoría de la sintomatología funcional. La paciente refirió una disminución progresiva de la sensación de sequedad ocular y mayor confort en la región periocular.
En conjunto, el resultado final fue una integración mucho más natural de la zona tratada dentro del conjunto facial.

Reflexión final
Este caso pone de manifiesto que los tratamientos con dispositivos energéticos en la región periocular, aunque pueden ofrecer excelentes resultados, no están exentos de riesgos.
El resurfacing periocular con láser de CO2 es una herramienta potente, pero requiere un profundo conocimiento de la anatomía palpebral, de los parámetros técnicos adecuados y de los cuidados postprocedimiento necesarios para minimizar complicaciones. Cuando estas aparecen, su manejo suele requerir un enfoque terapéutico complejo y combinado.
En medicina estética, la clave no reside únicamente en dominar las tecnologías disponibles, sino también en comprender sus limitaciones y en saber cómo actuar ante posibles efectos adversos. Casos como este recuerdan la importancia de un abordaje médico riguroso y personalizado, especialmente en áreas anatómicas tan delicadas como la región periocular.

Dr. José Luis Ramírez Bellver
Dermatólogo
Licenciado en Medicina por la Universidad de Castilla-La Mancha, completó su formación como especialista en Dermatología en la Fundación Jiménez Díaz, donde adquirió una sólida base en patología dermatológica.
Desde el inicio de su trayectoria ha mostrado un especial interés por la tecnología láser y el tratamiento de cicatrices complejas, áreas en las que está altamente especializado.
Actualmente es codirector de la Unidad de Láser y Cicatrices de IMR, donde lidera el abordaje integral mediante técnicas avanzadas y protocolos personalizados orientados a obtener resultados funcionales y estéticos naturales.
Asimismo, ejerce como Director Médico de la Fundación Borra tus cicatrices, una iniciativa dirigida a pacientes con escasos recursos que presentan cicatrices con impacto significativo en su calidad de vida. A través de esta labor, combina su actividad asistencial con un firme compromiso social.
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