La reducción de peso de forma acelerada puede influir en la firmeza y el soporte del rostro, por lo que algunos especialistas médicos recomiendan abordar estos cambios de forma global, teniendo en cuenta la calidad de la piel.
Los tratamientos para la pérdida rápida de peso viven un auge sin precedentes. Los medicamentos basados en análogos de GLP-1, desarrollados para la diabetes y la obesidad, están contribuyendo a transformar el abordaje del control del peso en todo el mundo1,2,3. Junto a los beneficios metabólicos y cardiovasculares4, los doctores empiezan a observar otro fenómeno cada vez más frecuente en consulta: el impacto de la pérdida acelerada de peso en el rostro y la piel5,6.
Ese fue uno de los temas centrales abordados durante un encuentro formativo de GAIN, (Galderma Aesthetic Injector Network), la red internacional de formación de Galderma dirigida a profesionales de la medicina estética, donde expertos internacionales analizaron cómo la medicina estética se enfrenta a un nuevo perfil de paciente marcado por cambios faciales rápidos y, en muchos casos, inesperados.
Este fenómeno está dando lugar a una línea de trabajo emergente en la que Galderma está situándose de forma pionera: comprender, mapear y anticipar las necesidades estéticas asociadas a la rápida pérdida de peso inducida por medicación. En este contexto que está generando nuevas consultas y nuevos patrones de envejecimiento facial, la compañía está impulsando la conversación científica sobre cómo acompañar estos cambios desde un enfoque preventivo, regenerativo y estructural.
La Dra. Katia Cobas centró su intervención en cómo los tratamientos de pérdida rápida de peso están modificando el perfil de los pacientes que llegan hoy a las consultas de medicina estética. Según explicó, ya no se trata únicamente de adelgazar, sino de comprender cómo ese cambio afecta al envejecimiento facial, la calidad de la piel y la percepción de la edad.
En paralelo, el Dr. Walter Loureiro abordó las estrategias terapéuticas destinadas a prevenir y corregir estos cambios. “Muchos pacientes están cambiando más rápido de lo que su piel consigue adaptarse”, señaló en una entrevista concedida a EME (Expertos en Medicina Estética).


Flacidez, pérdida de soporte y aspecto cansado
Durante el encuentro, la Dra. Cobas explicó que los tratamientos para la pérdida rápida de peso están generando un nuevo perfil de paciente en medicina estética, donde los cambios físicos se producen a una velocidad mucho mayor de la habitual y obligan a replantear el abordaje clínico.
Por su parte, el Dr. Loureiro describió cómo los primeros efectos de la pérdida de peso suelen percibirse de forma positiva: el rostro aparece más afinado, los contornos se definen y el paciente siente satisfacción con el cambio inicial. Sin embargo, cuando el adelgazamiento se acelera o se prolonga en el tiempo, empiezan a surgir alteraciones estructurales y cutáneas más complejas.
“La pérdida rápida de peso puede traer flacidez, pérdida de soporte, sensación de ‘rostro derretido’, acentuación de arrugas y una apariencia más cansada o envejecida”, explicó.
Durante su intervención, Loureiro presentó además datos de un estudio Fase IV realizado en más de 1.300 pacientes de Europa, Brasil, Estados Unidos y Oriente Medio. Según los resultados expuestos, el 93% de los pacientes tratados para la pérdida de peso percibió cambios faciales y el 77% consideró que esos cambios eran negativos, principalmente por la aparición de flacidez, pérdida de firmeza y aspecto fatigado7.
Los datos mostraron además que casi la mitad de los pacientes identificó estos cambios entre los tres y seis meses posteriores al inicio del tratamiento, lo que refuerza la importancia de actuar de forma temprana y preventiva7.
Más allá del impacto físico, los doctores subrayaron también las consecuencias emocionales y psicológicas de esta transformación. Muchos pacientes logran mejorar su salud y alcanzar sus objetivos metabólicos, pero sienten que su imagen no refleja ese bienestar.
“Cuando el tratamiento es indicado por el profesional sanitario, muchos pacientes lo viven como una oportunidad para mejorar su salud y recuperar bienestar”, señaló el Dr. Loureiro. Sin embargo, muchos no anticipan el efecto que la pérdida rápida de grasa puede tener sobre la estructura facial y la calidad de la piel.
Actuar desde el inicio: el nuevo enfoque de la medicina estética
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue la necesidad de acompañar el proceso de adelgazamiento con tratamientos dirigidos a minimizar los efectos negativos sobre la piel y las estructuras faciales.
Según explicó la Dra. Cobas, el desafío actual de la medicina estética no es únicamente corregir el envejecimiento, sino adaptarse a pacientes cuyos cambios faciales se producen a una velocidad mucho mayor de la habitual.
“El objetivo no debe ser simplemente ‘rellenar’ el rostro, sino restaurar soporte, estructura, firmeza y calidad de piel”, subrayó el Dr. Loureiro.
El doctor advirtió además de uno de los errores más frecuentes en este tipo de pacientes: esperar a que la pérdida de peso se estabilice para comenzar el tratamiento estético.
“La mejor estrategia es acompañar el proceso desde el inicio, ayudando a la piel a adaptarse mejor a los cambios”, afirmó.
Además, los doctores recordaron que el impacto de la pérdida rápida de peso no es igual en todos los pacientes. La edad y la calidad previa de la piel condicionan enormemente la capacidad de adaptación de los tejidos5,8-10. Mientras pacientes más jóvenes pueden mantener mejor la elasticidad y el soporte cutáneo, en edades más avanzadas la pérdida acelerada de grasa puede acentuar mucho más la flacidez, las arrugas y el descolgamiento facial5,11.
Desde la perspectiva de los especialistas, cuanto más rápida es la pérdida de peso, mayor es la dificultad de la piel para adaptarse de forma natural5. De ahí que la medicina estética esté evolucionando hacia protocolos preventivos y regenerativos que trabajan en paralelo al adelgazamiento5,8-11.
Sculptra: estimular el colágeno para reforzar la piel
En este nuevo enfoque, los bioestimuladores de colágeno han ganado protagonismo. Entre ellos destaca Sculptra, un tratamiento basado en ácido poli-L-láctico (PLLA) que actúa estimulando la producción natural de colágeno de manera progresiva12.
A diferencia de los rellenos tradicionales, Sculptra no busca aportar volumen inmediato, sino regenerar la estructura cutánea desde capas profundas13-18. Su acción progresiva favorece la recuperación de firmeza, elasticidad y calidad de piel, aspectos especialmente afectados en pacientes sometidos a pérdidas rápidas de peso13-18.
Según se expuso durante el evento, este enfoque regenerativo resulta especialmente útil cuando la piel pierde capacidad de adaptación debido al adelgazamiento acelerado. Los resultados aparecen gradualmente y pueden mantenerse hasta dos años gracias a la estimulación continua de colágeno19-21.
El Dr. Loureiro defendió además la importancia de utilizar este tipo de tratamientos de forma temprana, incluso antes o al comienzo del proceso de adelgazamiento, para ayudar a preservar la calidad de la piel y evitar un deterioro más acusado de las estructuras faciales.
Restylane: recuperar soporte y definición sin perder naturalidad
Junto a los bioestimuladores, el ácido hialurónico sigue ocupando un papel relevante, aunque con un enfoque muy diferente al de años anteriores. La tendencia actual apuesta por resultados más estructurales y naturales, alejados de los excesos de volumen22-29.
En este sentido, Dr. Loureiro destacó la utilidad de la gama Restylane para abordar las consecuencias estéticas de la pérdida acelerada de peso.
“Su papel principal debe ser crear estructura, soporte y definición en un rostro que ha perdido sustentación”, explicó el doctor.
Dr. Loureiro comentó además sobre uno de los errores más frecuentes en estos pacientes: “tratar las sombras en lugar de tratar las estructuras”. Según explicó, muchas veces los surcos o depresiones visibles no se deben únicamente a falta de volumen, sino a una pérdida profunda de soporte facial11,30.
Restylane pertenece a una familia de rellenos formulados con ácido hialurónico, una sustancia presente de forma natural en la piel y responsable de mantener hidratación y elasticidad. La particularidad de esta línea es que dispone de diferentes tipos de geles adaptados a cada zona anatómica y necesidad clínica22-29.
Algunos productos están diseñados para recuperar soporte profundo y redefinir áreas como pómulos, mandíbula o mentón, mientras otros se integran de forma más suave en tejidos superficiales para mejorar arrugas finas y calidad cutánea sin generar un efecto artificial22-29.
Según los doctores participantes en el encuentro, esta capacidad de personalización resulta especialmente importante en pacientes con pérdida de peso acelerada, cuya piel puede volverse más fina y vulnerable durante el proceso.
El Dr. Loureiro insistió además en que uno de los errores más frecuentes es sobretratar el rostro con rellenos. “Más volumen no siempre significa mejor resultado. De hecho, puede generar un aspecto artificial”, señaló.
Tratamientos combinados y personalizados
La combinación de bioestimulación, ácido hialurónico y tecnologías destinadas a mejorar la calidad de la piel se perfila como una de las estrategias más sólidas para este nuevo perfil de paciente.
Los doctores coincidieron en que el auge de los tratamientos para la obesidad está obligando a la medicina estética a adoptar una visión más global del paciente, donde salud metabólica y bienestar estético deben abordarse de forma conjunta.
Por su parte, el Dr. Loureiro recordó que el envejecimiento y la pérdida rápida de peso afectan simultáneamente a la piel, la grasa, los músculos y las estructuras de sostén facial. Por ello, “una única técnica difícilmente será suficiente”.
La tendencia, concluyeron los expertos, se dirige hacia una medicina estética menos centrada en transformar el rostro y más enfocada en acompañar los cambios físicos del paciente de manera natural y preventiva.
“La pérdida rápida de peso puede cambiar el rostro y el cuerpo más rápido de lo que la biología consigue adaptarse”, resumió el Dr. Loureiro. “El objetivo no es dar al paciente un rostro que no es suyo, sino ayudarlo a verse saludable, descansado y coherente con la nueva etapa que está viviendo”.
Con este enfoque, Galderma refuerza su papel como compañía líder en medicina estética regenerativa y estructural, impulsando la formación, la evidencia científica y el intercambio internacional de conocimiento para dar respuesta a la nueva realidad clínica de los pacientes que no solo buscan mejorar su salud perdiendo peso, sino preservar la calidad de su piel, su expresión natural y la armonía de su rostro durante todo el proceso.
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